A finales del mes de febrero, un barril de cerveza se soltó de una moto de nieve que lo estaba subiendo a uno de los restaurante de la estación de esquí de Val d'Isère. Como consecuencia, acabó bajando a una velocidad descontrolada por nada menos que la Face de Bellevarde, una de las pistas más exigente del complejo invernal. De hecho, estadio de la Copa del Mundo de esquí. Viendo las imágenes del vídeo es todo un milagro que solo impactara contra una persona y que se saldara 'solo' con un brazo roto. Pero el suceso ha obligado a repensar en las medidas para que algo así no vuelva a suceder.
El que se desprendió, era un barril de cerveza de los pequeños, por lo que solo pesaba unos 30 kilos, pero fácilmente los hay que pueden pesar el doble. Hay que tener en cuenta que además es fabricado con metal, por lo que difícilmente absorbe los golpes por una pista llena de nieve, y más con la Face de Bellevarde que presenta una fuerte pendiente, y además en ese momento con nieve muy compacta, lo que facilita que objetos sin control adquieran velocidad rápidamente.
La combinación de pendiente pronunciada y baja fricción de la nieve permite que un objeto pesado y rígido alcance una velocidad muy elevada en poco tiempo, de hecho, Estimaciones basadas en las condiciones del terreno apuntan a que pudo alcanzar cifras propias de un Descenso de Copa del Mundo.
De todas maneras, lejos de ser una situación cómica, hay que tener en cuenta que el comportamiento del barril fue irregular, combinando rodadura y deslizamientos, lo que aumentaba la dificultad de prever su trayectoria. Finalmente y de puro milagro, solo impactó contra una esquiadora que sufrió una fractura en el brazo y fue evacuada para recibir atención médica. Pero la situación podría haber tenido consecuencias más severas de haber afectado a otra parte del cuerpo o a varias personas.
Según apunta la prensa francesa, este tipo de transporte de mercancías es habitual en estaciones de esquí, donde se utilizan vehículos específicos para abastecer a restaurantes situados en zonas sin acceso por carretera. Estas operaciones se realizan mediante motos de nieve, quads o vehículos adaptados, que circulan por pistas y zonas habilitadas. El uso de estos medios está sujeto a protocolos de seguridad, especialmente en lo relativo a la sujeción de la carga y a la circulación en áreas con presencia de esquiadores.
Tras el suceso, fuentes del sector y de cuerpos de seguridad, apuntan a que este tipo de incidentes suele dar lugar a revisiones internas de los protocolos de transporte y seguridad, aunque no siempre implican cambios inmediatos en la operativa diaria por lo que piden hacer cambios para la próxima temporada de esquí. Las estaciones de esquí mantienen habitualmente controles sobre estos procedimientos, pero el caso ha reabierto el debate sobre como combinar la logística de este transporte con la seguridad de los esquiadores.
Por su parte, la esquiadora afectada evoluciona favorablemente tras la atención médica, y el caso continúa bajo investigación para determinar las circunstancias exactas del accidente y posibles responsabilidades.

