¿Menos colas o mejor nieve? Las estaciones de esquí se enfrentan a un dilema cuando tienen que cambiar algún remonte. Saben que un telesilla de alta capacidad supondrá algo más que una inversión en ese nuevo aparato. Y es que pasar de un dos plazas a otro de seis asientos supondrá la mayoría de veces que de repente bajen por ciertas pistas el doble de esquiadores como mínimo.
Mauro Peresson, experto en producción de nieve para las estaciones de esquí, nos explica como a lo largo de estos años el importante cambio técnico en la capacidad de remontes ha hecho que las pistas sean cada vez más dependientes de la producción de nieve.
Si bien el debate sobre la sostenibilidad de la nieve se centra a menudo en los patrones climáticos, un examen más profundo revela que la presión actual sobre las pistas es el resultado de una exitosa evolución tecnológica dentro del propio esquí. Según Peresson, la durabilidad de la nieve está ligada a dos factores operacionales: el material que ahora utilizamos, y la infraestructura que nos sube.
Uno de los puntos de inflexión, aunque no el más importante, se sitúa en el cambio del esquí de 'palillo' de los años 80, hasta bien entrado nuestro siglo. En aquel momento, los esquís paralelos eran la norma, ofreciendo un amplio radio de giro y una velocidad más lenta que, combinada con la técnica de la época, generaba un desgaste relativamente bajo de la nieve en pista.
Mauro Peresson, experto en producción de nieve explica las necesidades actuales de las pistas de esquí
La llegada del esquí carving supuso una revolución: estos esquís son más cortos, más anchos y permiten un radio de giro mucho más cerrado. El esquiador moderno aplica una presión superior y realiza giros más rápidos y precisos, lo que provoca un cierto mayor desgaste superficial de la nieve que el registrado hace 25 o 30 años.
Pero sin duda alguna la presión sobre las pistas se ha dado en el momento en que se han empezado a subir muchos más esquiadores montaña arriba para eliminarlos de las colas de los telesillas.
Los antiguos remontes eran mas lentos porque eran básicamente telesquís y telesillas de dos (o tres) y transportaban a unas 600 personas por hora-. Los modernos sistemas desembragables han disparado la capacidad, permitiendo que unas 3.000 personas están usando la misma pista al mismo tiempo.
La combinación de un esquiador más rápido y una densidad de tráfico varias veces superior, implica que la nieve natural, incluso si la precipitación fuera constante, se degradaría a un ritmo insostenible. El análisis concluye que, bajo estas condiciones operacionales, la nieve natural no aguanta tanto.
Ante este escenario, la producción de nieve no es una opción de apoyo, sino una necesidad logística y operacional. Si el esquiador 'consume' la nieve con mayor rapidez y la meteorología es menos fiable, la estación de esquí debe garantizar la base de su producto.
Por lo tanto, la inversión en nueva infraestructura es hoy una decisión integral. Cuando una estación moderniza de un telesquí a un telesilla o de un biplaza a uno de alta capacidad, el proyecto debe incluir de forma prácticamente obligatoria la instalación de cañones de nieve en todas las pistas a las que dicho remonte da acceso.
Ejemplos claros de esto lo hemos visto en Cerler, donde el cambio de un muy viejo telesilla de dos plazas, el Sarrau, a uno moderno de cuatro, ha implicado también el refuerzo con producción de nieve de las pistas a las que da acceso. Y eso que se ha intentado 'frenar' el número de esquiadores con un pinza fija.
Por otra parte, Baqueira inauguró en 2018 el sector Baciver. Una zona que es conocida por tener en general una buena calidad de nieve. No es casualidad que ese area está servida solamente por dos telesquís, lo que permite que no haya presión y se mantengan las condiciones mucho más tiempo.
Por tanto, si buscas buena nieve, probablemente la encontrará en esa zona con telesquís o viejos telesillas. Quizás tengas que hacer cola, pero la bajada lo compensará.

Este montón de esquiadores no está presionando en la pista
