No son pocos los que habrán soñado alguna vez con vivir una experiencia olímpica. Saber como es la villa deportiva, conocer otros atletas, las diferencias entre federaciones, e incluso conocer otra nación. Alguno tras su participación se quedan en el país para hacer un pequeño tour turístico. Pero para lograr todo eso, has de ser un buen deportista y lograr unos resultados aceptables.
Pero también hay otras opciones. Por ejemplo, escoger una disciplina con pocos participantes e ir a varias competiciones sabiendo que siempre recibirás puntos siempre y cuando acabes la prueba. No hay que hacerlo muy bien, simplemente hay que llegar al final.
Ese fue el caso de la estadounidense Elizabeth Swaney, quién participó en los Juegos Olímpicos de PyeongChang 2018 pese a que lo hacía francamente muy mal en el half-pipe. En su momento ya explicamos como narices logró clasificarse. Aunque sin duda alguna, quién marcó el camino fue el británico Eddie the Eagle, un albañil que se apuntó a nada menos que el trampolín de saltos de Calgary'88 aprovechando que ningún compatriota suyo iba, así que tuvo una plaza asegurada. Eso si, luego pasó mucho miedo antes de lanzarse.
Otro de los casos más conocidos fue el del aristocrático mexicano Humbertus de Hohenlohe, un corredor nacido en Austria que fundó de la nada la Federación de Esquí de México para poder participar en varios Juegos Olímpicos y hasta en Mundiales de esquí alpino. Nunca hizo nada relevante en las seis citas a las que acudió, e incluso en las últimas ni siquiera llegaba al final.
Hay otros casos menos mediáticos como los de Stevenson Savart y Richard Viano, quiene representaron a Haiti en los últimos Juegos de Milano-Cortina d'Ampezzo. O el de Kwame Nkrumah-Acheampong, un escoces que participó bajo la bandera de sus padres ghaneses, en varios Juegos de Invierno.
Pues bien, esta semana en Francia han dado a conocer un nuevo caso, en este caso ya para los Juegos Olímpicos de 2030 que se organizarán en los Alpes franceses. Se llama Stan Tounissont, y aunque nació hace 17 años en aquel país, su madre lo hizo en Mali pero fue adoptada por un matrimonio de Guillestre, un pueblo a los pies de las pistas de Risoul, lo que la hizo una gran esquiadora. Una afición que por lo que se ve, traspasó a su hijo.
Ahora quieren ir más allá y participar en todos unos Juegos Olímpicos aprovechando que los próximos de 2030 se juegan en casa, cerca de donde tienen su residencia. La madre, que es peluquera, es la que está apoyando más este objetivo. Especialmente en el financiero.
Como las opciones para hacerlo en la selección francesa son menos que remotas, han decidido montarse su propia federación aprovechando la ascendencia de su madre. De esta manera Stan Tounissont será el primer esquiador en la historia que representa a Mali. Pese a ser uno de los países de la África más negra, su color de piel es más europea. Al parecer su madre se casó con un francés y el hijo salió más a el.


Stan Tounissont con su madre Carole Cheylan
Según explican en France 3- ICI Provence-Alpes, han tenido que comenzar tan de cero a la hora de crear la Federación de esquí de Mali, que han diseñado hasta el logo. Eso si, en la era de la Inteligencia Artificial, solo han tenido que pedirle a ChatGpt lo que querían para tener uno a los pocos minutos. Luego se hicieron unos parches, y cosidos a su traje de esquí, ya formaban parte de esta nueva federación africana.
En los últimos Juegos de Milán-Cortina, solo unos quince atletas representaron a países africanos. Stan Tounissont espera unirse a la lista, pero para asegurar su plaza en los Juegos Olímpicos, Stan necesita acumular 120 puntos FIS, que se obtienen participando en carreras internacionales.
Para lograr su objetivo, trabaja con Guillaume Lefebvre, técnico que cuenta con treinta y ocho años de experiencia como entrenador y que según cuenta en France3, cree firmemente en las capacidades de su esquiador. No será su primera apuesta olímpica. En su currículum cuenta ya con varios corredores a los que ha logrado clasificar para unos Juegos de Invierno.
Pero ante todo, está el tema de la financiación. Una temporada haciendo carreras FIS donde lograr puntos, según ellos, cuesta al menos 5.000 euros por temporada. La madre ha financiado casi todo el proyecto hasta ahora pero ahora han puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos y de darse a conocer.

Stan Tounissont junto a su técnico Guillaume Lefebvre
