La actual temporada de nieve 2025/2026 se está consolidando como una de las más trágicas y complejas de los últimos años en lo que respecta a la seguridad en la montaña, marcando una tendencia preocupante que ha hecho saltar todas las alarmas entre los expertos y los servicios de rescate.
Según los registros de los Servicios Europeos de Aviso de Aludes (EAWS) muestran una cifra devastadora de 121 víctimas mortales en Europa hasta la fecha, lo que supone un incremento del 73% respecto a las 70 muertes contabilizadas en la campaña anterior.
Esta peligrosidad extrema no es ajena al territorio español, donde el repunte de la siniestralidad es especialmente llamativo y doloroso para el sector. Mientras que en la temporada 2024/2025 se registraron únicamente dos fallecimientos por avalanchas en España, este año la cifra ya asciende a 8 víctimas mortales en el Pirineo a los que hay que añadir otros dos en el de Andorra
Fallecidos por aludes esta temporada en el Pirineo
- 29 noviembre: 1 fallecido en el Pas de la Casa
- 29 de diciembre: Tres fallecidos en Panticosa
- 2 de enero: 1 fallecido en Bielsa
- 14 de enero: 1 fallecido en Ordino Arcalís
- 18 de enero: 1 fallecido en Cerler
- 18 de enero: 1 fallecido en Baqueira
- 29 de enero: 1 fallecido en Cerler
- 30 de enero: 1 fallecido en Cerler
Dos españoles en los Alpes
- 6 enero: 1 fallecido en Les Menuires
- 26 de enero: 1 fallecido en Tignes
Esta situación de riesgo no solo se circunscribe a las cordilleras españolas, sino que se ha extendido con fuerza por los grandes destinos alpinos de Francia, Austria, Suiza e Italia, llegando incluso a Estados Unidos.
El Periódico de Aragón recoge el testimonio de Iñaki González, jefe de pistas en Formigal, quien ofrece una explicación directa e inquietante sobre este fenómeno al afirmar que "La gente se cree inmortal".
"Se ha perdido el respeto a la montaña. No se están atendiendo las indicaciones de las estaciones. Aunque los medios informan de accidentes casi a diario, muchos esquiadores piensan que eso no va con ellos.
"Es incomprensible. Se están produciendo accidentes fuera de pista de varias personas a la vez, algo que ni los propios profesionales de las estaciones europeas terminan de entender"
Dos esquiadores hacen caso omiso de las advertencias
Por su parte, la cadena Tv3 subraya que esta falta de prudencia es también muy grave en el Pirineo catalán, donde a pesar de que la accidentalidad general no ha crecido exponencialmente gracias a la concienciación, esta temporada ya se ha tenido que lamentar la pérdida de una vida, el pasado 18 de enero en una zona fuera de pistas cercana al sector Beret de Baqueira.
Crear boletines de aludes de manera minuciosa
Para controlar estos peligros y proporcionar información a los esquiadores, equipos de especialistas realizan una labor científica minuciosa en las montañas, enfrentándose a condiciones meteorológicas extremas para descifrar el estado de la nieve. Según relata el ente autonómico, los Agents Rurals de alta montaña utilizan helicópteros para acceder a puntos prácticamente inaccesibles, como el Pic de la Muga en Lles de Cerdanya, situado a 2.532 metros de altitud, donde realizan catas técnicas de la nieve.

Agents Rurals de la Generalitat de Catalunya llegan en helicóptero
Estos técnicos bajan esquiando hasta puntos estratégicos localizados previamente desde el aire para realizar lo que se conoce como el test de peligro en pendientes de unos 40 grados, donde las condiciones para un alud son más favorables. Estos profesionales analizan la nieve no solo con experiencia de montaña, sino con un profundo conocimiento de la ciencia de la nieve, un elemento que cambia constantemente por efectos mecánicos o meteorológicos.
La técnica principal consiste en realizar un perfil estratigráfico, que es básicamente un agujero en la nieve para obtener una pared vertical donde se puedan tomar datos precisos de forma manual. En las recientes inspecciones en la Cerdanya se han encontrado espesores de casi 130 centímetros, una cifra excepcional para el Pirineo oriental que, debido a las altas temperaturas recientes, se ha compactado de forma engañosa.
En estos perfiles, los agentes miden de forma meticulosa la temperatura cada 10 centímetros y analizan el tipo de grano y el número de capas presentes en el manto. En las últimas expediciones se han llegado a distinguir hasta ocho capas diferentes, identificando que la más profunda es habitualmente la más inestable y peligrosa.

