El Gobierno de Aragón ha anunciado el inicio inminente de las obras de una nueva carretera de montaña que unirá el núcleo de Fonchanina con el futuro frente de nieve de la estación de esquí de Cerler. Esta actuación, calificada como estratégica por todas las instituciones implicadas, supone una inversión de 18,7 millones de euros y tiene como objetivo principal combatir la despoblación que sufre el municipio de Montanuy, donde apenas residen 200 habitantes repartidos en 17 núcleos.
El proyecto técnico contempla un trazado de 7,5 kilómetros que optimiza los recursos existentes. La nueva vía aprovechará 4,8 kilómetros de la actual pista forestal utilizada históricamente por los ganaderos de la montaña de Castanesa. Será sometida a un ensanche y acondicionamiento para cumplir con los estándares de una carretera moderna. A este tramo se le añadirán algo más de dos kilómetros, diseñados específicamente para suavizar la pendiente en el tramo final de aproximación a las pistas y facilitar así la llegada de vehículos ligeros y servicios de emergencia.
Esta solución surge tras descartar el proyecto inicial recogido en el Plan de Interés General de Aragón (PIGA), que preveía la instalación de un sistema de transporte por cable de gran capacidad. Las partes firmantes del convenio han coincidido en que un telecabina resultaría en la actualidad una infraestructura sobredimensionada. Por el contrario, la carretera ofrece una funcionalidad superior al actuar no solo como acceso para esquiadores, sino también como vía de evacuación, soporte para las redes de suministro de agua, electricidad y comunicaciones, y herramienta de trabajo para el sector ganadero.

Tramo de carretera actualmente asfaltada
Apertura estratégica al mercado catalán
Más allá de la mejora en la movilidad local, la nueva carretera tiene una importancia geopolítica fundamental para el sector de la nieve en Aragón. La infraestructura situará a la estación de Cerler en una posición de ventaja competitiva al abrir una entrada directa desde el valle del Noguera Ribagorzana. Esto permitirá que miles de potenciales usuarios procedentes de Cataluña y el resto de la cuenca del Ebro tengan un acceso mucho más rápido a través de la carretera N-230, que conecta Lérida con el Valle de Arán.
Ahora para acceder a las pistas de Cerler solo se puede realizar a través de un largo rodeo por el Valle de Benasque. Con la nueva vía desde Fonchanina, el dominio esquiable se vuelve más accesible para quienes transitan por el eje del Noguera Ribagorzana, captando así un flujo de turistas que actualmente optan por estaciones del Pirineo de Lleida.
Este movimiento se complementa con la inversión ya realizada en 2021, cuando se inauguró el telesilla de Castanesa, el primer paso de esta ampliación que ahora verá completada su logística terrestre.
Un motor contra la despoblación y por la desestacionalización
El convenio suscrito entre el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Huesca, el Ayuntamiento de Montanuy y la sociedad Fomento y Desarrollo del Valle de Benasque S.A. (Aramón) pone el foco en la vertiente social del proyecto. Se considera que esta carretera es una herramienta vital para fomentar un desarrollo económico equilibrado en una región de montaña considerada "muy desfavorecida". La intención de las autoridades es que la mejora de las comunicaciones facilite el asentamiento de nuevas familias y la llegada de emprendedores que puedan vivir de los servicios turísticos generados en torno a la estación.
Un aspecto clave de la nueva infraestructura es su capacidad para desestacionalizar el turismo. A diferencia de un remonte mecánico, que solo funciona en temporada de esquí, la carretera permitirá el acceso al valle durante todo el año. Esto abre la puerta a la creación de productos turísticos vinculados al senderismo, rutas guiadas y circuitos de BTT, aprovechando la riqueza natural del Pirineo en las estaciones de primavera y verano. Además, garantiza el apoyo al sector primario, ya que los ganaderos de la zona, que mantienen más de un millar de cabezas de ganado, verán facilitado el acceso a sus explotaciones de montaña
Compromisos institucionales y plazos de ejecución
El compromiso financiero y operativo es total por parte de la administración autonómica. El Gobierno de Aragón, a través de la Dirección General de Carreteras e Infraestructuras, se ha comprometido a ejecutar las obras directamente. Para ello, consignará anualmente los créditos necesarios hasta completar los 18,7 millones de euros de presupuesto. Una vez finalizada la construcción, la vía se integrará en la red autonómica de carreteras, asumiendo la administración su titularidad y mantenimiento de forma permanente
Por su parte, la Diputación de Huesca ya se encuentra trabajando en la mejora del tramo previo de acceso entre Castanesa y Fonchanina, asegurando que toda la cadena de transporte desde el eje principal hasta la nieve sea homogénea y segura. El convenio establece un horizonte temporal claro: la carretera debe estar construida antes de que acabe este año 2026. Este plazo es fundamental para mantener la validez de los estudios técnicos y las prospecciones ambientales y arqueológicas ya realizadas.
Garantías ambientales y administrativas
Dada la sensibilidad del entorno pirenaico, el proyecto cuenta con un riguroso marco de protección ambiental. La infraestructura deberá someterse a una nueva evaluación de impacto ambiental ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA), respetando todos los condicionantes establecidos en la declaración de impacto ambiental original del año 2010. Se prestará especial atención a las prospecciones de flora y fauna, así como a la protección de posibles restos arqueológicos y paleontológicos en la zona.
En el plano administrativo, la construcción de la carretera requiere una modificación puntual del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA). Este trámite permitirá excluir la vía del ámbito estricto de la estación de esquí para que pueda ser gestionada como una infraestructura pública abierta, garantizando siempre que se mantengan los objetivos de desarrollo y servicio contemplados en el plan de ampliación de Cerler.
Para la alcaldesa de Montanuy, Esther Cereza, este acuerdo pone fin a años de incertidumbre y representa una oportunidad histórica para los vecinos. La edil ha insistido en que el proyecto es plenamente compatible con los usos tradicionales del monte, subrayando que la convivencia entre la actividad ganadera y el turismo de nieve es la mejor garantía para un futuro sostenible en el Valle de Castanesa.

Imagen del Valle de Castanesa
