El 22 de mayo de 2024 el glaciar de Fonna se ponía en marcha con 13 metros de nieve. Tan solo 15 meses después la imagen de sus instalaciones son totalmente desoladoras. La zona de pistas hoy presenta una superficie llena de grietas donde asoma el hielo viejo, y en su base se ha formado un gran lago a donde incluso ha ido a parar una de las pilonas de su ya veterano telesquí.
Aunque el cambio climático tiene su parte de razón para este cambio tan dramático en poco más de un año, también ha pesado mucho la situación financiera y administrativa de Fonna Glacier. Hasta el año pasado, esta estación, que solo puede abrir en verano porque la cantidad de nieve que cae en invierno hace complicado mantener limpios tanto accesos como las propias instalaciones, se mantenía especialmente gracias a Trond Mohn, un mecenas noruego ligado a la industria del petroleo. El hombre, cumplidos los 80 años, decidió poner en orden sus activos y ceder algunos de ellos a su familia. Seguir financiando ese glaciar ya no estaba en los planes del family-office.
Así que Fonna se declaró en quiebra en noviembre y anunció su cierre. Desde entonces, varios clubes de esquí locales como la propia Norges Skiforbund (Federación nacional) estuvieron trabajando en buscar maneras para volver a reabrir Fonna este pasado verano. Finalmente, crearon la Fonna AS Sports, una Fundación sin Ánimo de Lucro cuyos principales accionistas son la Federación de esquí de la región de Hordaland y la de Agder/Rogaland.
Pero todo esto se hizo sin dinero. Así que al frente del proyecto se puso a Bjørnar Neteland, corredor de Copa del Mundo de esquí alpino hasta 2019, quién estuvo moviéndose durante semanas para recaudar el dinero suficiente para poder hacer la revisión de los remontes y poner a punto las instalaciones.
Pero los costes eran muy superiores a lo que se había logrado reunir, lo que llevó a la discusión entre los socios de Fonna AS Sports. El 16 de mayo, debido a los desacuerdos sobre la futura gestión de la estación de esquí, algunos de los nuevos propietarios decidieron irse y montar otra fundación para tratar de abrir ellos el glaciar.
Entre los problemas que se encontraron, está la autorización para poner en marcha el telesquí. El aparato es viejo, y además se tenía que reubicar porque ese glaciar se va moviendo y hace que las pilonas se desequilibren. El Ayuntamiento de Ullensvang, como propietario de esos terrenos y responsable de la seguridad, no daba el permiso hasta que eso se arreglase.
Anteriormente ya se habían reubicado esas pilonas en un par de ocasiones, una en 2011 y otra en 2018. En algún momento entre los pasados días 1 y 2 de septiembre de esta semana, una de las torretas del telesquí se derrumbó y acabó en medio hundida en el lago que se ha formado este verano, lo que refuerza la decisión del Ayuntamiento de no haber dado el permiso para poner en marcha ese aparato.

Una lona protege el glaciar Fonna de Noruega
La pìlona ha acabado hundida en el agua porque la nieve del glaciar este año se ha deshecho más rápido. El cambio climático ha tenido que ver, pero también el hecho de que hasta al año pasado, esa nieve se tapaba con lonas térmicas, como se puede ver en esta imagen, pero al quebrar la empresa y no haber nadie que se acabase haciendo cargo de las instalaciones ni de las nóminas del personal, esa lona no se ha desplegado, haciendo que la superficie estuviese más expuesta al sol, la nieve se ha deshecho, ha movido las pilonas, una de ellas ha caído resbalando por la montaña y ha acabado en el fondo de un lago que este año es más grande porque nadie había protegido el glaciar.
Otra cosa que se hacia es mover la nieve que caía sobre el aparcamiento para recolocarla sobre las pistas. Pero esto tiene un coste en gasoil de pisapistas que este verano nadie podía pagar.
Aunque la estación ha estado cerrada estos meses de verano, la zona ha mantenido un flujo constante de esquiadores de travesía. Pero ya a finales del mes de julio muchos de ellos advirtieron que la nieve en la zona baja se estaba marchando rápidamente y que incluso ya no era seguro pasar por debajo de la linea del telesquí. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Ullensvang cortó el paso y puso un cartel de advertencia.

Una valla corta el acceso a Fonna Glacier con un cartel advirtiendo que el telesquí puede colapsar
Este pasado martes 2 de septiembre el periódico Hordaland Folkeblad publicaba estas imágenes donde se puede ver el estado del glaciar y partede su telesquí por el suelo. Antes de eso contactó con la organización Fonna AS Sports, quién aseguró que no sabían que el remonte se había caído. Ellos tenían un contrato para gestionar esas instalaciones hasta el 13 de agosto.
El gerente de esta organización asegura que hasta esa fecha estuvieron trabajando para mantener las instalaciones mientras buscaban a alguien que quisiese hacerse cargo de la estación. Aunque el telesquí no se podía poner en marcha, iban revisando el aparato para controlar que se mantuviese en pie. Sobre todo cuando se detectaron las grietas bajo la linea de cable. Pero en vista de que no encontraban a nadie para gestionar todo aquello y que se acababa el contrato, se fueron ya a principios de agosto. A partir de entonces la naturaleza ha actuado sin problemas hasta que las temperaturas movieron la lengua del glaciar y acabó derrumbando la pilona.
Ahora la situación es confusa. No se sabe quién es el responsable de la estación de esquí. Si el Ayuntamiento como propietario de los terrenos,o de alguna de las dos fundaciones que quisieron reabrir Fonna. Desde el consistorio de Ullensvang han dicho que de momento devolverán las instalaciones a Visit Fonna AS, que es la empresa que estuvo al cargo hasta su quiebra y que actualmente está en concurso de acreedores.
Será complicado que alguien se haga cargo puesto que ese telesquí tiene entre 30 y 40 años y apenas se encuentran piezas de repuesto. Una estiimación hecha poco antes de la quiebra de Visit Fonna, calculó que se necesitaba invertir entre 30 y 40 millones de coronas para uno nuevo (entre 2,7 y 3,6 millones de euros).
Además aquello está ahora lleno de vallas antiguas, restos de hierros, y encima ahora las pilonas y cables del telesquí viniéndose abajo, por lo que desde algunas instituciones están pidiendo al Ayuntamiento de Ullensvang que si no quieren hacerse cargo de Fonna, al menos como propietario de esos terrenos, limpien ese glaciar así como el lago, antes de que vuelva a congelarse por la llegada del invierno.
La estación de esquí de Fonna, o al menos lo que queda de ella, se encuentra en el límite de un parque nacional, por lo que tiene limitaciones sobre la altura permitida para la construcción de un nuevo telesquí. La lengua del glaciar, sobre la que descansa el actual remontes accidentado se está partiendo en dos. Cuando esto ocurra, se detendrá la formación de hielo, así que sería todavía más descabellado sustituir el aparato para colocarlo en el mismo sitio...

Imagen de hace tres años en Fonna Glacier ski
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Triste final para el glaciar de Fonna Ski






