Arabia Saudí ha ejercido su derecho de rescisión sobre dos contratos de construcción fundamentales para el desarrollo de Trojena, la que pretendía ser la primera estación de esquí al aire libre del Golfo Pérsico.
La medida afecta directamente a la constructora italiana Webuild, que estaba encargada de levantar el sistema de tres presas necesario para la creación de un inmenso lago central, así como la vanguardista estructura arquitectónica conocida como "The Bow". Esta cancelación, que entrará en vigor el próximo 29 de marzo de 2026, supone en la práctica, parar unas obras que se encontraban aproximadamente al 30% de su ejecución.
Para el futuro de la estación de Trojena, esta decisión representa un golpe crítico a su viabilidad técnica. El lago central era el pilar fundamental sobre la que se sustentaba todo ell proyecto, ya que de ahí debía salir el agua para alimentar el sistema de producción de nieve para cubrir los 36 kilómetros de pistas de esquí previstos en una región donde las precipitaciones son extremadamente escasas.

Maqueta del proyecto de la estación de esquí de Trojena en Arabia Saudí
La rescisión del contrato de Webuild, sumada a la del contratista malasio Eversendai, encargado del suministro de las ingentes cantidades de acero necesarias, sugiere para los expertos un final casi seguro de los planes de finalización de la estación tal y como se concibieron originalmente.
Desde el punto de vista técnico, el lago de Trojena era una obra de ingeniería sin precedentes en un entorno desértico. Con una extensión de 2,8 kilómetros de largo, el embalse estaba diseñado para albergar hasta 2,7 millones de metros cúbicos de agua desalada.
El sistema se componía de tres presas de hormigón y piedra, destacando la principal por una pared de 145 metros de altura y medio kilómetro de longitud. Un aspecto singular de su diseño era que la estructura de la presa debía curvarse hacia afuera, desafiando los principios estándar de la ingeniería hidráulica. Para alimentar este oasis artificial en las montañas de Neom, el plan consistía en bombear agua desalada desde el mar utilizando exclusivamente energías renovables. Además, se había previsto un sofisticado sistema de recuperación hídrica para que el ciclo fuera regenerativo y así reducir los elevados costes operativos de la desalinización.
Sin embargo, el contexto económico ha terminado por imponerse a la ambición arquitectónica. Los costes del proyecto de Trojena se han disparado hasta alcanzar los 38.000 millones de dólares, lo que supone duplicar las estimaciones iniciales de hace tan solo dos años. Esta presión financiera ha obligado a las autoridades saudíes a realizar recortes drásticos en el gasto público y a revaluar la escala de sus proyectos faraónicos dentro del plan "Vision 2030", cuyo objetivo es diversificar la economía más allá del petróleo.
De hecho esta cancelación coincide con la revelación hoy miercoles por parte del ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, que entre el 30 y el 40 por ciento de la capacidad de refinación del Golfo Pérsico ha resultado dañada o destruida por los ataques de represalia de Irán, lo que ha provocado un déficit de 11 millones de barriles diarios en los mercados petroleros mundiales.
El ataque por parte de Israel el 8 de marzo de una refinería de petroleo en Irán, abrió una escalada de destrucción de este tipo de instalaciones a ambos lados del estrecho de Ormuz ne Arabia Saudí, Qatar, Bahrein, Kuwait, además de la interrupción de transporte por barco. Lescure advirtió que la restauración de las instalaciones dañadas podría tardar hasta tres años, y la reactivación de las que fueron cerradas de urgencia, varios meses.

Varias pistas de esquí debían comenzar en el techo del edificio hotelero central
Esta crisis en la construcción de Trojena no es la primera señal de alarma. A principios de 2026, Arabia Saudí ya se vio obligada a admitir que no podría cumplir con los plazos para organizar los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029. Ante la imposibilidad de tener las instalaciones terminadas, el Consejo Olímpico de Asia decidió trasladar la sede del evento a Almaty, en Kazajistán, una ciudad que ya cuenta con la infraestructura necesaria tras haber albergado los Juegos Asiáticos de Invierno en 2011.
Aunque el régimen saudí ha sugerido la posibilidad de intentar organizar los juegos en una fecha posterior, posiblemente en 2033, la cancelación de los contratos de las presas y el lago deja en el aire si la estación de esquí de Trojena llegará a ser alguna vez una realidad funcional.
Actualmente, el paisaje de las montañas cercanas a la frontera con Jordania muestra una estampa de parálisis, con estructuras de acero de más de 30 metros de altura a medio construir y el lecho vacío de lo que debería haber sido el corazón hídrico de la estación.
A pesar de la rescisión, la empresa Webuild ha confirmado que NEOM reembolsará todos los costes devengados y los gastos de desmovilización hasta la fecha, manteniendo a la constructora indemne frente a los efectos de la resolución contractual.
Mientras tanto, el sueño de esquiar sobre nieve producida con agua del mar en mitad del desierto parece alejarse definitivamente hacia un futuro incierto. Aunque esto era un proyecto megalómano, por otra parte abría la puerta a nuevos avances a la desalación a gran volumen mediante energías renovables, e incluso aplicaciones en el sector actual del esquí.


Obras para la construcción de Trojena. La mayoría de ellas pararán totalmente este 29 de marzo de 2026
