La estación de esquí de Valgrande-Pajares afronta una de las semanas más importantes del año sumida en la incertidumbre y la frustración. A pesar de que la meteorología ha acompañado y las nevadas recientes han devuelto algo de manto blanco a las pistas, el complejo opera con limitaciones ya que el telesilla del Brañillín continúa estropeado y sin fecha clara de reparación. A eso suma la avería en el sistema de producción de nieve, la rotura del embalse, los fallos en el telecabina, etc...
El Brañillín es considerado la arteria principal que da servicio a la zona alta y, especialmente, a las pistas de iniciación. Es en este área de debutantes donde Pajares compite con ventaja respecto a otras estaciones del Cantábrico gracias a su mayor cota y calidad de nieve. Sin embargo, esta ventaja competitiva se ha desvanecido a las puertas de la campaña navideña, lo que supone un duro revés económico para escuelas de esquí y servicios de alquiler.
Ante la gravedad de la situación, la Mesa de la Nieve, colectivo que agrupa a usuarios, vecinos y empresarios del complejo, ha emitido un duro comunicado unificando sus críticas hacia la gestión de la Dirección de Deportes y el estado de las instalaciones. En su nota, el colectivo detalla la impotencia de ver nieve sin poder esquiar:
«Está nevando en la estación y mañana debería abrir la telecabina por calendario. Con la nieve que está cayendo hoy habría condiciones para abrir al menos la zona de debutantes de Cuitu Negru, pero será imposible porque la silla del Brañillín sigue sin repararse.
Hay personas en la propia estación con capacitación suficiente para intervenir, pero parece que se las evitó para no destacar su trabajo y para prevenir nuevas denuncias sindicales por supuesta usurpación de funciones. No parece acertado llamar a una empresa externa para una avería que existe desde el primer día de temporada, cuando en la estación puede haber personal capacitado.
Esto es una muestra más de la fatiga del modelo de Pajares y de la incompetencia de la dirección de Deportes».
Con lo de la empresa externa se refieren al fracaso en el intento de solucionar la avería mecánica, localizada en una válvula del sistema de frenos, sino a que al parecer la Consejería, evita recurrir al equipo de explotación interno por temor a conflictos sindicales con C.C.O.O. así que optó por externalizar la reparación, según cuenta el diario La Nueva España.
Este jueves, especialistas de una empresa externa subieron a la estación por encargo directo de la Directora de Deportes y del nuevo director técnico. Sin embargo, la intervención terminó en nada. Según han confirmado fuentes de la estación a La Nueva España, una vez evaluado el problema in situ, se negaron a realizar la reparación al considerar que no era de su competencia. El resultado: la avería persiste, el personal interno cualificado sigue sin autorización para actuar y la empresa externa se ha marchado sin arreglar el telesilla.
El incidente del Brañillín es el síntoma más visible de una problemática mayor. No es un hecho aislado. Los fallos en este remonte ya marcaron el arranque de la temporada, impidiendo el esquí en cotas altas durante cinco días. A esto se suma la incertidumbre sobre el telesquí de Fuente La Reina, cuyo estado operativo se desconoce, y las incidencias puntuales en el telecabina.
Los usuarios lamentan que, pese a la creación de un nuevo puesto de director técnico y los supuestos refuerzos, la gestión «lejos de mejorar, la estación está peor que nunca en el área de remontes», señalan desde el entorno de los esquiadores, que ven cómo la temporada navideña pende de un hilo.

Cafetería Valgrande-Pajares en la zona alta de la estación de esquí
