El legendario programa de la televisión catalana celebró el sábado por la noche sus cuatro décadas de vida con un espectáculo de luz, fuego y nieve que reunió a más de 2.000 esquiadores en Masella. La velada contó con un pastel de Lluc Crusellas, campeón del World Chocolate Masters 2022 y la banda sonora de iCat, en una temporada invernal que roza la perfección.
Si hay una imagen que define el invierno en la memoria colectiva de Cataluña, es la sintonía de Temps de neu. Pero lo vivido este sábado por la noche en la estación de Masella trasciende la pantalla para convertirse en historia viva del Pirineo. Bajo un cielo despejado y con unas condiciones de nieve excepcionales tras una nevada que cayó hasta pocos minutos antes de la bajada de antorchas (quizá el mejor regalo posible para este aniversario), el programa decano de los deportes de invierno en TV3 celebró sus 40 años de emisión con una fiesta que iluminó literalmente la montaña.
El acto central, una bajada de antorchas multitudinaria
La convocatoria era ambiciosa y la respuesta del público, abrumadora. Desde media tarde, la base de la estación en el Pla de Masella era un hervidero de esquiadores, familias y curiosos que no querían perderse la cita. Al caer la noche, más de 2.000 esquiadores (una cifra que desbordó las previsiones más optimistas) se dieron cita en las cotas altas de la estación.
El descenso se organizó desde dos puntos estratégicos para dar cabida a la multitud: el Cap del Bosc, a 2.150 metros de altitud, y la zona de La Pleta, a 2.020 metros. A la señal de los organizadores, y tras la sesión de esquí nocturno habitual de los sábados, se prendieron las miles de bengalas y antorchas.

Las antorchas siguieron cuatro itinerarios, uno por cada década de Temps de Neu
Lo que siguió fue un espectáculo visual hipnótico. Cuatro itinerarios (uno por cada 10 años de emisión) diferentes de luz comenzaron a descender serpenteando por la montaña, convergiendo poco a poco hasta unirse en una sola columna brillante que desembocaba en el Pla de Masella. Desde la base, la imagen era sobrecogedora: la oscuridad de la montaña rota por una serpiente de fuego en movimiento, simbolizando las cuatro décadas ininterrumpidas en las que el programa ha llevado la nieve a los hogares catalanes. No era solo una bajada popular; era una comunión entre los espectadores y el equipo que les ha enseñado a amar este deporte.
Cuando los más de 2.000 esquiadores llegaron a la base, la fiesta cambió los esquís por la celebración social. El escenario montado para la ocasión en el Pla de Masella se convirtió en el plató de un programa especial emitido por TV3 y la plataforma 3Cat, donde la emoción estaba a flor de piel.
El momento más dulce de la noche llegó de la mano de Lluc Crusellas. El maestro chocolatero de Osona, que alcanzó la fama mundial tras convertirse en el World Chocolate Master (Campeón Mundial chocolatero) quiso sumarse al homenaje con una creación exclusiva.
Crusellas presentó ante las cámaras y los asistentes un pastel de aniversario monumental, una obra de arte pastelera que rendía tributo a la estética invernal y a la identidad gráfica del programa. "Es un honor poner el sabor a 40 años de historia", comentó el pastelero mientras partía la tarta rodeado por el equipo del programa, en un gesto que unía la excelencia gastronómica catalana con su tradición deportiva.
La atmósfera festiva se completó con la música. La emisora iCat se trasladó a la nieve para poner ritmo a la velada, con una sesión especial a cargo de la DJ Trapella. Sus mezclas convirtieron la base de la estación en una pista de baile improvisada donde esquiadores con las botas aún puestas bailaron para combatir el frío nocturno. La noche culminó con un castillo de fuegos artificiales.

