En un país como Francia, donde los apartamentos dominan los alojamientos a pie de pista más que los hoteles, es lógico que hayan ido desarrollándose un ecosistema de tiendas y supermercados. La mayoría de veces lo primero que se hace al llegar a destino, es dejar las cosas en la residencia alquilada, y bajar al super a comprar.
Aunque lo que más abunda son los llamados superettes (pequeñas tiendas surtidas de todo por todas partes), también fueron estableciéndose cadenas de supermercados. Spar, Petit Casino y sobre todo Carrefour Montagnes y Sherpa, las dos más especializadas exclusivamente al mercad de las estaciones de esquí. Y por tanto tienen una orientación logística y de productos algo distintos al que podemos encontrar en la ciudad.
Aunque sin duda alguna es Sherpa el que más especializado está, con servicios muy sorprendentes como veremos más adelante. Con locales ubicado en los Alpes y Pirineos franceses, forman muchas veces ya parte de la propia experiencia del viaje de esquí. Es una cadena de supermercados única en Europa que ha construido todo su modelo en torno al turista de montaña.
Fundada en 1988, Sherpa no nació como una gran distribución clásica, sino como una cooperativa de comerciantes de estaciones de esquí que decidieron unirse para ofrecer un servicio adaptado a las vacaciones en la nieve. Hoy cuenta con alrededor de un centenar de tiendas repartidas principalmente por los Alpes, pero también en el Jura y los Pirineos franceses. Prácticamente todos sus supermercados están dentro o a pie de pista, integrados en el día a día del esquiador.
Lo que diferencia a Sherpa no es tanto lo que vende, sino cómo lo vende. Su surtido está claramente pensado para un cliente muy concreto: el que pasa una semana en un apartamento de esquí. Por eso, junto a los productos básicos de cualquier supermercado, destacan los alimentos ligados a la experiencia alpina. Si vas a los Alpes, no pueden faltar quesos para raclette, una fondue e incluso embutidos locales, vinos de montaña o platos listos para consumir tras una jornada en pistas. También llegan a acuerdos con productores locales para vender sus productos y especialidades, reforzando esa sensación de estar comprando “territorio” más que comida.
Pero el verdadero elemento diferencial de Sherpa está en sus servicios. El más llamativo es el préstamo gratuito de aparatos de raclette o fondue, algo habitual en muchas de sus tiendas. Te puedes llevar el equipo, utilizarlo en el apartamento y devolverlo al día siguiente. Y la mayoría de veces totalmente gratis (solo alguno te pide, con toda lógica, que le compres los quesos a él). Este simple gesto tiene un enorme impacto: incentiva la compra de productos asociados y, al mismo tiempo, crea una experiencia completa. (la famosa experiencia 360º!)
Aún más sorprendente es otra de sus políticas: en algunas tiendas, Sherpa permite devolver productos no consumidos al final de la estancia. En un contexto como el de las vacaciones de esquí, donde es habitual comprar de más por precaución, esta medida reduce el desperdicio y mejora la percepción del cliente. Es, en esencia, un servicio pensado no para maximizar la venta inmediata, sino para fidelizar al visitante. No es válido en productos frescos o perecederos.
Finalmente, otras de las caracteristicas es su diseño interior. Mucha madera, motivos de nieve y un suelo que no resbale porque es habitual ver gente que entra a comprar con las botas de esquí. No hay que olvidar que muchos de sus locales están literalmente a pie de pista. Los pasillos si se puede, son más anchos para permitir el paso de personas que se cruzan con anchos anoraks.

Un supermercado Sherpa dentro de la estación de esquí de Avoriaz
Los esquiadores españoles se lanzan a comprar
Hace unos días Sherpa presentó un balance de sus resultados. Teniendo en cuenta que hace unos años su negocio iba en caída libre, los números ahora son muy esperanzadores, con un crecimiento sostenido, impulsado en gran medida por la gran cantidad de esquiadores de fuera de Francia que llega para esquiar a los Alpes y los Pirineos.
En total, la red prevé alcanzar una facturación cercana a los 140 millones de euros, lo que es un +5,29% respecto a los 133 millones con los que cerró el ejercicio de año pasado. El crecimiento, sin embargo, no ha sido completamente uniforme. Algunas zonas han mostrado un comportamiento especialmente dinámico, como los Pirineos y el Jura, mientras que en el conjunto del invierno destaca el papel de enero como mes clave. Febrero también ha mantenido cifras sólidas, con tasas de ocupación en estaciones de esquí cercanas al 90 % durante las semanas centrales, lo que ha favorecido el flujo constante de clientes en tienda.
De todas maneras, algo que se advierte, es que el consumidor en muy cauto. Ahora prefiere comprar de poco a poco aunque sea teniendo que bajar más al supermercado. Este cambio refleja la tendencia de que incluso en vacaciones, los consumidores buscan ajustar su gasto y evitar grandes desembolsos en una sola compra.
Parte del crecimiento registrado se explica también por factores como la inflación, que habría aportado aproximadamente dos puntos porcentuales, y por cambios en el surtido de productos. En este sentido, la incorporación de referencias de mayor valor, como las procedentes de la colaboración con el grupo Casino Group, ha contribuido a elevar ligeramente el ticket medio.
Otro motor importante ha sido el regreso del turismo internacional. La afluencia de clientes extranjeros ha aumentado un 3,7 % en volumen respecto a la temporada anterior, liderando este crecimiento España (+13,2 %), al que le sigue el procedente de Estados Unidos (+11,1 %), Bélgica (+8,3 %), Alemania (+6,6 %) y Suiza (+6,3 %).
En cuanto al comportamiento del consumidor, algunos segmentos han mostrado especial dinamismo. La comida rápida ha ganado peso, impulsado por hábitos más flexibles y consumos sobre la marcha. Por su parte, los productos locales, que representan alrededor del 15 % de la oferta, siguen siendo un elemento diferenciador, especialmente en los últimos días de estancia, cuando los visitantes buscan llevarse una parte de la experiencia gastronómica de la montaña.

Los Sherpa suelen seguir abiertos cuando todo está cerrado
