La estación de esquí de La Mongie, una de las dos que forman el dominio esquiable de Grand Tourmalet, en el Pirineo francés, se encuentra actualmente aislada debido al cierre preventivo de la carretera de acceso RD 918 por un riesgo extremo de aludes. Las autoridades decretaron el cierre de la vía, que conecta Campan con la estación, desde el pasado domingo 15 de febrero a las 19:00 horas, y se prevé que la restricción se mantenga, al menos, hasta este martes 17 de febrero a las 08:00 de la mañana.
Esta situación ha dejado a cientos de turistas bloqueados a 1.800 metros de altitud sin posibilidad de abandonar el complejo por carretera, ya que la circulación está prohibida en ambos sentidos ya que la RD 918 es el único eje de acceso operativo en invierno, dado que el puerto del Tourmalet permanece cerrado durante la temporada de nieve.
Aunque la estación de esquí no está totalmente desconectada, puesto que se organizan convoyes de seguridad escoltados por la gendarmería para trasladar al personal esencial y suministros, el paso está vetado para los turistas por razones de seguridad pública.

Numerosos vehículos sin poder salir de la estación de La Mongie aguardan la apertura de la carretera
El riesgo de aludes es de nivel 4 sobre 5, calificado como muy fuerte por la prefectura de Hautes-Pyrénées. Este peligro se ha visto agravado por una combinación meteorológica con intensas nevadas que acumularon hasta 50 centímetros de nieve seguidas de un repentino ascenso de las temperaturas y fuertes lluvias hasta los 2.000 metros de altitud. Esta situación vuelve el manto nivoso extremadamente inestable, favoreciendo la caída espontánea de avalanchas que podrían sepultar la calzada.
Las consecuencias para quienes se encuentran en la estación de esquí son notables, transformando las vacaciones ya que la actividad en pistas está limitada a la zona de debitantes y un telesilla, mientras el resto del dominio está cerrado por seguridad. Además, aunque los comercios y restaurantes intentan mantener su actividad, el impacto económico es severo.
Los empresarios locales muestran su preocupación ante este aislamiento. El gerente de un establecimiento lamentaba que apenas unas pocas familias han acudido a su local porque la lluvia impide a la gente salir de sus alojamientos y los que tenian que llegar el domingo no pueden subir por el cierre de la carretera.
Por su parte, los responsables de la estación de esquí y el ayuntamiento de Bagnères-de-Bigorre aseguran que continúan los servicios médicos y de emergencia garantizados, mientras esperan que las labores de activación preventiva de aludes permitan reabrir la vía el martes por la mañana tras evaluar las condiciones de seguridad.

El centro urbano de La Mongie ha quedado desierto después de que la gente se haya quedado en sus apartamentos sin poder esquiar