Escenario Temps de Neu montado en el Pla de Masella 1600
La Molina: Masterclass y ciencia bajo cero
Aunque la fiesta nocturna en Masella acaparó los focos, la celebración del 40º aniversario había comenzado horas antes en la estación vecina de La Molina, demostrando el hermanamiento de todo el dominio Alp 2500 en esta efeméride.
Durante la mañana del sábado, la actividad fue frenética. Uno de los puntos fuertes fue la "esquiada masterclass", una actividad que permitió a los aficionados compartir bajadas con algunos de los rostros más conocidos de la cadena. Periodistas de la sección de deportes y, muy especialmente, el equipo de meteorólogos de TV3 (figuras clave en el éxito de Temps de neu), ejercieron de guías de lujo.
La jornada matinal también incluyó una visita institucional y popular al Niu de l’Àliga. El refugio, situado a 2.537 metros en la cima de la Tosa d'Alp, ha sido recientemente reformado, y sirvió de mirador privilegiado para comentar no solo el pasado del programa, sino el excelente estado de salud del Pirineo esta temporada.
40 años creando "Cultura de Nieve"
Para entender la magnitud de la fiesta de anoche, hay que mirar atrás. Cuando Temps de neu emitió su primer capítulo en 1986, el esquí era un deporte minoritario, casi elitista, y las estaciones catalanas distaban mucho de las infraestructuras modernas de hoy.
El programa, impulsado históricamente por figuras como Toni Real (su director y rostro más visible durante décadas) y presentado en sus inicios por pioneros como Eduard Berraondo, ha sido mucho más que un informativo deportivo. Ha sido una herramienta de vertebración territorial. Gracias a sus reportajes, generaciones de catalanes descubrieron que más allá del túnel del Cadí o en los valles del Pallars existía un motor económico y un paraíso natural.
Durante 40 años, Temps de neu ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad. De los reportajes puramente técnicos sobre competición de los años 80, pasó a abrazar el snowboard en los 90, el esquí de montaña (skimo) en los 2000 y el turismo familiar y sostenible en la última década. Ha sobrevivido a crisis económicas, a inviernos sin nieve y a la revolución digital, manteniéndose como uno de los formatos más longevos de la televisión en España, solo comparable en TV3 a clásicos como Gol a Gol o 30 minuts.

Un invierno para el recuerdo
La celebración no podría haber tenido mejor escenario. El invierno 2025-2026 está siendo, según los expertos consultados durante la retransmisión, "uno de los que quedan en la memoria". Tanto Masella como La Molina han presentado este fin de semana un aspecto inmejorable, con prácticamente el 100% de su dominio esquiable abierto y espesores que garantizan la temporada hasta bien entrada la primavera. De hecho Ramón Boter, desde el Dpto. Comercial de Masella, ya hablaba de que
"probablemente esta temporada tendremos 'Congestes' en la Tosa (neveros en castellano=. Una palabra que en catalán se denomina a aquella nieve que se presenta en tres estaciones (otoño, invierno y primavera) lo que ya hace augurar que se podrá esquiar en Masella hasta finales de abril o principios de mayo"
Esta abundancia de nieve contribuyó al éxito de la convocatoria. El ánimo de los esquiadores, eufóricos por las condiciones de las pistas, se contagió a la fiesta de aniversario. "Celebrar 40 años es difícil, pero hacerlo con dos metros de nieve bajo los pies es un regalo", se escuchó decir a uno de los organizadores durante la retransmisión.
Cuando los últimos fuegos artificiales se apagaron sobre la Cerdanya y las luces de las máquinas pisanieves volvieron a tomar la montaña para preparar la jornada del domingo, quedó una sensación clara en el ambiente: Temps de neu es patrimonio de todos. La bajada de antorchas del sábado no fue un final, sino un punto y seguido brillante para un programa que, a sus 40 años, demuestra estar en plena forma, listo para seguir explicando el invierno a las futuras generaciones.

El plató del Temps de Neu en el Pla de Masella da la bienvenida a los 'antorchistas'
