A poco más de hora y media de Montpellier se encuentra Alti Aigoual, una de las estaciones de esquí más 'mediterraneas' de Francia. Abierta por primera vez en 1966, entre sus clientes estuvieron los aficionados al esquí de la costa azul. Pero a medida que se han ido construyendo autopistas y mejores carreteras, los complejos invernales más cercanos a los Alpes donde la nieve está garantizada, se fueron quedando a sus esquiadores.
De propiedad municipal, desde hace cinco años la estación se encuentra en dificultades económicas. Primero fue el COVID y después fue el incremento del precio de la luz (muchas regiones de Europa siguen usando gas para generar electricidad y los costes subieron con las sanciones a Rusia). Además ha coincidido con un par de invierno con menos nieve de lo habitual.
Aunque su cota máxima está en los 1.565 metros, la realidad es que la mayoría de sus pistas discurren entre las cotas 1.300 y 1.400 con una base situada un poco más arriba de los 1.200 metros. Unos datos que hace que esté más expuesta a los caprichos de la meteorología.
Aún así se equipó con 83 cañones de nieve que cubren gran parte de sus 15 pistas de esquí alpino. También cuenta con un circuito de nórdico con otros 60 km. Y también con un microclima que le ha llegado a dejar más de un metro de nieve en apenas una jornada.
Condiciones que hace que el Ayuntamiento de Espérou no quiera tirar la toalla y siga apostando por el esquí alpino en verano. No quiere unirse a la retahíla de centros invernales que están cerrando estos dos últimos años en Francia.
Por eso, ha pedido ayuda tanto a los comerciantes y pequeños empresarios del pueblo, pero también por segundo año consecutivo a otras estaciones de esquí más grandes que quieran ayudarles. En junio personal viajó voluntariamente desde los Alpes para hacer la revisión de sus algo más de una docena de telesquís y ahora además les han enviado material.
Redes de seguridad, colchonetas de protección para pilonas e incluso una moto de nieve se trajeron de los Alpes hasta las montañas de Alti Aigoual. Philippe Janin, director de pistas de la estación de esquí de Les Arcs, asegura que el equipo funciona:
"Está en perfecto estado y listo para ser instalado, o incluso para usarse mañana. No tenemos intención de donar cosas para reparar. Son inventarios sobrantes que terminamos tirando porque ocupan demasiado espacio".
Para Janin, las pequeñas estaciones de esquí cerca de las ciudades permiten aprender a esquiar. Luego, cuando se convierten en buenos esquiadores, "acuden a nosotros", asegura.
No serán estas las últimas piezas que llegarán a Prat Peyrot. Durante estas semanas de agosto y septiembre, un pequeño ejército de voluntarios traerá más material donado por otras estaciones de esquí, en una cadena de solidaridad en que todos salen beneficiados.
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Les Arcs y Val d'Isère entre las estaciones de esquí que han donado material





