Un esquiador ha demandado a Decathlon tras sufrir un grave accidente en la pista «Cordela» del Monte Bondone, en la provincia de Trento (Italia). El demandante acusa al personal de la tienda donde compró su equipo, de haber regulado de forma incorrecta las fijaciones de sus esquís, asegurando que esa fue la razón por la que acabó cayendo al poco de comenzar a bajar.
Al parecer, según la demanda, el demandante había comprado unas botas de esqúí en el Decathlon de Trento, y al día siguiente se fue a esquiar. Con el equipo recién estrenado y mientras bajaba por una pista azul, asegura que de repente las fijaciones se liberaron cuando apenas había realizado cuatro o cinco giros, y en el momento que trataba de cerrar una curva hacia la derecha en un tramo bastante llano.
El esquiador, a pesar del impacto inicial de perder un esquí en pleno movimiento, consiguió mantener el equilibrio sobre una sola pierna durante unos diez metros. Sin embargo, se encontró de frente con otra persona que estaba parada en la pista. Para evitar un choque directo que podría haber causado daños a terceros, el hombre tuvo que dejarse caer. Ese golpe contra el suelo impactó con fuerza en la parte superior de su brazo, lo que le provocó una fractura en la prominencia ósea del húmero izquierdo, una lesión considerable que requiere un largo proceso de recuperación.
Tras el incidente, el usuario decidió reclamar una indemnización por daños y perjuicios, argumentando que el servicio técnico de la tienda no realizó su trabajo correctamente. El cliente sostiene que el error de los operarios fue el detonante del accidente al configurarlas de forma deficiente.
Decathlon ha respondido de manera oficial ante la polémica. La empresa ha confirmado que está al tanto del suceso, ocurrido a finales del año pasado con un cliente de su tienda de Trento. En su defensa, la marca ha explicado que cuentan con protocolos muy estrictos para evitar este tipo de situaciones. Según la compañía, para asegurar una regulación de las fijaciones que sea totalmente segura y personalizada, obligan a todos los clientes a rellenar un cuestionario detallado con datos físicos y nivel de experiencia que queda por escrito.
La empresa insiste en que su procedimiento está diseñado para garantizar la máxima seguridad, pero el cliente mantiene que, a pesar de dar la información, el ajuste final que hizo el personal de ventas fue erróneo.
Ahora el caso está en manos de la justicia, que deberá determinar si hubo una negligencia por parte de los empleados de la tienda al manipular el material o si el fallo se debió a otros factores como un mal rellenado del cuestionario, o que la caida fue en otro contexto.

Almacén Decathlon en Trento (Italia)
