Según apunta el Dr. Aguirre, traumatólogo deportivo con más de 25 años de experiencia en los Centros Médicos de Baqueira, Beret y Boí Taüll, la falta de preparación física es el principal error de los esquiadores y snowboarders amateurs que, a diferencia de los profesionales, no están preparados para la exigencia técnica y climática de la montaña. Con una buena prevención se evitarían muchas de las lesiones provocadas por los deportes de invierno. Cada temporada, entre el 20 y 30% de los pacientes que atienden, son por lesiones de rodilla.
Y dentro de la rodilla, la lesión más común entre los esquiadores es la del ligamento colateral medial o lateral interno (47%), seguida por el ligamento cruzado anterior (LCA) en un 37% de los casos. En el caso de los snowboarders presentan con mayor frecuencia contusiones de hombro, tórax y columna lumbar, puesto que los pies están fijos en la tabla y se reduce la posibilidad de una torsión de rodilla.
Técnicas innovadoras en caso de lesión
A la hora de tratar las lesiones, una de las técnicas innovadoras y específicas para los esquiadores es la cámara hiperbárica, que se utiliza tanto para la recuperación de la rodilla como para antes o después de una cirugía. El objetivo principal consiste en reducir la inflamación y mejorar la irrigación de la zona afectada o de la nueva plastia colocada. Según explica el Dr. Aguirre
“en el esquí, que es lo que yo más domino, generalmente funciona el tratamiento incruento, es decir, no quirúrgico, con la cámara hiperbárica, en el caso de que la lesión o ruptura del ligamento cruzado anterior sea parcial y sea en la inserción proximal en el cóndilo femoral.
En caso de que no funcione, operamos la rodilla y tras la cirugía también hacen tratamiento con cámara hiperbárica. Es realmente increíble lo que nos ayuda con la inflamación y la irrigación de esta nueva plastia que colocamos.
Este tratamiento se utiliza tanto para profesionales como para amateurs.
En cuanto a la técnica quirúrgica que aplica el equipo médico que lidera Dr. Aguire, consiste en un injerto homólogo, es decir del propio paciente, extraído del tendón cuadricipital, lo que evita tocar otras estructuras internas clave como los isquiotibiales.
Además, dicha técnica no precisa tornillos, lo que evita la creación de un túnel completo en el hueso y reduce la posibilidad de una futura fractura durante la rehabilitación. Estos protocolos garantizan que la recuperación sea lo más rápida y segura posible, y permite al deportista regresar a la actividad en aproximadamente seis meses.
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Intervención de rodilla por parte del equipo del Dr. Aguirre



