Los cambios siempre son reticentes. El cierre BOA en las botas de esquí no lo iba a ser menos. Apareció hace un par de años para el empeine. Ahora también para la caña. Hay algunas que incluso combinan este sistema con la clásica hebilla. En cualquier caso el éxito está siendo tan rotundo, que aunque algunos renieguen allí donde le escuchen, la realidad es muy tozuda: No hay marca que no se haya apuntado a tener varios modelos en su catálogo.
El que escribe decidió que ya era hora de jubilar sus viejas botas Fischer, que dicho sea de paso, tan buenas esquiadas me ha dado. Así que me puse en manos de Daffi. 33 años de tienda en Barcelona, Gerard Sol es sin duda alguna, uno de los especialistas en material de esquí más reconocidos de nuestro país. Y un apasionado de la nieve. Ha participado en programas de radio, se apunta a todo lo que huela probar nuevo material, esquía cada fin de semana en Baqueira, participa regularmente en Hablamos de Esquí, y tiene claro que cuando se jubile lo hará en la Val d'Aran, aunque con alguna tienda de algo, "necesito seguir ese contacto con el material".

Conversando con Gerard Sol antes de comenzar con el proceso botas. Foto: V. Riverola
Tras barajar varios modelos nos decidimos por unas HEAD Kaliber 110. Doble BOA. ¿El precio? Apenas unos 100 euros más que unas de hebilla. Como usando aquel famos comodín de la lamada, decidí pegar un telefonazo a Ivan Besson de Patrick Sports (Madrid), el cuál reconoció que aunque en un principio fue algo reticente al sistema BOA, ahora es un gran defensor. Aunque advierte que es un sistema no apto para todo el mundo
En el caso de una pantorrilla ancha no lo recomiendo porque con un BOA superior, no hay mucho juego para hacer modificaciones en el termoformado. Por eso es importante que un especialista en una tienda te diga qué tipo de bota te conviene más a tu físico.
Así que dejándome llevar por estos dos expertos, comienza la fase de elección exacta. Elegir botas, medir pie, saber el número exacto. Porque no todo depende de la talla, también de lo ancho del pie,
"se tiene la costumbre de pedir la bota por la talla de calzado. Pero hay que tener en cuenta también el ancho, es decir, la horma. Algunas marcas se adaptan mejor a un tipo de pie. Pero hay que tener en cuenta que hay tres medidad: 98, 100 y 106. Saber esto es importante para que tu bota no tener problemas.
Luego hay que saber qué tipo de esquiador eres. Si eres en plan tranquilo, de los que esquias unas horitas y desfilas a comer, primas entonces el confort. Pero si eres de los que estás pidiendo paso ya a las 08.30h de la mañana y no aflojas hasta que el hambre te apura, entonces serás de los que quieres una bota estrecha, de esas que te hacen caer una lagrimilla".
Una vez sabes el modelo y talla exacta, toca termoformar la bota, todo un proceso de algo más de media hora en la que el botín interior y hasta la carcasa, se adapta a la exacta forma de tu pie. Porque los pies no son iguales. Ni entre persona, y ni siquiera nuestro derecho del izquierdo. Puede que incluso con los años haya 'crecido' algún hueso o que el tobillo se haya hinchado.
Hemos empezado a las 11.30h de la mañana. Una hora después la tienda es un hervidero de clientes y amigos, "quedamos pocas tiendas de esquí. En cuanto nos jubilemos, no se si habrá regeneración para todos ellos." afirma Gerard. Prácticamente todos, excepto alguien que venía a moldearse unos bastones, vienen a por unas botas de esquí. Estamos a mediados de febrero y aún se está vendiendo material a espuertas.
Pues bien, todos venían a por botas con cierre BOA. Muchos ya las han probado y no vuelven a la hebilla. Por si quedaba alguna duda sobre el éxito de este sistema. De hecho, en una segunda llamada, hablo con Javi Conde de Nivalis (Sierra Nevada), gran amigo y colaborador de nevasport, quién me asegura que
"aquí en mi tienda las ventas de botas solo hebillas ya es algo residual, de un 5%. Suele ser gente que miran mucho el precio. Por regla general, cuenta que un BOA puede subir la bota unos 50 euros más. Y por tanto un Doble BOA, son 100€ extra"-

Gerard Sol con las botas Head Kaliber doble BOA antes de comenzar con el proceso de adaptación a mis pies. Foto: V. Riverola
¿Termoformar sí o no?
El carving, el rocker. El camber. Ahora el sistema BOA y antes el termoformado de la bota. Iniciativas que siempre tuvieron la duda de los más reticentes pero que el tiempo ha demostrado que llegaron para quedarse.
La realidad es que adaptarse una bota al pie de cada uno es algo que se podía hacer desde hace años (recordemos aquellos Strolz hechas a medida), y que de hecho se siguen haciendo para los corredores profesionales. Desde hace unos pocos años se ha puesto al alcance de cualquier esquiador recreacional o turista. ¿Merece la pena?. Si tienes la suerte de tener un pie que se ajusta a cualquier bota, pues el termoformado no es tu opción. Para el resto, que somos mayoría, es un gran invento.
Los pies son todos distintos. Tanto entre el resto de seres humanos como entre los dos que tenemos nosotros. Es más, a lo largo de nuestra vida se van deformando ligeramente. O crece un hueso por un lado, un tobillo más salido o incluso un callo que se ha quedado de okupa.
Cuando un fabricante hace una bota, las hace con un molde estandar. Acolcha el interior, y se espera que el o la esquiador/a acabe adaptando su pie ahí dentro. La realidad es que muchos acaban desabrochándose las botas en cuanto pueden, y sienten un gran descanso cuando se las quitan.
Para descubrir dónde exactamente se ha de actuar para adaptar el interior de la bota (e incluso la carcasa) a tu pie, primero me puse las botas un rato. Después cuando me las saqué, y Gerard pudo ver observando las partes enrojecidas de mis pies, donde exactamente me apretaba la bota.
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Aquí van mis pies. Esas partes enrojecidas es donde aprieta la bota y la zona a actuar
Entonces me colocó unos adhesivos acolchados, y con ellos puestos volví a ponerme el botín y la bota. Si antes me apretaba, ahora aún más. Pero de esta manera se pudo colocar un 'chivato' al botín.
Gerard ya sabía donde tenía que termoformar la bota para darle más holgura en esos puntos exactos donde me apretaban.


