A diferencia de los ARVA tradicionales, el sistema RECCO no requiere baterías, activación ni conocimientos técnicos por parte del usuario. Su base es sencilla: pequeños reflectores pasivos (integrados en prendas, botas o cascos) que devuelven una señal cuando son “iluminados” por un detector RECCO manejado por los equipos de rescate.
El invento tiene ya más de 40 años y está plenamente implantado en todo el mundo. Los pisters y patrullas de esquí de cientos de estaciones de esquí en Europa, Norteamérica y Japón disponen de estos detectores. Tras una avalancha o una desaparición, rastrean la zona emitiendo una señal direccional que rebota en los reflectores RECCO y permite localizar a la víctima, incluso bajo nieve compacta.
Lo que comenzó como un sentimiento de impotencia tras una tragedia en las montañas escandinavas hace más de 50 años, se ha convertido hoy en una red de seguridad global. La tecnología RECCO® redefine la seguridad en el exterior ya que permite a los equipos de rescate localizar a personas desaparecidas o atrapadas en avalanchas de forma más rápida y eficiente.
La historia de RECCO comenzó el 30 de diciembre de 1973, cuando Magnus Granhed, fundador de la marca, presenció una avalancha masiva en Åre (Suecia). Tras horas de búsqueda con métodos rudimentarios, como bastones de esquí, los dos esquiadores sepultados fueron hallados sin vida. Ese momento llevó a Granhed a crear un método electrónico para localizar personas en situaciones de emergencia.
Tras años de investigación en el Real Instituto de Tecnología de Estocolmo, se desarrolló el radar armónico. En 1983 se presentó el primer detector comercial y el primer rescate real tuvo lugar en 1987 en Suiza. Desde entonces, el equipo ha pasado de pesar 16 kg a menos de un kilo en su versión manual actual.
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Seguridad para cualquiera y todo el año
El sistema RECCO consta de dos partes:
- El Reflector: Un pequeño chip de apenas 4 gramos que se integra en chaquetas, pantalones, botas o mochilas. No necesita pilas, es casi indestructible y no requiere mantenimiento.
- El Detector: Utilizado por los servicios de emergencia, emite una señal de radar que rebota en el reflector y guía a los rescatistas hasta la ubicación exacta del accidentado.
Aunque tradicionalmente se asociaba a los deportes de invierno y a las avalanchas, RECCO ha dado un salto cualitativo hacia el uso durante todo el año. La última innovación es la introducción del detector SAR para helicópteros que en España ya usan Pompiers d'Aran y los de la Generalitat. Permite rastrear un kilómetro cuadrado en solo seis minutos, localizando a excursionistas, ciclistas o trail runners perdidos en verano en zonas boscosas de poca visibilidad.
Durante años, RECCO se asoció casi exclusivamente al esquí fuera de pista y al alpinismo. Sin embargo, su utilidad va mucho más allá. Cada temporada se producen rescates gracias al sistema RECCO de esquiadores ocasionales que suelen ir por pistas marcadas.
Salidas accidentales del dominio esquiable, caídas en zonas boscosas, despistes con mala visibilidad, niebla, lesiones que impiden regresar por medios propios o simples desorientaciones al final del día son situaciones más comunes de lo que parece. En estos casos, el sistema RECCO permite a los equipos de rescate localizar rápidamente a la persona sin necesidad de que lleve un dispositivo activo.
Para muchos esquiadores recreativos (que no llevan ARVA porque no hacen fuera de pista) el reflector RECCO integrado en su chaqueta o pantalón puede marcar la diferencia entre ser localizado en minutos o pasar horas perdido en la montaña.
Y de la misma manera El uso de RECCO se ha extendido a equipamiento de senderismo, trail running y mountain bike. El motivo es claro: la montaña no entiende de disciplinas.

El sistema RECCO lee los reflectores del equipamiento, tanto por rescatistas a pie como desde sistemas instalados en helicópteros
El sistema RECCO en España
Esta versatilidad ha atraído a más de 150 marcas en todo el mundo. Tanto gigantes de la moda en España, como marcas más técnicas como la asturiana Siroko o la aragonesa Altus, han integrado reflectores RECCO en sus colecciones de outdoor y esquí.
Esta colaboración democratiza la seguridad en la montaña, lo que permite que no solo los profesionales, sino también el público general que adquiere equipamiento en estas prendas cuente con un "respaldo" invisible que puede salvarles la vida en caso de emergencia.
De hecho, esta integración se centra estratégicamente y de manera general en todas las marcas en las prendas de protección exterior, donde el reflector maximiza su eficacia. Al colocarse en anoraks, monos de esquí, plumíferos, mochilas, cascos o botas y zapatillas de deporte el reflector garantiza una exposición óptima para ser detectado por los radares de los equipos de rescate sin interferir en la movilidad o el estilo de la prenda.
Tanto en los monos elásticos ajustados y chaquetas con tecnología PrimaLoft®, como los de Helly Hansen, Protest o más de 150 marcas, el reflector se convierte en un elemento de valor añadido invisible. Esta apuesta por equipar desde prendas más robustas y resistentes de marcas técnicas, como prendas destinadas a usos más sencillos en nieve o montaña, como pueden ser el esquí de turismo o el senderismo en áreas fáciles.
De esta manera, en caso de accidente o pérdida, el usuario independientemente del contexto, cuenta con una herramienta de localización profesional integrada directamente en su equipamiento. De este modo, la moda no solo viste al esquiador, snowboarder o senderista, sino que le aporta una capa extra de protección en la montaña.
Actualmente, la tecnología RECCO es utilizada por más de 900 estaciones de esquí y grupos de rescate en 32 países, entre ellos España, donde los servicios de rescate tanto de complejos invernales como de cuerpos de seguridad están preparados para localizar personas mediante este sistema.
Aunque los reflectores no sustituyen al transceptor de avalanchas (DVA), su presencia en la ropa de marcas tan accesibles supone un paso de gigante en la concienciación y seguridad en entornos naturales.

Un detector RECCO. Apenas pesa un kilo y se lleva en una mano


