Hay accidentes por una caída, y luego está lo que le pasó a Lindsey Vonn. Lejos de ser un siniestro más como el que pasa regularmente en estas competiciones de esquí, la esquiadora norteamericana sufrió una serie de lesiones extremadamente graves. Tanto es así que no se le tuvo que amputar la pierna de milagro. O gracias a un cirujano que había volado desde los Estados Unidos expresamente para atender a la corredora estadounidense en los Juegos Olímpicos.
Desde luego, no hay nada como tener dinero y recursos. Y Lindsey Vonn los tiene. Y los tendrá para su larguísima recuperación. De momento ya le han dado el alta tras más de dos semanas hospitalizada y cuatro intervenciones quirúrgicas.
Este lunes, ya desde el hotel donde se aloja ante de ir a su casa, se ha sincerado a través de sus redes sociales sobre la milagrosa actuación del cirujano que la operó, Tom Hackett, y que, según ha reconocido, evitó que le tuvieran que amputar la pierna. Vonn ha explicado que el traumatismo tras la caída le provocó un síndrome compartimental en la pierna, lo que implica una presión excesiva en el músculo, ya sea por sangrado o inflamación. Eso puede provocar lesiones permanentes si no se trata de forma rápida.
Tom Hackett, un cirujano ortopédico que trabaja junto a ella y al equipo de Estados Unidos, se encontraba en Milán para vigilar la rotura de ligamento cruzado anterior que arrastraba desde su caída en Crans Montana 8 días antes de su participación en el Descenso de los Juegos.
"Él abrió el músculo, lo dejó respirar y me salvó. Si Tom no hubiera estado allí no habría podido salvarme la pierna.
Tardaré aproximadamente un año para que todos los huesos sanen y luego decidiré si quiero sacar todo el metal de mi cuerpo o no, y luego volver a la cirugía y finalmente arreglar mi ligamento cruzado anterior. La vida es así, hay que aguantar los golpes como vienen".
Si no me hubiera roto el ligamento cruzado anterior, que me habría hecho de todos modos en este accidente, el doctor Tom Hackett no habría estado allí... y no habría podido salvarme la pierna. Me salvó de la amputación. Siempre digo que todo tiene una razón... Me siento muy afortunada y agradecida con él".
No fue esta la única lesión que sufrió en ese fatídico segundo 13 del Descenso olímpico de Milano-Cortina d'Ampezzo 2026. Lindsey Vonn ha desvelado que también se rompió el tobillo en el accidente y que necesitó una transfusión de sangre vital después de una de sus múltiples cirugías para aumentar la hemoglobina
Ahora ya fuera del hospital, inicia un larguísimo proceso del que ahora solamente está en los inicios. De momento deberá estar nueve días sin ni siquiera apoyar el pie en un hotel no muy lejos del hospital. Luego podrá irse a casa.
De todas maneras la historia de Lindsey Vonn nos recuerda indudablemente a la de Hermann Maier, a quién también estuvieron a punto de amputar una pierna por un accidente en moto en 2001. También su pierna quedó con el riego sanguíneo comprometido. Los médicos temían que no llegara suficiente sangre al pie, lo que podía provocar necrosis. Si no lograban restablecer la circulación, la amputación era una posibilidad real.
Fue operado de urgencia varias veces para reconstruir arterias y estabilizar la pierna. Estuvo horas en el quirófano y el riesgo fue altísimo.
Lo impresionante es lo que vino después. Contra todo pronóstico, volvió a competir y ganó pruebas de Copa del Mundo apenas dos años más tarde. Una de las mayores remontadas de la historia del deporte.
También es cierto que el austriaco por entonces tenía 28 años y Lindsey Vonn ya cuenta con 41. Aún así, cada cuerpo es un mundo y cuenta mucho el trato, el ejercicio y la alimentación que se le haya dado, con las diferencias en todo esto que ha habido en estos ya 25 años desde un accidente a otro.

Hace 25 años este médiico mostraba las lesiones de Hermann Maier

Hermann Maier en el hospital en 2001 tras su grave accidente de moto
