Ni hay sitio seguro para nuestros esquís ni perfil de quién se los puede llevar. Y sino que se lo digan a los Carabinieri de Selva di Val Gardena, que el pasado mes de febrero recibieron una denuncia de un esquiador de Nápoles que se encontró con que al salir del famoso refugio Piz Seteur ubudado a 2.065 metros del corazón de Val Gardena, le había volado todo el material que había dejado apoyado en una de las barandas de la terraza.
Por suerte, el telecabina que llega hasta el refugio, también llamado Piz Seteur, y famoso porque una de sus cabinas tiene una chimenea y te sirven chocolate caliente, también está preparado para poder bajar pasajeros, aunque hay que hace una pequeña caminata de 200 metros hasta llegar a la terminal de embarque.
Ubicado a más de 2.000 metros de altitud y accesible en invierno tan solo por remonte o esquiando, cualquiera podría pensar que tan lejos de un aparcamiento sería difícil que alguien pueda robar allí unos esquís.
Por fortuna los Carabinieri no quisieron archivar el asunto, así que revisaron cientos de horas de cámaras y las cruzaron con los datos del forfait para poder dar con la persona que se los había llevado. La sorpresa se la llevaron cuando descubrieron que el que los robó era todo un esquiador boomer de 60 años. Además residente de la zona y conocido por muchas personas del valle, y que por tanto conocía bien el Piz Seteur y lo que se mueve por allí arriba.
Los Carabinieri se presentaron en su casa, donde por fortuna todavía estaba el material. Actualmente esquís y bastones ya están en manos de este esquiador de Nápoles, que podrá volver a esquiar la próxima temporada sin tener que hacer obligatoriamente un desembolso extra en material.

Terraza del Piz Seteur en Val Gardena
La situación vuelve poner sobre la mesa una situación que parecía difícil: un robo de esquís en alta montaña. Y es que hace apenas una semana, la Gendarmería de Saboie en Francia informaba de la desarticulación de un par de bandas organizadas para robar esquís.Y muchas veces actuaban también en chalets de altura.
En ocasiones llegan con esquís baratos comprados de segunda mano y cuando ven el material que quieren, se regulan rápidamente las fijaciones y se van con ellos puestos dejando los viejos apoyados en la terraza. Sin embargo lo más habitual es que simplemente se los carguen al hombro y se vayan tranquilamente sabiendo que a nadie le va a extrañar ver a alguien irse de esta guisa allí arriba.
Las noticias no indican como se fue el caco de 60 años de Val Gardena. Probablemente también esquiando pista abajo cargando con su botín al hombro. Lo que sí se sabe es que ya está en libertad acusado de robo a la espera de juicio.
El Piz Seteur es una de esas paradas icónicas de Val Gardena. En invierno es conocido por sus fiestas de après-ski con bailarinas sobre las mesas. Al estar no muy lejos de la Saslong, cuando llega la Copa del Mundo de esquí, es el punto de referencia de ese fin de semana de velocidad. Allí se mezclan técnicos, profesionales y apasionados de las carreras.
Ademas de un hotel de 21 habitaciones al que has de llegar con un transfer en moto de nieve o snowcat, el Piz Seteur cuenta con un restaurante de alta gastronomía y una bañera de hidromasaje exterior con vistas panorámicas al macizo del Sella y al Sassolungo. Desde luego, si has de robar unos buenos esquís sin que nadie se de cuenta, ese es el sitio...

Varios esquís apoyados en soportes del Piz Seteur
