Contra todo pronóstico, ya que no se esperaba una reapertura de la circulación por esta carretera hasta el mes de mayo, ya con la temporada de esquí acabada, las autoridades francesas y andorranas han confirmado que la RN20, el eje que conecta Francia con Andorra a través del Pas de la Casa, volverá a estar operativa el próximo lunes 9 de marzo de 2026.
La calzada se cerró tras el grave desprendimiento de rocas registrado el pasado 31 de enero entre Ax-les-Thermes y Mérens-les-Vals. La circulación se restablecerá en ambos sentidos de la marcha, pero bajo condiciones de seguridad reforzadas debido a que la estabilización definitiva de la ladera aún no se ha completado.
Para garantizar la protección de los usuarios, se ha instalado un sistema avanzado de sensores encargados de monitorizar un bloque rocoso de unos 500 metros cúbicos; estos dispositivos están vinculados a semáforos automáticos que detendrán el tráfico de inmediato si detectan cualquier movimiento anómalo en el terreno. Las autoridades han advertido que, una vez activada la señal roja, cualquier imprudencia será responsabilidad del conductor, ya que la vía se considera segura siempre que se respeten estas consignas.
En cuanto al impacto económico en el sector de la nieve, David Hidalgo, director de Grandvalira, ha explicado que la estación ha perdido aproximadamente mil esquiadores diarios debido al corte de esta carretera. En el cómputo global de la temporada, se espera que la cifra total de esquiadores perdidos se sitúe entre los 70.000 y 75.000, un dato que, aunque relevante, se considera manejable dentro del volumen total de 1,8 millones de clientes que recibe habitualmente el dominio esquiable.
La afectación en los números de la estación se ha concentrado especialmente en el cliente francés de corta estancia (aquellos que suben para un fin de semana o una escapada rápida), quienes han desistido de visitar el Principado para evitar las tres o cuatro horas adicionales de viaje que suponía el trayecto alternativo.
No obstante, para Hidalgo, el impacto es una anécdota para Grandvalira en comparación con las pérdidas sufridas por el comercio del Pas de la Casa.
De todas maneras, a pesar de las restricciones de movilidad, las cifras de esquiadores en febrero han sorprendido positivamente a la dirección de Grandvalira, gracias a unas condiciones de nieve excepcionales, calificadas como las mejores en décadas, que han ayudado a mantener la afluencia de esquiadores de larga estancia.
De cara al futuro, la resolución definitiva de los problemas geológicos en la zona se estima en un plazo de entre 12 y 18 meses. Esto implicará que, una vez finalizada la temporada de esquí, podrían programarse nuevos cierres temporales para realizar tareas de purga y consolidación, los cuales se planificarán para que tengan el menor impacto posible en la economía del país.

Operarios aseguran con mallas la pared para evitar más desprendimientos sobre la RN-20
