Los cascos de esquí están diseñados para proteger la cabeza de los esquiadores en caso de impacto a una velocidad máxima de 20 km/h. Este límite está muy por debajo del ritmo al que descienden muchos aficionados.
Esta semana en una prueba realizada en una programa de la Radio Televisión de Suiza, Fabien Breda, profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas HEPIA de Ginebra, comprobó las limitaciones de esta protección. De 16 modelos producidos por los principales fabricantes suizos, ninguno ofrecía protección en caso de impacto a partir de los 50 km/h contra un obstáculo o colisión frontal entre dos esquiadores que descendían a 35 km/h. Y hoy en día, las velocidades en las pistas son muy altas. El hombre explicó que según un análisis realizado por el Fondo Suizo de Seguros de Accidentes entre 2019 y 2023, demostró que el 75 % de los esquiadores de una muestra determinada descienden las pistas a velocidades superiores a 50 km/h, y el 18 % de ellos incluso alcanza los 75 km/h. Sin embargo, todos se fabricaron de acuerdo con los requisitos legales.
Ninguno de los cascos probados en este programa, entre los cuales se encuentran modelos de las marcas Oakley, Uvex, Atomic, Head, Salomon, Albright, Giro, POC y Wedze, pudo soportar estas velocidades. A 50 km/h, el impacto en el cerebro puede alcanzar casi 2400 G (una medida de aceleración). Fabien Breda explicaba que "a estos niveles, el impacto puede considerarse letal."
Sin embargo, todos estos cascos se fabricaron de acuerdo con los requisitos legales. El problema radica en que la norma EN 1077 actual solo garantiza la protección de la cabeza a una velocidad máxima de 20 km/h.

Un maniquí para hacer pruebas de choque en un esquiador
Esta situación ya es bien conocida por los especialistas. En el programa de la RTS habló Dominique Pioletti, un profesor del Laboratorio de Biomecánica en Ortopedia de la EPFL, quien trabaja precisamente en cascos de esquí (entre otros materiales de seguridad y biomecánica). Según el investigador, la norma debe revisarse en dos niveles para animar a los fabricantes a mejorar la seguridad de sus productos. En primer lugar, partiendo de la premisa de no cree que se pueda fabricar cascos eficaces hasta 50 km/h, si está seguro que al menos se podría superar con creces los 20 km/h: "Creo que el límite de lo que podríamos alcanzar estaría en torno a los 40 km/h», el doble del estándar actual.
Por otra parte, cree que es necesario considerar la protección del casco durante los impactos que provocan la rotación de la cabeza:
«El gran problema con las normas es que evalúan las aceleraciones lineales (...) y esa no es la más peligrosa para el cerebro. Lo más peligroso es un impacto que induce la rotación de la cabeza. Tener la pequeña pegatina amarilla o naranja de protección contra impactos rotacionales MIPS, no significa que el casco sea bueno.
Desde el programa seguraron que consultaron sobre estos resultados a las marcas GIRO, POC, HEAD y Decathlon y argumentaron que la prueb que ellos realizan supera los estándares habituales y que sus cascos cumplen con todos los requisitos legales de seguridad. Además, los cascos están diseñados para soportar la gran mayoría de las caídas, pero nunca pueden cubrir todas las situaciones posibles.
Hay que tener en cuenta que, aunque la seguridad del casco es imperfecta, se recomienda encarecidamente su uso al esquiar o practicar snowboard.

Ningun casco te protegerá efectivamente a altas velocidades. Por eso hay que tener precaución y no confiar en una falsa seguridad
