El proceso de asegurar que las pistas de una estación de esquí estén en condiciones óptimas para el trabajo del equipo de mantenimiento comienza mucho antes de que los operarios salgan con sus máquinas. En un país como España, con nevadas regulares menos estables que los Alpes, esta labor recae en el Jefe de Producción de Nieve, cuya labor, a menudo invisible, es fundamental para el éxito de la estación.
Mauro Peresson, experto en fabricación de nieve con casi 40 años de experiencia, destaca que
"me gustaría destacar la inmensa responsabilidad y el conocimiento que exige este rol. Aunque hoy en día se cuenta con programas informáticos sofisticados que parecen hacerlo todo, el rendimiento óptimo de una instalación depende de que el responsable sea un amante de su trabajo y un conocedor experto de su estación y su entorno."
Más allá de presionar un botón
El rendimiento de un sistema de producción es diferente si el responsable simplemente se limita a pulsar un botón, en comparación con aquel que se interesa por saber cómo se fabrica la nieve, qué necesita y cómo puede programar su ordenador,
"Nosotros fabricamos el sistema de producción, pero la persona que lo utiliza debe saber sacarle el mejor provecho posible a la instalación."
Para ello, el jefe de producción debe conocer profundamente la montaña, los terrenos y la climatología del valle. Este conocimiento no se adquiere de la noche a la mañana, sino a través de la dedicación. Un buen Jefe de Producción debe esquiar continuamente las pistas, y muchas veces de noche porque es cuando regularmente se ponen en marcha estos sistemas. Llegar a esto es un proceso que puede durar uno o dos años hasta que se domina completamente la orografía de la estación.
Este hombre es en la mayoría de las estaciones, la clave para que el equipo de pisado de pistas pueda trabajar bien después. De él depende producir la calidad de nieve adecuada no ya para cada pista, sino que muchas veces para cada tramo:
"El programa informático ofrece diez calidades de nieve, desde la cero (la más seca o polvo) hasta la diez (la más húmeda).
Sin embargo, las pistas varían enormemente: algunas están expuestas al sol, otras a la sombra, y algunas tienen mucho viento. El responsable debe tomar decisiones críticas basadas en muchas variables:
Por ejemplo puede que solo una parte de la pista esté expuesta al viento, por tanto ahí debes darle al maquinista una nieve mas pesada, que no se vuele y por tanto no se debe fabricar nieve polvo. Esto significa evitar la calidad cero y optar, como mínimo, por una calidad cuatro, cinco o siete.
También puede ocurrir que sea una pista con mucho tráfico de esquiadores y snowboarders y que por tanto la nieve sufra muchisimo. Pero también dependerá del tipo de usuario que la baje: si es mayoritariamente debutante, o es una zona donde van más los expertos: "hay que comprender el tipo de esquiador que la usará."
Por todas estas razones, la mayoría de veces hay que decidir qué calidad de nieve se fabrica en la parte alta de la pista y cuál en la parte baja, porque aguantará de manera diferente en distintas altitudes.
"Solo si el responsable conoce la necesidad de cada pista y la orografía, puede decidir dónde la nieve sufre menos y dónde aguanta más, lo que permite cambiar la calidad de la producción estratégicamente e incluso un ahorro energético".
Por tanto, el Jefe de Producción de Nieve no es solo un operador de sistemas, sino un estratega que, mediante el conocimiento de su valle y su pasión por el trabajo, garantiza que cada gota de agua se convierta en la nieve perfecta, permitiendo así que el equipo de pistas tenga la base idónea para realizar su trabajo y ofreciendo a los esquiadores la mejor experiencia posible:
"Es el interés y el gusto por lo que se hace lo que permite sacar el mejor provecho de la instalación."
El chef de la nieve
Para poner en contexto la importancia de esta figura, el Jefe de Producción de Nieve es como el Chef en un restaurante: aunque tiene hornos automatizados (el sistema de producción), debe conocer la calidad de los ingredientes (climatología), la receta perfecta para cada plato (calidad de nieve) y las condiciones de almacenamiento (orografía de la pista) para que el plato final (la pista preparada por el equipo de pistas) sea excelente.
Si el chef solo presiona un botón sin entender la cocina, el resultado será, inevitablemente... (y aquí cada uno puede poner lo que quiera).

El personal de Departamento de Nieve debe conocer profundamente la montaña y saber qué pasa cuando los cañones se encienden
