Con un ligamento anterior cruzado roto, cualquier deportista hubiera dado por finalizada su temporada. Sin embargo Lindsey Vonn sorprendió a propios y extraños al anunciar que pese a que falta una semana para el Descenso olímpico, su decisión está tomada: "allí estaré".
La pregunta que se hace todo el mundo ahora es cómo puede ser que alguien que se acaba de romper el ligamento cruzado anterior, pueda participar en nada menos que todo un Descenso olímpico, quizás la disciplina más dura del esquí de competición por las altísimas velocidades que se alcanza.
En conversación con nevasport.com, el Dr. Sergio Aguirre, traumatólogo en AV Medical Group en Centro Médico Teknon y en los Centros Médicos de Baqueira, Beret y Boí Taüll, aclara que su análisis se basa en su experiencia general con deportistas de esquí y no constituye una valoración médica del caso concreto de Lindsey Vonn, ya que no forma parte de su equipo médico ni ha tenido acceso a sus pruebas, y asegura que
"Mucha gente se pregunta cómo es posible competir con una rotura del ligamento cruzado, pero la realidad es que, en determinados tipos de lesiones parciales, especialmente cuando están localizadas en la inserción proximal, concretamente en el cóndilo femoral, muchos pacientes pueden presentar una recuperación funcional sin una gran sensación de inestabilidad.
Este tipo de situaciones es lo que, en algunos deportistas, puede permitir practicar deportes de alta exigencia como el esquí, ya que la rodilla puede mantener una funcionalidad suficiente para el desplazamiento. En estos casos, no solo cuenta el ligamento; influye enormemente la anatomía ósea de la tibia y el fémur, e incluso el genu valgo o varo, factores que aportan una estabilidad adicional importante para este tipo de atletas.
Otra cosa es enfrentarse a una cita olímpica en tan pocos días tras la lesión. En términos generales, requiere una preparación muscular excepcional, algo que solo está al alcance de deportistas de élite, capaces de compensar parcialmente este tipo de lesiones con la potencia de su musculatura.
Sin embargo, para que una situación así pueda plantearse, es vital que hablemos de una lesión aislada y que no existan otros daños asociados en estabilizadores secundarios, como podrían ser el menisco interno o el ángulo posterolateral de la rodilla.
En definitiva, es la combinación entre el grado de la lesión, la estructura ósea del deportista y un soporte muscular muy robusto lo que en algunos casos permite rendir a alto nivel a pesar de la dolencia."

Lindsey Vonn en un Descenso de Copa del Mundo
Diferencias con otros deportes
En cualquier caso, la decisión final sobre la participación de la esquiadora se basa exclusivamente en la evaluación realizada por su propio entorno médico, que es quien dispone de toda la información clínica necesaria.
O bien podría no tratarse de una rotura total, algo que solo puede determinarse mediante pruebas médicas, o bien, como se ha explicado, en algunos deportistas una musculatura muy desarrollada puede proporcionar la estabilidad suficiente para realizar una actividad como el Descenso, en la que la rodilla está sometida a un gran esfuerzo, pero donde los movimientos son principalmente de flexión-extensión y no tanto de rotación.
Bajo esta premisa, un jugador de fútbol, por ejemplo, tendría muchas más dificultades para competir con una lesión similar, ya que se trata de un deporte con constantes movimientos de rotación y cambios de dirección.
En cualquier caso, la exigencia mecánica sobre la rodilla en un Descenso a más de 100 km/h es muy elevada, por lo que, en términos generales, los especialistas suelen ser extremadamente prudentes ante situaciones de este tipo debido al riesgo asociado.
En contextos de alta competición, especialmente tratándose de unos Juegos Olímpicos, es habitual que exista una gran carga emocional y competitiva, más aún en una deportista que regresó explícitamente con el objetivo de participar en esta cita y que durante meses ha seguido una preparación rigurosa y metódica.
En la prensa norteamericana se recuerda que ya es todo un logro que haya vuelto a competir con una prótesis de rodilla. Es de suponer que quienes la han examinado la consideran apta para competir, dentro de un deporte que, por su propia naturaleza, conlleva riesgos importantes.

Lindsey Vonn afronta un de los saltos de la famosa Face de Bellevarde de Val d'Isère
Un cuerpo moldeado para el dolor
A favor de Lindsey Vonn está su parte inferior, las piernas. Posiblemente tenga uno de los físicos más imponentes de la Copa del Mundo de esquí. Y en su retirada no dejó de trabajarlo con intensas jornadas de gimnasio.
Si uno se fija en sus fotos en redes sociales, ya antes de su regreso, puede verse que tiene unas piernas musculadas. Así es como mantiene esa increíble curvatura aerodinámica durante tanto tiempo, lo que le permite deslizarse con tanta fluidez por la montaña. Si las piernas de alguien pueden compensar una rotura completa del ligamento cruzado anterior, esa es Vonn.
En su contra está la pista de descenso en Cortina. No es para cardíacos. El icónico Tofana Schuss (una de las partes del estadio donde competirán las corredoras en los Juegos Olímpicos) tiene una pendiente del 65%. Es ese tramo donde las corredoras se lanzan a tumba abierta entre dos rocas enormes. Luego viene la entrada a ciegas al salto Duca d’Aosta que lanza a los esquiadores al aire unos 50 metros, pero el aterrizaje puede ser bastante plano, lo que lo complica porque cuanto más plano es el aterrizaje, más fuerza se dispara a través de las piernas.
¿Antecedentes similares? En la prensa de los Estados Unidos, que están haciendo una cobertura bastante decente del tema para ser esquí, recuerdan que la también estadounidense Breey Johonson se lesionó precisamente en la recepción de ese salto Duca d'Aosta rompiéndose el LCA. En el Blick de Suiza también reseñan a Carlo Janka quién sufrió la misma lesión en 2017 y compitió en los Juegos Olímpicos poco más de dos meses después sin cirugía.
Y bueno, aquí en España tenemos a la granadina Ana Alonso, a quién atropellaron mientras se entrenaba cerca de casa el pasado 24 de septiembre, y este pasado fin de semana logró una plata en esquí de relevos mixtos junto a Oriol Cardona y pese a que el diagnóstico médico de hace poco más de tres meses fue de rotura de los ligamentos cruzado anterior y colateral interno con edema óseo en la rodilla, fisura del maléolo y una luxación acromioclavicular de grado 3 en el hombro izquierdo.
De todas maneras todos ellos tuvieron por delante meses para recuperarse. Lindsey Vonn, que recordemos, ya se tuvo que retirar de Sochi 2014 por una lesión, tiene ahora solo 8 días. Pero ella vino a competir sobre la Tofanna, su pista talismán, donde más victorias de la Copa del Mundo ha logrado. Y así será.

Lindsey Vonn en un Descenso de Copa del Mundo esta temporada
