Los Mossos d’Esquadra mantienen abierta una investigación para localizar a los autores de un robo de película ocurrido durante la madrugada del pasado lunes en el hotel ubicado en el Santuari de la Vall de Núria, dentro del término municipal de Queralbs, en el Ripollès.
Según los datos recabados, el asalto fue perpetrado por tres individuos encapuchados que aprovecharon la noche del domingo al lunes para acceder al establecimiento, situado a unos 2.000 metros de altura en el corazón de la estación de esquí de Vall de Núria. Los responsables del hotel detectaron la intrusión a primera hora de la mañana y alertaron a la policía sobre las ocho y media, apenas cinco minutos antes de que partiera el primer tren cremallera de la jornada hacia Queralbs.
El botín principal del robo fue una pesada caja fuerte de unos 300 kilos, además de una cantidad de dinero en efectivo que no superaría los mil euros extraídos de diversas estancias como el restaurante y la sala de alquiler de material de esquí.
Para mover la pesada caja desde el despacho donde se encontraba, los ladrones utilizaron un método rudimentario pero ingenioso: primero la cargaron sobre un colchón para arrastrarla por el interior de las instalaciones y, una vez en el exterior, la montaron en un trineo. Con este vehículo improvisado, lograron transportar la caja durante unos 500 metros sobre un terreno cubierto por más de un metro de nieve, avanzando con dificultad hacia las vías del tren cremallera.
La hipótesis principal de los investigadores de la comisaría de Ripoll es que los delincuentes pretendían abrir la caja fuerte mediante el impacto de una caída. Al llegar a un terraplén cercano a las vías, decidieron despeñarla por un barranco con la esperanza de que el golpe la reventara, pero la jugada resultó fallida. Debido a las abundantes nevadas recientes, el impacto fue amortiguado por un espesor de nieve de más de dos metros, lo que permitió que la caja permaneciera intacta y cerrada, aunque abandonada en un lugar de muy difícil acceso.
Los Mossos y los Bombers de la Generalitat ya han localizado la caja, pero el riesgo extremo de aludes en la zona ha impedido, por el momento, cualquier intento de recuperación.
En cuanto a la forma de huida y el acceso al complejo, la policía baraja diversas teorías. Dado que al Vall de Núria solo se llega a pie o mediante el tren cremallera (cuyos horarios están estrictamente controlados y cuentan con cámaras de seguridad), se sospecha que los ladrones pudieron llegar a la zona en coche hasta Queralbs y realizar el último tramo a pie de noche. Sin embargo, expertos locales señalan que moverse por la montaña en las condiciones actuales, con un desnivel de 900 metros y ocho kilómetros de recorrido cubiertos de hielo, requeriría el uso de esquís de montaña o raquetas, algo que consideran una temeridad realizar en plena oscuridad.
Aunque algunos indicios sugieren una planificación profesional, el desconocimiento del terreno y el hecho de que abandonaran el botín tras apenas medio kilómetro de arrastre plantean dudas razonables sobre la pericia de los asaltantes.

El tren cremallera es el único método de acceso a la Vall de Núra
