Un total de 33 trabajadores, (de los 56 de Valgrande-Pajares, han enviado un escrito a la Dirección General de Deportes del Principado de Asturias y al Comité de Empresa para denunciar un acusado desgaste psicológico y exigir la disolución de la Mesa de la Nieve. Según los empleados, este organismo, compuesto por diversos agentes sociales y económicos, se ha convertido en un "juez permanente" de su labor profesional sin poseer los conocimientos técnicos necesarios para evaluar el funcionamiento de la estación.
El origen de este conflicto se remonta al inicio de la actual temporada de esquí, el pasado 2 de diciembre, aunque los trabajadores aseguran que las noticias negativas y la presión ya comenzaron a fraguarse durante el verano. La Mesa de la Nieve, que integra a los concesionarios de la estación, clubes de esquí, la asociación de vecinos del Brañillín, la Asociación de Turismo de la Montaña Central y los ayuntamientos de Lena y Aller, fue concebida inicialmente como un instrumento constructivo para reflexionar sobre el futuro de las estaciones de montaña y su adaptación al cambio climático.
Sin embargo, la plantilla denuncia que su actividad ha derivado en un clima de "señalamiento permanente" y un "alarmismo injustificado" ante cualquier incidencia ordinaria o labor de mantenimiento rutinaria, situaciones que son habituales en cualquier complejo de estas características.
La situación ha trascendido lo puramente laboral para convertirse en un problema de salud pública y seguridad. Los operarios, muchos de los cuales acumulan más de dos décadas de experiencia, describen un cuadro de ansiedad, estrés y agotamiento emocional provocado por sentirse bajo sospecha constante tanto dentro como fuera de su lugar de trabajo. Esta presión psicológica no solo afecta a su vida personal, sino que, según advierten, supone un riesgo añadido en una profesión que implica el manejo de maquinaria pesada y el transporte de usuarios, incluidos niños, en medios mecánicos donde la concentración es vital para garantizar la seguridad. Los trabajadores recalcan que no buscan la confrontación, sino que actúan movidos por el agotamiento tras meses de ataques a su profesionalidad.
Ante este escenario, el Gobierno de Asturias ha intentado mediar solicitando "calma" y "respeto" hacia el personal de la estación. La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deportes, Vanessa Gutiérrez, ha calificado de "comprensible" la queja de los trabajadores, subrayando que es injusto que se cuestione diariamente a una plantilla que trabaja de forma rigurosa y comprometida.
Gutiérrez ha enfatizado que la seguridad de los usuarios es inseparable de la seguridad y salud mental de los empleados, a quienes define como "el alma de Valgrande-Pajares". El Ejecutivo regional ha recordado su responsabilidad legal de garantizar un entorno laboral seguro y ha manifestado su preocupación por el hecho de que atacar al equipamiento acabe repercutiendo en la salud de quienes se esfuerzan en condiciones a menudo muy duras.
A pesar de que el Principado mantiene su compromiso con el desarrollo de la estación (con inversiones anunciadas de un millón de euros para diversas actuaciones en Pajares), la grieta con la Mesa de la Nieve parece difícil de sellar.
Por el momento, la plantilla insiste en que se reconozca oficialmente el daño psicológico sufrido y se adopten medidas de protección institucional frente a lo que consideran una campaña de desconfianza social que ya no es asumible para los profesionales del sector.

Un trabajador de Valgrande-Pajares camina de vuelta al trabajo
