Marta Visa es actualmente la mujer más rápida de España. Y todo indica que lo seguirá siendo prácticamente para siempre. Y es que el Kilómetro Lanzado requiere de un engranaje de piezas que son únicas en el mundo, lo que hace que muy poca gente lo practique.
Por ejemplo, hay un solo fabricante de esquis de Kilómetro Lanzado. ¿El traje? Es especial y solo hay un sastre francés que lo hace y a la exacta medida del corredor o corredora. Lo mismo ocurre con el casco: tan solo un 'artesano' suizo los hace. El día que una de estas piezas caiga, el Kilómetro Lanzado tendrá complicado seguir.
Es más, tampoco hay pistas de entrenamiento. Los y las corredoras de Kilómetro Lanzado entrenan tan solo unas horas antes de competir. Y es que simplemente no hay estadios preparadas para poder prepararse. Como mucho se puede ensayar la postura y alguna técnica más en tramos cerrados en estaciones de esquí para clubes de competición.
Así que cuando Robert Puente (técnico de la RFEDI) pidió a Marta Visa que se integrara al incipiente equipo de Kilómetro Lanzado español, aunque no dudó un instante que estaba preparada para un nuevo reto en su vida, tuvo que informarse por internet de los materiales que se necesitan para esa disciplina.
En 2020 Robert Puente le lanzó la propuesta, y desde cero, en 2024 batió el record de velocidad de España: 214,617 km/h. A ese ritmo se lanzó pista abajo sin más protección que un casco en la cabeza. En su cuerpo un finísimo traje de latex, unos larguísimos esquís de 2,40 en los pies y unas botas con arelones como las que tiene Flash Gordon.
En esta parte de la entrevista, Marta Visa explica los materiales que utiliza para el Kilómetro Lanzado
Unión de piezas únicas
Alcanzar los 214,617 km/h sobre unos esquís no es solo una proeza física y mental; es, ante todo, un ejercicio de precisión aerodinámica y material único. Marta Visa, la mujer más rápida de España y única representante femenina de nuestro país en la disciplina de Kilómetro Lanzado (KL), nos revela la increíble complejidad del equipo que la convierte en un "misil humano" diseñado para anular la fricción.
El KL, un deporte minoritario que exige una concentración máxima y una valentía extrema, depende de materiales tan especializados que parecen sacados de la Fórmula 1, muchos de ellos fabricados bajo encargo y modificados artesanalmente.
Esquís: hasta 200 de capas de cera y un año de espera
El componente fundamental son los esquís. Con una longitud de aproximadamente 220 cm, estos no son un producto de estantería. Visa explica que solo existe un constructor que los fabrica (Atomic), y debido al bajo número de competidores, los encargos deben hacerse con un año de antelación.
Pero su exclusividad va más allá de su tamaño. Para lograr las altísimas velocidades, los esquís requieren un tratamiento previo muy arduo, que incluye encerarlos más de 100 veces para que la suela se mantenga completamente hidratada y absorba la cera. Este proceso es crucial, ya que la fricción mínima es la clave para la velocidad. En competición, se aplican no menos de tres capas de ceras diferentes basadas en mezclas que tienen en cuenta factores como el frío, la humedad y las condiciones de la bajada.
Si los esquís son el motor, el cuerpo del atleta debe ser la carrocería más pulida posible. Esto se logra gracias a un equipamiento diseñado para cortar el aire y evitar turbulencias:
Traje de Látex: El traje de competición está hecho de látex, material que evita que el aire cale en el interior, a diferencia de los trajes porosos del esquí alpino, donde el aire sí genera fricción. El ajuste debe ser absoluto: es completamente personalizado y a medida, con especificaciones que van "desde la muñeca hasta la anchura de la espalda", garantizando que no haya ni una sola arruga. El inconveniente del purismo: Este traje, si bien es ideal para la velocidad, se vuelve rígido y desagradable con el frío, aunque ayuda a mantener la posición aerodinámica conocida como la "posición del huevo".
El casco aerodinámico: Es la "punta de la lanza". Se trata de una pieza muy aerodinámica y personalizada con alerones laterales, que debe seguir la figura del cuerpo hasta los hombros para que el viento fluya sin generar cortes o remolinos. Su producción es tan especializada que solo un par de personas lo hacen en todo el mundo, uno en Suiza y otro en Suecia. algunos esquiadores optan por fabricárselos ellos mismos.
Alerones de las botas: Para controlar los remolinos de aire que inevitablemente se generan al final de la figura, se utilizan pequeños alerones en las pantorrillas.
Modificaciones de alta tecnología y baja costura
Incluso las botas sufren modificaciones para maximizar la aerodinámica. Las hebillas de las botas se quitan, para una mejor aerodinámica. En su lugar, los esquiadores utilizan cinta americana y protectores frontales para mantener una figura lisa y perfecta.
Este enfoque obsesivo en la precisión ha llevado a la propia Marta Visa, que cuenta con una formación universitaria en Patrocinio y Gestión empresarial, a intentar impulsar proyectos de investigación en España.
Buscó financiación para adaptar un túnel de viento en Valencia que permitiera analizar la postura humana y realizar correcciones milimétricas en el casco y los alerones, un tipo de instalación que actualmente solo está disponible para esquiadores en contados lugares, como Suiza.
La historia de Marta Visa es un testimonio de cómo la pasión por el esquí se combina con una disciplina que es, en esencia, una carrera de ingeniería contra la resistencia del aire.
La entrevista entera con más datos y curiosidades:
