Apenas ha comenzado la temporada de esquí con algunos glaciares abiertos en los Alpes, y un importante accidente ocurrido en el Stubaier Gletscher nos recuerda la importancia de llevar el casco, que si bien no siempre puede salvarnos de graves lesiones, si es un 'arma' más para protegernos.
Ocurrió el pasado viernes 24 de octubre, cuando un joven esquiador belga de 20 años resultó gravemente herido cuando tras perder el control se salió de la la pista golpeándose la cabeza fuertemente contra unas rocas cubiertas de nieve. Según informes de la policía local y medios austriacos, el chico esquiaba en una pista azul y no llevaba puesto el casco, un factor crucial que agravó sus lesiones. El impacto lo dejó inmóvil en el suelo.
Un esquiador que pasaba por la zona presenció el accidente, le proporcionó los primeros auxilios de inmediato y alertó a los servicios de emergencia. Dada la gravedad de sus heridas, que incluyen lesiones graves en la cabeza y la parte superior del cuerpo, el joven fue evacuado por ambulancia aérea al hospital de Innsbruck.
Este grave accidente recuerda el riesgo que asumen aquellos que optan por no usar equipo de protección adecuado. A pesar de que el uso de casco en adultos no es obligatorio en países como Austria, Suiza o Francia, es muy recomendado por expertos médicos y en evaluación de riesgos.
De hecho, este accidente en una pista azul, pone de manifiesto que una mala caída puede ocurrir en cualquier momento y lugar, incluso en una zona esquiable relativamente sencilla.
El caso de Italia sirve de ejemplo en el ámbito legislativo: a partir del 1 de noviembre de 2025, este país exigirá el uso obligatorio de casco a todos los esquiadores y snowboarders, sin importar la edad, con multas de hasta 200 € o la suspensión del forfait para quienes incumplan la norma.