Técnicos de Agents Rurals realizan catas de nieve. (Foto: Tv3)
Toda esta información recolectada a pie de pista es enviada diariamente al Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), que divide el territorio en siete zonas de control para elaborar el boletín de peligro de aludes. Glòria Martí i Domènech, jefa de la Unidad de Predicción de Aludes del ICGC, advierte en Tv3, que el peligro aumenta drásticamente con los cambios bruscos de tiempo,
"Cuando llegan nuevas nevadas por encima de los 2.000 metros, esta nueva acumulación puede desestabilizar las capas inferiores ya existentes, provocando un riesgo de aludes de placa.
Pero por debajo de esa cota de 2.000 metros la lluvia es el factor determinante, ya que humedece la nieve y aumenta su peso, facilitando su deslizamiento espontáneo."
Otro factor crítico que a menudo se subestima es el papel del viento en la formación de estructuras nivológicas inestables. Carles Barés Grau, jefe del Grupo de Soporte de Montaña de los Agents Rurals, explica en Tv3 que
"el viento es uno de los grandes elementos que condicionan los aludes en nuestro Pirineo, siendo el responsable de las placas que se acumulan con rapidez.
Estas placas son especialmente peligrosas porque son muy compactas y pueden colapsar con el más mínimo sobrecargo, como el paso de un solo esquiador."
De hecho, más del 70% de los accidentes de este tipo son desencadenados por los propios montañeros y esquiadores, lo que demuestra que la presencia humana es a menudo el detonante final de la tragedia.
A la montaña con ARVA pero sin saber como funciona
La paradoja actual reside en que, aunque nunca ha habido tanta información disponible, el mensaje de seguridad no termina de calar en todos los sectores de la población. Iñaki González advierte en El Periódico de Aragón que estar bien equipado con tecnología de última generación no es un salvoconducto ni garantiza la supervivencia absoluta.
"Llevar una mochila airbag, un ARVA (detector de víctimas de aludes), pala y sonda es fundamental, pero estos sistemas son como el ABS en un coche: ayudan a reducir daños pero no evitan el accidente si se asumen riesgos innecesarios"
En Tv3, los agentes rurals expresan su preocupación por la falsa sensación de seguridad que estos aparatos pueden generar, especialmente entre quienes no tienen la formación necesaria para usarlos correctamente. A menudo se encuentran grupos en la montaña que portan el equipo obligatorio pero cuyos dispositivos no funcionan o no saben cómo operarlos en una situación de estrés real.
La rapidez en la intervención es el único factor que puede inclinar la balanza entre la vida y la muerte una vez que se produce el enterramiento. El Periódico de Aragón enfatiza la importancia de los llamados "15 minutos de oro", que es el margen de tiempo en el que las posibilidades de rescatar a una persona sepultada con vida son más altas. A partir de ese cuarto de hora, las probabilidades de supervivencia caen de forma drástica, lo que convierte la prevención en la única herramienta verdaderamente eficaz. Por ello, se insiste en que, además de consultar los boletines, es vital poseer una formación mínima sobre el terreno innivado, la cual se puede obtener en centros excursionistas.
Una preocupación creciente para los expertos es el auge de actividades como las raquetas de nieve, que atraen a un público con menor preparación física y técnica.
Según advierten los especialistas, muchos practicantes de raquetas piensan erróneamente que no corren peligro por el simple hecho de caminar y no esquiar. Sin embargo, en pendientes abiertas y fuera de zonas boscosas, el riesgo es exactamente el mismo, y deberían portar el mismo equipo de seguridad que un esquiador de montaña.
La montaña exige una humildad que parece haberse diluido ante el avance tecnológico y la masificación de los espacios naturales. Los datos de estas cuatro décadas en el Pirineo, con 49 muertos y casi 300 accidentes, son un testimonio mudo pero contundente de la fuerza de la naturaleza, una realidad que los servicios de emergencia intentan mitigar mediante la ciencia y la educación constante.
"Es imperativo que la sociedad entienda que el conocimiento de las capas de nieve y el respeto a la meteorología son las mejores herramientas para disfrutar de la nieve sin convertirse en una cifra más de las estadísticas de siniestralidad de esta temporada."

Simulacro de rescate por accidente en Andorra. (Foto: Boombers Andorra)
