Hace ya bastantes años acababas de esquiar y por la tarde te encontrabas en el bar al profesor de esquí que te había dado clases. Quizás a un par de personas de la estación con la chaqueta de trabajo a los que podías preguntar qué tal pintaba la cosa para mañana. Con suerte a un maquinista que se tomaba un café antes de subir a pisar pistas. Esa era parte de una experiencia de las vacaciones en la nieve.
Ahora la mayoría de trabajadores de las estaciones ya no viven en el pueblo. Y los que vienen a hacer temporada han de buscarse la vida bien lejos de las pistas porque alquilar un apartamento para todo el invierno se ha puesto imposible. Nada que no veamos en prácticamente cualquier destino turístico, y sino que se lo pregunten a los de Ibiza.
Y en Andorra no han sido ajenos a todo esto. Cada año llega más gente para vivir a este pequeño país. Aunque el censo oficial es de ya unas 90.000 personas, se calcula que realmente hay más de 150.000 residentes si se cuentan los que no tienen oficializada su estancia. La llegada de gente con buenos recursos económicos que buscan su ventaja fiscal y dispuestos a pagar más por cada m2 de vivienda, hace que los precios se hayan disparado.
Los negocios y empresas orientadas al turismo han sido las principales afectadas. Las estaciones de esquí de Grandvalira Resorts entre ellas. Según explicaba este miércoles a la Ràdio Nacional d'Andorra David Ledesma, su Director Comercial, se gastan cada invierno la friolera de 3 millones de euros solo en alojamientos para sus trabajadores temporales. Una situación que les hace replantear que quizás deban comenzar a ser ellos los promotores de vivienda y, en lugar de alquilar, tener algún sistema propio.

Técnicos de pista se reunen en las horas previas a una competición en Grandvalira
David Ledesma, que debió leer el fantástico artículo que Jordi Navarro nos dejó el otro día en su blog SkiTheEast, pide que en Andorra se pueda hacer un sistema parecido al de Aspen, donde los propietarios de grandes viviendas contribuyen a la compra de vivienda asequible para trabajadores de jornada completa en las empresas del condado, entre ellas las estaciones de esquí de Aspen Skiing Mountain.
Si no lo has visto, aquí tienes el enlace porque merece realmente la pena ver cómo se lo han montado por allí para garantizar que los trabajadores tengan vivienda asequible tanto de compra como de alquiler:
Pero en todo caso, aplicar algo así no va a ser de hoy para mañana. Entre otras cosas porque el Govern d'Andorra ni se lo ha planteado. Así que desde Grandvalira Resorts están pensando crear una especie de 'Villla para trabajadores'.
Están pensando en una serie de alojamientos modulares y sostenibles de entre dos y cuatro habitaciones. En total daría cabida a unas 200 o 300 personas en terrenos que la empresa tiene controlados en Canillo y la Massana. En Ax-les Thermes propusieron lo mismo hace también exactamente un año, con casitas con amplias cristaleras, una terraza y que incluso se podrían trasladar a otro lado según la necesidad. De todas maneras desde que se anunció, no se supo nada más.
Con todo, llevar a cabo este proyecto en Grandvalira aampoco es algo sencillo de hacer porque tal como recuerda el propio David Ledesma,
"esto requiere una serie de procesos administrativos ya que dentro de las concesiones no está contemplada la construcción de edificios que no estén destinados a los servicios turísticos de una escuela o restaurante."
¿Es la mejor solución? Pues puede que no, pero es la que hay. Ledesma recuerda en la misma entrevista en la Radio Nacional d'Andorra que hay una destacada falta de pisos disponibles, algo que además, está tensionando el mercado hasta el punto de que "nos estamos pegando un tiro en el pie”, ya que esto reduce la oferta turística.
Hay que recordar que cuando falta personal en un restaurante, hay mesas que aunque estén ahí, no se pueden abrir porque no hay capacidad para atenderlas. Y que eso mismo podría pasar con los remontes. El esquiador los vería parados sin saber por qué.
Durante el invierno, Grandvalira contrata a entre 2.600 y 2.800 trabajadores, de los que 2.200 son temporeros y al 50% de ellos (unos 1.150) les ofrece alojamiento en antiguos hoteles que ahora gestiona la propia empresa de remontes, y que ha tenido que rehabilitar previamente. También en alojamientos turísticos que han adquirido y en otros más anteriores que pueden usar porque perdierons la licencia.
Con todo, alojar al personal en un espacio a parte, reduce y elimina ya definitivamente aquella experiencia inmersiva en que bajabas por la tarde a tomar algo y te encontrabas con el profe. Ahora la experiencia es con un après ski distinto...

Un trabajador a pie de telesilla en Grandvalira saluda a un esquiador al llegar al final del trayecto
