Una de las pistas más codiciadas por los esquiadores en Les 7 Laux es la de Vallons du Pra. Un recorrido de unos 4 km y 1.000 metros de desnivel para esquiadores expertos, que permite ir desde la cima de la estación a 2.400 metros al sector de Le Pleynet. Nunca se pisa. Simplemente cuando hay nieve suficiente, desde 2009 se hace un control de seguridad, y se abre a todo aquel que se quiera lanzar. Como no se suele abrir mucho, cuando está operativa es una de las más apreciadas por los freeriders.
Pero este invierno muchos de ellos cuando bajaron por la Vallons du Pra se encontraron de repente con que alguien colocó una enorme puerta metálica con un cartel que advierte que se entra en una "Propiedad Privada". Los más aventureros la sortean por un lateral pero la mayoría opta por volverse pista arriba con los esquís en la mano en una caminata de 10 minutos hasta encontrar el telesilla.
Esta situación, que mantiene en vilo a los aficionados al freeride, es el resultado de un enconado conflicto administrativo y jurídico entre la comunidad de municipios de Le Grésivaudan y dos propietarios de terrenos privados.
Esta pista negra de freeride atraviesa terrenos de titularidad privada. Hasta ahora, el paso a esquiadores se garantizaba mediante un convenioanual a base de forfaits con los nueve propietarios, gente vinculada históricamente al desarrollo de la estación de esquí de Les 7 Laux. Todo iba bien y pacíficamente hasta que el Ayuntamiento decidió solicitar a la prefectura de Isère la instauración de una servidumbre de utilidad pública para asegurar definitivamente el paso de esquiadores y senderistas y cambiar el tipo de compensación.
Ahora el Ayuntamiento quiere pagar una tasa fija cada año. Pero hay dos propietarios que quieren seguir recibiendo sus forfaits gratuitos. No necesitan el dinero pero les gusta mucho esquiar en la estación que ayudaron a impulsar.
Pero la actual normativa francesa y la Ley de Montaña obligan ahora a que las indemnizaciones sean sumas fijas y no en especie, algo que estos propietarios rechazan. Probablemente porque el fisco quiere controlar bien todos los ingresos de las personas (y ahí radique el rechazo de esos dos propietarios).
Así que la decisión ha acabado en manos de la justicia, y mientras tanto uno de los propietarios ha colocado esa gran puerta en mitad de la pista. Y aunque se puede sortear con un poco de pericia, advierte que aquello son terrenos privados. Lo que sugiere que se podría incurrir en un allanamiento de morada.
Mientras se resuelve el futuro jurídico de la pista, la estación ha tenido que improvisar una solución parcial. Gracias a que el propietario principal de la parte alta del valle (la sociedad SCI Pra Blanc) sí ha firmado el acuerdo, el tramo superior de la pista permanece abierto.
Sin embargo, al llegar a la altura del Chalet du Pra, los esquiadores se encuentran con el bloqueo. Para ir desde esa zona al primer remonte, los esquiadores o snowboarders deben caminar unos 10 minutos con el material a la espalda por un sendero que se usa en verano hasta alcanzar el telesilla de l'Oursière.
De todas maneras, al parecer, esta operativa, que la estación de esquí describe como un «regreso a los orígenes», es la misma que se realiza a final de temporada cuando la falta de nieve impide bajar hasta la base a 1.450 metros.
A pesar de la polémica, el factor meteorológico ha restado urgencia inmediata al problema, ya que las malas condiciones de la nieve (hielo y falta de espesor) han impedido la apertura de este sector en lo que llevamos de temporada.
En España no hemos estado ajenos a situaciones así. En 2009 el Alcalde de Montenegro (Soria) vaciaba de nieve con una excavadora una parte del circuito de esquí de fondo de Punto de Nieve Santa Inés . Argumentaba que aquello pasaba por terrenos municipales y que se debía pagar una tasa. Cinco años después volvió a hacerlo.
Más recientemente en Sierra de Béjar el propietario de unos terrenos tiró abajo una pilona del telesquí El Canchal que estaba colocada sobre sus tierras. La justicia hace tiempo que le ha dado la razón, pero esa instalación seguía sin retirarse. Un día la derribó él mismo.

Una puerta impide seguir por la pista Vallons du Pra de Les 7 Laux