Una serie de adhesivos y plantillas sobre las zonas a actuar, permitirán termoformar el botín en la zona exacta donde debe

Después del proceso de termoformado, las botas se envuelven en hielo durante un rato. Fotos: V. RIverola
Tras pasar por el horno, botín y bota volvieron a mis pies. Sorprendentemente para mí, aquella presión del inicio del proceso había desaparecido totalmente.
¿Y en pista qué tal las Head Kaliber?
Antes hay que tener en cuenta para quién es una bota de doble BOA. Si eres de los que antes de las 09h estás esperando a subirte al telesilla y no paras de meterle caña a tus esquís hasta después de comer, lo tuyo es una bota de gran rendimiento y deberás seguir con tu hebilla.
Si por el contrario eres de los que empiezas a esquiar pronto, te gusta disfrutar de las pistas, esquiar con tranquilidad en cualquier tipo de pista, ya sea azul como negra, y la hora de la comida no te la saltas ni bajo confesión, entonces una bota de doble BOA te va dar mucho confort, comodidad y un buen rendimiento sin renunciar a darle caña si quieres.
Para quienes estábamos usado botas de esquí tradicionales, esa sensación de que las hebillas aprietan el empeine es familiar. Las botas clásicas tiran de la parte superior hacia abajo, generando un "efecto aplastamiento". Sin embargo me he encontrado con que en las HEAD Kaliber el sistema BOA2 funciona de manera concéntrica. Es decir, los cables tiran de los laterales hacia el centro.
En lugar de aplastar, la bota abraza el pie, ofreciendo una comodidad que, al menos para mi, acostumbrado a un modelo de hace ocho años, pues me ha sorprendido. Esto es posible gracias a que HEAD diseñó desde cero esta bota, específicamente para para optimizar el sistema BOA2 usando diferentes densidades de plásticos y grafeno para que su cierre fuera envolvente.

El ajuste de la doble BOA de las Head Kaliber son fáciles de manipular incluso con guantes puestos
Y luego está el dial de la caña. De la misma manera que se abraza el pie, aquí la presión se distribuye de forma circular alrededor de gemelo y tibia. A diferencia de los ganchos tradicionales, que crean un punto rígido y plano, este sistema permite un flex más elástico y natural.
La marca habla de un punto importante: ha bajado el punto de unión entre caña y carcasa, lo que se traduce en una mayor palanca sobre el esquí y una transmisión de potencia instantánea. Esto es algo que no he podido apreciar ya que no he estado esquiando a ese nivel de precisión, pero si que es cierto que moviendo apenas el tobillo, el esquí responde muy bien, igual que con las botas de hebilla.
Por otra parte, hay que tener en cuenta su peso. Por poner un ejemplo, mis viejas Fischer pesaban algo mas de 5 kilos. Las nuevas HEAD Kaliber se han quedado a la mitad gracias al grafeno con el que está construida. Y eso es algo que se nota rápidamente.
Cosas a tener en cuenta según HEAD.
Las botas de esquí HEAD Kaliber incluyen el sistema BOA H+i1, diseñado específicamente para el esquí alpino. Puede soportar una tensión de 250 kg. Para hacernos una idea, eso es más del doble de lo que un esquiador de nivel Copa del Mundo ejerce en un giro de máxima compresión.
Además incorpora un cable SS3, que está compuesto por más de 100 hilos de acero inoxidable trenzados y recubiertos de un polímero de baja fricción. A diferencia de los ganchos metálicos, que solo tiran de dos puntos, este cable recorre la bota distribuyendo la fuerza de manera uniforme.
En resumen, por experiencia propia, puedo decir que el sistema BOA y en este caso, doble, es muy cómodo. No hay que hacer esfuerzos para cerrar ni apretar cogiendo malas posturas. Es un cierre fácil de manipular, incluso con los guantes puestos, que permite ajustar muchísimo y volver a hacerlo si a mitad de jornada lo necesitas. Me gusta darle caña a los esquís y carvear en pistas amplias y sin gente y siempre me sentí seguro y bien ajustado.
Y no hay que olvidar que las HEAD Kaliber incorporan la suela GripWalk, lo que hace que entre esto y el meno peso, la caminata al coche sea un paseo más placido.
Opino que el cierre BOA es un sistema que ha llegado para quedarse. La realidad es que no hay marca ya que no lo haya adaptado, algo que no se ha visto en otros inventos.
Gracias por su asesoramiento a:
- Gerard Sol de Daffi (Barcelona)
- Iván Besson de Patrick Sports (Madrid), y
- Javi Conde Nivalis (Sierra Nevada)



