Los estudios realizados durante el verano de 2025 para la Campaña Glaciológica Participativa, promovida por el Museo de Geografía de la Universidad de Padua (norte), confirman el retroceso continuo del glaciar de la Marmolada, que sufre también un progresivo adelgazamiento de sus frentes, el aumento de detritos en superficie y la aparición de zonas rocosas que antes permanecían cubiertas por el hielo.
Pese a que este este verano, la Reina de las Dolomitas, de 3343 metros de altitud, experimentó períodos más fríos y una nevada que blanqueó el glaciar a finales de agosto, los datos indican sin embargo que la tendencia a la reducción del hielo se mantiene. Mauro Varotto, investigador de la Universidad de Padua, responsable de las mediciones del glaciar, ha especificado que
“El análisis confirma la tendencia negativa de las últimas décadas. Las altas temperaturas estivales y las escasas precipitaciones invernales impiden que el glaciar alcance un equilibrio.
Lo más preocupante no es solo el retroceso en sí, sino la transformación del paisaje glaciar, que ya aparece como un reliquia del pasado, reducido y profundamente alterado”.
El análisis confirma la tendencia negativa de las últimas décadas. Las altas temperaturas estivales y las escasas precipitaciones invernales impiden que el glaciar alcance un equilibrio
Mauro Varotto, investigador de la Universidad de Padua
Extrema fragilidad
Por su parte, Alberto Lanzavecchia, también de la Universidad de Padua ha explicado que la campaña ha permitido
"observar las repercusiones del cambio climático en la industria del esquí en las zonas de alta montaña: la aparición de tuberías cerca de los frentes demuestra que es necesario disparar nieve artificial con cañones a altitudes cada vez mayores, para poder disponer de más días de nieve.
Esto tiene un fuerte impacto en la criosfera y en el paisaje glaciar: las lonas geotérmicas, en particular, sobresalen cada vez más desde la superficie del glaciar, un verdadero ‘altar’ a la práctica del esquí, mientras a su alrededor el glaciar es sacrificado al entretenimiento y a nuestro modelo de desarrollo derrochador”.
Desde el punto de vista científico, los datos recopilados permitirán actualizar los modelos predictivos sobre la evolución de los glaciares italianos y evaluar el impacto en la disponibilidad futura de agua, así como en la seguridad de las zonas de montaña, cada vez más vulnerables a deslizamientos y desequilibrios ambientales.
La campaña ha permitido observar las repercusiones del cambio climático en la industria del esquí en las zonas de alta montaña, según ha indicado Alberto Lanzavecchia en la web de la Universidad de Padua
La crisis climática y el aumento de las temperaturas han hecho que el glaciar de la Marmolada haya perdido 70 hectáreas de superficie solo en los últimos 5 años y desde el año 1888 ha retrocedido 1.200 metros.
Este enorme bloque de hielo ya había dado muestras de su extrema fragilidad cuando en julio de 2022 registró un derrumbe que acabó sepultando y matando a once personas.
Durante algunos años a partir de la década de los '80, el glaciar de la Marmolada se mantenía abierto hasta bien entrado el verano para poder practicar el esquí. A partir de la entrada del nuevo siglo, y ante las complicaciones para mantener operativas las instalaciones en esos meses, se decidió suspender la actividad en nieve para centrarse únicamente en la temporada de invierno. Aunque logró abrirse algunos veranos, a finales de los 2000 se detuvo definitvamente.
La estación de esquí de Marmolada está incluida dentro de Dolomiti Superski. Tomando el teleférico se accede a los 3.265 metros de Punta Rocca, desde donde se puede seguir esquiando por el resto de este enorme dominio esquiable con más de 1.200 kilómetros de pistas bajo un único forfait (aunque solo conectadas por pista un 60% aproximadamente) .
En la estación de esquí de la Marmolada encontramos además uno de los descensos más largos de los Alpes. En Punta Rocca está el inicio de 'La Bellunese”, una de las pistas más espectaculares de los Dolomitas. Atraviesa el glaciar Marmolada hasta el puerto de Fedaia y luego desciende a Malga Ciapela. Un descenso que se desarrolla durante 12 km por un recorrido lleno de encanto y paisajes de ensueño.

Un cartel indica el acceso a la SellaRonda desde la Marmolada
