La llegada de la borrasca Oriana al Pirineo de Huesca ha generado graves complicaciones en las comunicaciones y las actividades de montaña durante este sábado, 14 de febrero. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantiene activo el aviso naranja en toda la provincia por rachas de viento que pueden alcanzar los 110 kilómetros por hora en el Pirineo, llegando incluso a intensidades huracanadas en las cotas más altas. Los registros de la madrugada ya han confirmado la violencia del temporal, con rachas de hasta 132 km/h en Cerler y 118 km/h en la estación de Astún. Esta situación meteorológica, sumada a una acumulación de nieve de 10 centímetros en 24 horas, ha elevado significativamente el riesgo de aludes en toda la zona, especialmente en el Sobrarbe y la Ribagorza.
El peligro de avalanchas ha obligado a las autoridades a cortar diversos tramos de la red viaria de alta montaña por motivos de seguridad. Según informa el Gobierno de Aragón y la Dirección General de Tráfico (DGT), permanecen cerradas al tráfico la carretera A-136 en la frontera de El Portalet, la A-2606 entre los kilómetros 4,5 y 10 para acceder al Balneario de Panticosa, y la A-139 entre los puntos kilométricos 65 y 72 en el acceso a los Llanos del Hospital, en Benasque. Asimismo, la N-330a se encuentra interrumpida entre los kilómetros 673 y 675, en la zona de Candanchú, mientras que la A-136a permanece cortada entre Sallent y Formigal debido a la formación de ventisqueros que dificultan la visibilidad y el tránsito.
La circulación en el resto de la zona requiere el uso obligatorio de cadenas o neumáticos de invierno en numerosos puntos, donde además se ha prohibido el paso a camiones y autobuses. Esta medida afecta a la A-136 entre Lanuza y el Portalet, la A-138 en el entorno de Parzán (tanto del kilómetro 83 al 86 como hacia Salinas de Bielsa), la A-2617 entre Benasque y Cerler, la N-330b en Candanchú y la A-2611 entre Bielsa y Espierba.
A pesar de los avisos previos, la falta de equipamiento de algunos conductores ha provocado situaciones de caos y retenciones en la N-330, en el trayecto desde Canfranc hacia las estaciones, con vehículos cruzados y dificultades para el trabajo de las máquinas quitanieves. El propio alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, ha señalado que estos bloqueos son habituales cuando los usuarios no viajan preparados para las condiciones invernales.
El impacto del temporal se ha extendido también a las estaciones de esquí, que han visto alterada su actividad normal. Los centros de Formigal y Cerler permanecen cerrados este sábado debido a las condiciones adversas, mientras que Candanchú y Astún mantienen una apertura parcial o muy limitada por el fuerte viento. Por último, el transporte ferroviario también ha sufrido las consecuencias de la borrasca, quedando suspendida la circulación del tren "Canfranero" en el tramo comprendido entre Jaca y Canfranc desde la noche del pasado viernes. Las autoridades recomiendan extremar la precaución y evitar desplazamientos innecesarios mientras se mantenga el episodio de inestabilidad.
En el Pirineo catalán también se han visto obligadas a cerrar varias estaciones de esquí, entre ellas Port Ainé, Boi Taüll Espot Esquí y Vall de Núria y Vallter 2000.
Baqueira Beret por su parte mantiene abiertos 43 kilómetros de pistas, según indica su parte de nieve, con un riesgo alto de avalancha de nievo de 4 sobre 5, por lo que se pide extremar las precauciones y no salirse de las pistas balizadas. En Masella y La Molina solo han podido abrir la parte más baja, lo que ha provocado grandes colas en los remontes operativos.

Una imagen de la webcam de La Molina muestra el sector Torrent Negre totalmente vacio de esquiadores a causa de cierre de las cotas medias a altas
