Con una detonación, previa cuenta atrás, se iniciaba este pasado viernes 20 de marzo el derribo del telesquí Schneefernerkopf de Zugspitze, el útimo remonte que quedaba en Alemania para poder esquiar sobre un glaciar, en concreto el Nördlicher Schneeferner, ubicado en la montaña más alta del pais. Irónicamente 24 horas después, el sábado, se celebró el Día Mundial del Glaciar.
Se escogió hacerlo mediante una carga explosiva porque al parecer las pilonas no estaban fijas en tierra firme, sino directamente sobre el hielo. En cuanto la detonación rompió los cables, toda la estructura se vino abajo de manera controlada, tal como se puede ver en las imàgenes que se grabaron para documentar el momento.
Según cuentan los responsables de estas instalaciones, en los últimos años la superficie del glaciar había retrocedido de manera alarmante, lo que complicaba el mantenimiento del telesquí. Mediciones de la Academia de Ciencias de Baviera indican que el hielo en la zona de la linea del remonte ha perdido entre siete y ocho metros de espesor en los últimos años.
Esta pérdida de masa transformó la pista, originalmente una zona fácil para principiantes, en un terreno excesivamente empinado e inestable, que señalizaba como pista negra con la particularidad de que incluso en su parte final hacía un pequeño ascenso, por lo que obligaba a tomar velocidad para superar ese repecho. Al parecer, se forman depresiones por la pérdida de masa de hielo, que libera muchas capas de roca y barro que se va depositando ladera abajo, lo que hacía imposible además, garantizar la seguridad de los esquiadores.
Asimismo, el descenso del nivel del suelo provocó que los cables de tracción quedaran situados a una altura excesiva para su correcto funcionamiento.


Lo que durante décadas fue un remonte para principiantes, se había convertido en una zona para expertos con dificultades para su mantenimiento
El Schneefernerkopf fue inaugurado en 1967 y formó parte de la oferta deportiva de la zona durante casi sesenta años. Muchos aficionados al esquí, comenzaban aquí su temporada temprano, a menudo en octubre. El significado emocional de este momento es, por consiguiente, enorme.
A pesar de los intentos de la operadora por mantenerlo en servicio compensando la falta de hielo con nieve acumulada, el remonte permaneció inactivo durante las últimas dos temporadas antes de decidir sacarlo. Con la retirada de esta infraestructura, Alemania pierde su única zona de esquí situada propiamente sobre un glaciar, marcando el fin de una era para este deporte en el país.
En la actualidad, en la meseta conocida como el Zugspitzplatt, situada a una altitud de aproximadamente 2.600 metros, permanecen operativos otros cuatro remontes mecánicos. A diferencia del que se ha desmantelado, estas instalaciones están ancladas en terreno sólido y no sobre el hielo, por lo que la práctica del esquí continuará en los alrededores del glaciar, pero el glaciar en sí es ahora prácticamente inaccesible. Quienes deseen llegar a él deben ahora hacerlo a pie.
No obstante, del Nördlicher Schneeferner apenas resta un diez por ciento de su extensión original y los científicos prevén que los glaciares alemanes desaparezcan por completo durante la próxima década.

Irónicamente en el momento del derribo del Schneefernerkopf , había mucha nieve en el glaciar
