Este martes a las 12:30 horas se ha restablecido la circulación en el túnel de Bielsa-Aragnouet, poniendo fin a un cierre de casi tres días motivado por la inestabilidad de la nieve en la vertiente francesa. La reapertura se ha producido tras recibir el informe favorable de la comisión de evaluación del riesgo de avalanchas de Aragnouet, permitiendo recuperar la normalidad en esta conexión estratégica entre el Pirineo aragonés y el sur de Francia.
El paso fronterizo permanecía inoperativo desde las 19:00 horas del pasado sábado. La decisión de interrumpir el tránsito se tomó de forma preventiva después de que una pequeña avalancha afectara a uno de los carriles de la carretera en el lado francés. Aunque el desprendimiento inicial fue de escasa entidad, la posibilidad de nuevos deslizamientos y la peligrosidad de la situación obligaron a las autoridades a priorizar la seguridad de los usuarios.
La prolongación del cierre se ha debido a unas condiciones meteorológicas que superaron las previsiones iniciales. Según ha explicado Andrés Olloqui, director de la AECT (organismo que gestiona el túnel y sus accesos), se esperaban unos 30 centímetros de nieve, pero finalmente cayó el doble. Esta acumulación generó un manto de nieve excesivamente inestable, con una probabilidad continua de avalanchas que impidió la apertura durante la jornada del lunes.
El entorno del túnel es geográficamente complejo, ya que los accesos están flanqueados por 25 laderas propensas a aludes en cada lado, de las cuales media docena se consideran especialmente activas y peligrosas.
Para mitigar estos riesgos, la gestión de la vía cuenta con un Plan de Intervención y Activación de Aludes (PIDA) que incluye el uso de siete tubos Gazex para realizar explosiones controladas y despejar las zonas críticas. No obstante, la seguridad prevalece sobre cualquier presión de apertura, especialmente en un invierno en el que se han encadenado dos cierres consecutivos durante los últimos fines de semana, una situación que no se producía desde hace varios años.
La importancia de esta infraestructura es fundamental para la conectividad transpirenaica. El túnel registra una media de 800 vehículos diarios, de los cuales un 10% son camiones, aunque estas cifras suelen duplicarse durante los fines de semana y festivos debido al flujo turístico de esquiadores que van especialmente a las estaciones de esquí de Piau-Engaly y Saint-Lary.
A pesar de la reapertura, las autoridades recomiendan extremar las precauciones, ya que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantiene activa la alerta amarilla por nevadas en el Pirineo, con un riesgo de aludes que alcanza el nivel 4 en los macizos del Sobrarbe y Ribagorza.

