Con el inicio de la nueva temporada de invierno en Andorra, el sector de la enseñanza del esquí y el snowboard en ese país, pone el dedo en la llaga ante una crisis que aseguran cada vez es más destacable: la falta de relevo generacional. Argumentan que esto ocurre por el deterioro de las condiciones laborales y la falta de rentabilidad de la profesión para los residentes.
Carles Iriarte, presidente de la Asociación Andorrana de Monitores de Esquí (AAME), se ha mostrado contundente al afirmar en la RTVA (Ràdio i Televisió d’Andorra), que «no hay futuro para la profesión en el país si la situación actual se mantiene.»
El portavoz de los instructores de esquí y snowboard denuncia que no se les proporcionan los equipos de protección individual (EPI) ni el material necesario para desempeñar su labor, además de señalar constantes incumplimientos de la legislación laboral vigente.
Esta precariedad está provocando que los nuevos profesionales formados en el país busquen salidas fuera de Andorra. Aunque la Escuela de Formación de Profesiones de Montaña (EFPEM) sigue certificando a nuevos monitores, la mayoría se asocian a la AAME con un objetivo claro: obtener el reconocimiento internacional para marcharse a trabajar al extranjero, donde encuentran condiciones mucho más favorables.
La competencia del trabajador temporal
Uno de los puntos más críticos señalados por el sector es la preferencia de las estaciones por contratar a trabajadores extranjeros. Según la asociación, este modelo resulta más beneficioso para las empresas, ya que estos empleados temporales no tienen que afrontar los elevados costes de vivienda y manutención en Andorra durante todo el año, a diferencia de los profesionales locales.
La combinación de unos costes de vida al alza y unas condiciones de trabajo que no han mejorado en años ha llevado a muchos profesionales a una conclusión inevitable: es mucho más rentable, seguro e interesante dedicarse a cualquier otro oficio que a la enseñanza del esquí. Esto siempre según asegura Carles Iriarte.
Reclamaciones de sostenibilidad
Los monitores insisten en que la situación es insostenible y reclaman medidas concretas a las administraciones y a las empresas para asegurar la supervivencia del sector. Sin un cambio en las políticas de contratación y una mejora real en la dotación de materiales y apoyo institucional, el sector teme que la figura del monitor de esquí residente desaparezca, dejando la enseñanza de los deportes de invierno exclusivamente en manos de la rotación temporal externa.
En definitiva, la sostenibilidad del modelo turístico de nieve en Andorra se enfrenta al reto de cuidar su capital humano local para evitar que el relevo generacional se convierta en una utopía.
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Profesores de una escuale de esquí de Andorra enseñan a esquiadores infantiles


