Los alcaldes del Pallars Sobirà, encabezados por el presidente del Consejo Comarcal y antiguo propietario de la estación de esquí de Espot, Carles Usús, se reunieron en el Port de la Bonaigua (C-28) para manifestar su "profunda preocupación" por el estado actual de la carretera. Los representantes municipales denuncian una "deuda histórica" de 35 años por parte de la Generalitat, que ha dejado a los vecinos y trabajadores de la zona en una situación de desventaja crónica. R
ecientes movimientos de tierras, que empezaron con un desprendimiento a finales de febrero, amenazan con cerrar la carretera de forma prolongada, han dicho los alcaldes. Por todo ello, piden soluciones a corto plazo y el túnel de la Bonaigua que sería la solución definitiva, ha dicho Isús. Dijeron que quieren dejar de ser "ciudadanos de tercera".
Ahora, finalizada la campaña de invierno, cuando el puerto debe cerrarse algunos días por la acumulación de nieve o por peligro de aludes, peligra tener que cerrarse por obras debido a los movimientos de grietas.
Actualmente, existe un semáforo porque solo se puede transitar por un carril de la vía por culpa del derrumbe de parte de la carretera oa las grietas que se evidencian en cuatro puntos.
Dada la fragilidad de la infraestructura actual, los alcaldes reclaman la construcción del túnel de Bonaigua. Tal y como han argumentado, esta infraestructura de aproximadamente 3,5 km se presenta como la única solución definitiva para garantizar la conectividad entre el Pallars Sobirà y el Val d'Aran, evitar el aislamiento durante fenómenos geológicos o climáticos y acabar con la sensación de ser «ciudadanos de tercera clase».

Con este fin, celebrarán un consejo de alcaldes para abordar esta cuestión y solicitarán una reunión urgente con el Departamento de Política Territorial para obtener «explicaciones claras y soluciones técnicas» que garanticen la seguridad de los usuarios, exigiendo que el Gobierno aborde este problema con la «seriedad» que requiere una infraestructura clave para los Pirineos.
El alcalde de Alt Àneu, Josep Rossell, señaló que hay residentes de Pallars que trabajan en el Valle de Arán y que, si se cerrara esta ruta, tendrían que dar un rodeo por Perves, un trayecto de más de dos horas de ida y vuelta al día.
El alcalde de Llavorsí, Josep Vidal, ha añadido que tener que ir al Valle de Arán por el Port de Perves tampoco es una garantía, ya que desde hace más de diez años hay un semáforo provisional en uno de los túneles.
Todos los alcaldes han criticado la falta de comunicación por parte del Departamento de Territorio y han destacado que no han recibido ninguna información oficial sobre el alcance de las obras actuales ni sobre los planes futuros. Solicitan esta información para poder transmitirla a sus vecinos.

Los Alcaldes del Pallars se forografían junt a una de las grietas en reparación del Port de la Bonaigua
