Hasta ahora todo eran declaraciones ambiguas, pero ayer en una entrevista con Craig Melvin en el Today de la NBC, la esquiadora estadounidense Lindsey Vonn dijo sin rodeos que se está prepando para intentarlo de nuevo. Que la competición es algo que le apasiona, y que no quiere renunciar a ello,
La realidad es que poco se le puede reprochar a la esquiadora, más que hubiera ajustado tanto la linea en ese fatídico Descenso olímpico que hizo que su brazo se colara por una de las puertas apenas habían pasado 13 segundos de carrera. De allí salió con una de las lesiones más graves que se han visto en el esquí olímpico e incluso en la Copa del Mundo. Caídas en carreras de velocidad son habituales, pero con repercusiones de ese calibre no es algo que se vea muy a menudo.
De la Olympia delle Tofane salió con una rotura del ligamento cruzado anterior y una compleja fractura de tibia. Después la corredora norteamericana se tuvo que someter a cuatro intervenciones quirúrgicas en Italia para salvar (literalmente) su pierna. Al regresar a casa, aún volvió a pasar una vez más por el quirófano, lo que puso en seria duda su futuro como esquiadora.
Pero Lindsey Vonn demostró sobradamente que no tiene límites y que la velocidad corre por sus venas. Tras su retirada en 2019 empujada por los fuertes dolores de su rodilla, regresó por sorpresa de todos en 2024. Y lo hizo metódicamente, con un buen planteamiento y con el claro objetivo de ganar una medalla olímpica a sus 41 años. Poco antes de su viaje a Cortina d'Ampezzo 2026 fue capaz de lograr dos victorias en la Copa del Mundo, y subirse al podio en prácticamente todas las carreras de Descenso que disputó. De hecho, se colocó líder de la disciplina.
Con un currículum tan asombroso nadie dudaba de la medalla olímpica. Lamentablemente tan solo 8 días antes de la gran cita en la Toffana de Cortina d'Ampezzo, tuvo un accidente en Crans Montana en una carrera que no se tenía que haber disputado por las condiciones del estadio. De hecho, cuando cayó ella se suspendió la carrera.
De Crans Montana salió con un ligamento cruzado anterior roto que tampoco le frenó para salir a competir. En una de las cronometradas obligatorias previas al Descenso, logró el tercer mejor tiempo. Nadie esperaba ese final tan abrupto y cruel para un regreso tan planificado.
Ahora Vonn tiene un largo camino por delante para recuperarse, pero aun así logró sorprender a los espectadores ayer al insinuar que tal vez no cuelgue los esquís definitivamente,
"Sé que seré feliz si vuelvo a competir en esquí. De eso no hay duda. Pero no lo sé. Podría ser divertido hacer una bajada más, una bajada más.
Ya veremos".
Cuando Melvin le preguntó si estaba considerando seriamente la idea de otro regreso, Vonn no se anduvo con rodeos.
"Bueno, para disgusto de mi familia, sí", reveló.
"Creo que es algo que... quiero decir, como dije, he estado muy aislada y no he podido vivir la vida fuera del esquí. Sigo como atrapada en esta situación, como si no hubiera podido cumplir mi sueño olímpico... Necesito caminar, salir a la calle y, ya sabes, vivir la vida. Y creo que eso me dará una perspectiva diferente. Ahora mismo no puedo decir qué me depara el futuro porque mi mente aún no lo asimila."
Desde su retirada de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, tras la exitosa cirugía para reparar su fractura de tibia (y tratar el síndrome compartimental), Vonn ha vuelto al trabajo.
Vonn le contó a Melvin que sigue un riguroso programa de recuperación que incluye dos horas de terapia, dos horas en una cámara hiperbárica, tiempo en el gimnasio y más, y no se toma ni un solo día libre. "En bucle", dijo Vonn sobre su programa de rehabilitación. "Todos los días".
A pesar de los increíbles desafíos, Vonn no descarta volver a la competición. Todo indica que hará lo que sea necesario para recuperar su mejor forma. De hacerlo, lo hará ya con 41 años, y sin un gran objetivo en mente. Aunque solo volver y competir ya sería toda una proeza.

Lindsey Vonn usa una silla de ruedas durante su proceso de recuperación

