La esquiadora italiana Federica Brignone ha anunciado oficialmente el final anticipado de su temporada de Copa de Mundo para acabar de recuperarse de las secuelas que todavía arrastra del grave accidente sufrido durante los Campeonatos Nacionales del año pasado. Tras una recuperación contra reloj que la llevó a lo más alto en estos pasados Juegos Olímpicos de Milano Cortina d'Ampezzo 2026, la «Tigresa de La Salle» ha reconocido que su cuerpo ha llegado al límite y necesita priorizar la rehabilitación de su pierna izquierda.
El calvario de la esquiadora de 35 años comenzó el 3 de abril de 2025. En los metros finales de la segunda manga del Super-G de los Nacionales italianos que lideraba cómodamente, sufrió una caída que resultó en una doble fractura de tibia y peroné, además de una rotura del ligamento cruzado. Apenas le quedaba unos segundos para acabar y retirarse a disfrutar del verano tras una temporada que se había coronad como campeona de la Copa de Mundo.
Sin embargo, esta lesión la mantuvo tres meses sin poder caminar y requirió dos intervenciones quirúrgicas en las que se le implantó una placa metálica y varios tornillos que todavía conserva. A pesar de la gravedad, Brignone forzó los plazos de recuperación para cumplir su sueño de competir en casa, regresando a la Copa del Mundo a finales de enero de 2026, apenas dos semanas antes de los Juegos.
Su participación en Milán-Cortina 2026 fue calificada por ella misma y por las autoridades deportivas como un «milagro». Brignone no solo fue la abanderada de la delegación italiana, sino que conquistó dos medallas de oro, una de ellas en Supergigante y la otra en Gigante. Con este hito, se convirtió en la mujer de más edad en ganar un oro olímpico en esquí alpino, consolidando un palmarés que ya incluía el Globo de Cristal de la clasificación general en 2025.

Federica Brignone posa con sus dos medallas de oro olímpicas logradas en 2026
Sin embargo, el esfuerzo físico realizado para alcanzar estos éxitos ha tenido un coste elevado. Tras los Juegos, Brignone se sometió a tres días de pruebas en el centro J Medical de Turín para evaluar su situación antes de trasladarse a Soldeu, Andorra. En esta última estación de esquí, donde terminó 15.ª y 8.ª en los dos Super-G disputados el pasado fin de semana, la italiana tuvo que someterse a un drenaje de rodilla y a una inyección de ácido hialurónico debido al dolor constante. Federica ha confesado con crudeza que, si pudiera, «cambiaría las dos medallas por volver a estar sana», señalando que tras esquiar cojea durante todo el día y depende de antiinflamatorios para realizar actividades cotidianas como correr o jugar al tenis.
La decisión de retirarse de lo que queda de calendario implica que Brignone se perderá las citas de la Val di Fassa (del 6 al 8 de marzo), la etapa de Åre en Suecia (14 y 15 de marzo) y las finales de la Copa del Mundo en Lillehammer, Noruega, previstas del 21 al 25 de marzo. La propia Federación Italiana de Deportes de Invierno (FISI) ha respaldado su elección, al igual que el presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), Luciano Buonfiglio, quien subrayó que el respeto por su salud es absoluto tras una gesta histórica.
Respecto a su futuro a largo plazo, la incertidumbre es la nota dominante. Aunque Brignone ha expresado que no tiene intención de dejar de competir, ha dejado claro que su continuidad la próxima temporada dependerá exclusivamente de su estado de salud. Según ha explicado la corredora, los daños sufridos en su pierna son permanentes y el proceso de rehabilitación no ha terminado.
«Si el dolor no mejora, será muy difícil verme el año que viene. El deporte debe ser algo sano y seguro y no una tortura física».
Por ahora, la prioridad absoluta de la campeona valdostana es permitir que su pierna sane sin la presión de la alta competición.

Federica Brignone ha recibido todo el apoyo de su federación
