El conflicto abierto entre el Gobierno de Aragón y cuatro hoteles de la comunidad autónoma que acogen a migrantes ha comenzado a generar daños colaterales, impactando de rebote en la operatividad de la temporada de esquí del Grupo Aramón, que ha visto cómo cerca de 40 trabajadores temporales que tenía alojados en esos establecimientos durante la temporada de invierno se han tenido que de forma abrupta.
La afectación surge a raíz de la retirada de la licencia de hotel a cuatro establecimientos (dos en Huesca y dos en Zaragoza), entre ellos el Hotel La Pardina de Sabiñánigo, que hasta ahora compatibilizaba el alojamiento de solicitantes de asilo con el de empleados de las pistas de esquí.
La Dirección General de Turismo del Gobierno de Aragón argumenta que la medida es de carácter "exclusivamente técnico". Según la Inspección de Servicios Turísticos, los hoteles han perdido las características originales por las que fueron inscritos, incumpliendo la Ley de Turismo de Aragón.
El argumento legal principal es que el inmueble se está destinando a una actividad de acogida social y no a actividad hotelera, y que las personas alojadas "no son turistas". A los hoteles afectados se les ha ofrecido la opción de registrarse como hostales o pensiones.
Desde el Hotel La Pardina en Sabiñánigo reconocen que el pasado mes de julio recibieron "un avisó telemático" sobre la posible bajada de categoría por la presencia de un centenar de personas migrantes dentro del programa de atención humanitaria gestionado por la entidad Apip-Acam.
Para solucionar el asunto aceptaron bajar su licencia de Hotel 3 estrellas a Hostal pero pese a que esa fue la solución indicada desde el propio Gobierno de Aragón también se les denegaron la liceecia. Para la DGA, la coexistencia de usos requeriría zonas y accesos completamente diferenciados (entradas, escaleras y ascensores separados), lo cual no se cumple.
El hotel presentó un recurso de primera instancia para recuperar su licencia, la que sea, pero fue rechazada por la DGA, asi que ha preparado una apelación para intentar recuperar su licencia turística.
Con todo, ahora este hotel ha tenido que denegar el alojamiento a los trabajadores de las pistas de esquí con los que mantenía acuerdos con Aramón. Entre ellos hay 10 que están fijos toda la temporada y una veintena que se van alojando a medida que se les llama para reforzar los servicios en momentos pico del invierno. La pérdida de 30-40 plazas supone un desafío logístico para la empresa de la nieve justo al inicio de la temporada alta. Los responsables de La Pardina han confirmado reuniones con Aramón y el Ayuntamiento de Sabiñánigo en busca de una solución.
Para el Hotel supone también pérdidas económicas ya que no solo han tenido que rechazar a estos trabajadores, sino tambien a turistas en plena temporadade esquí, y de momento a otros grupos turísticos habituales como los asistentes a la Quebrantahuesos o una banda de música alemana que llevaba veinte años alojándose en La Pardina durante todo julio y agosto.
Acusaciones de xenofobia
La decisión ha recibido duras críticas políticas. La alcaldesa de Sabiñánigo, Berta Fernández, ha sido contundente, señalando "razones políticas" del Partido Popular al frente del Gobierno de Aragón,
"Es una maniobra para que los migrantes no se queden en nuestra Comunidad Autónoma... Y lo hace por la puerta de atrás, castigando a los hoteles que han compatibilizado ambos alojamientos sin ningún problema. Aqui hay razones sustentadas en la xenofobia.
Mientras los hoteles afectados estudian sus recursos, el Grupo Aramón ha estado buscando nuevas reubicaciones a su personal sin que esto interfiera en el momento de apertura de estaciones y del Puente de la Inmaculada, primer periodo importante de la campaña de esquí.
El establecimiento por su parte asegura que no van a rechazar a sus inquilinos llegados a las costas de Canarias o a las fronteras de Ceuta y Melilla "a pesar del acoso" y la multiplicación de inspecciones en los últimos meses. "No tenemos otra alternativa, no se pueden marchar a la calle, es necesario mantener este compromiso humanitario", afirman. De hecho, los propietarios también gestionan el hotel Montearagón en Quicena, otro de los espacios donde las entidades sociales ofrecen alojamiento a los migrantes y que también ha perdido su licencia por la misma razón.

Fachada del Hotel La Pardina de Sabiñanigo
