Pese a la cantidad de trabas que se encuentra cada invierno, sobre todo burocráticas y administrativas, la estación de esquí de Navacerrada abrió nada menos que 93 días de temporada de esquí. Más de tres meses en los que sobre todo muchos madrileños pudieron aprender a esquiar sin tener que pegarse largos viajes al Pirineo o Sierra Nevada, y los más habituales pudieron volver a esquiar en La Bola del Mundo. Esta zona, que depende 100% de la nieve natural, no se abría desde 2021 y puso a prueba la flexibilidad de la empresa para adaptarse rápidamente a las, en este caso, bendiciones.
En cuanto los técnicos de montaña vieron que se podría reabrir la Bola del Mundo, se pusieron rápidamente manos a la obra para poner señalizaciones, colchonetas protectoras y pisar la nieve caída. Y todo en apenas 72 horas. Además se contrataron seis personas más para poder atender esta zona, que al estar situada al otro lado de la carretera, actúa como una estación de esquí independiente. De esta manera, tal como contaba al Norte de Castilla el director técnico de Navacerrada, José Luis González, se llegó a un pico de 30 trabajadores.
Pero en Navacerrada hay ganas y cultura de nieve. Y esto se nota en temporadas como la que se ha registrado en la que nevó algo en diciembre y enero, pero que a partir de ahí tuvieron que buscarse la vida mimando la nieve que había en pista y pudiendo producir algo gracias a los pocos cañones que tienen, que al tener ruedas se pueden mover unos metros aquí y allá para poder reforzar los tramos de las pistas más comerciales, las que están en la parte de Segovia. Al menos hasta marzo, cuando por fin registraron buenas nevadas.
En cuanto a afluencia "mucha". Sin dar números exactos, la realidad es que los madrileños quieren salir a disfrutar de la nieve en cuanto cae una nevada, y eso se nota en los accesos y aparcamientos. Y también en la propia estación de esquí. Gracias a la apertura de la Bola del Mundo se pudo dispersar la afluencia de esquiadores hacia las pistas de Pala de Montañeros, una de las preferidas por su gran amplitud que permite dar mucho juego a los más expertos, así como Guarramillas I y II.
Y es precisamente este tipo de esquiador, más experto, es el que se acerca más cuando llegan las nevadas. Algo que este año no ocurrió hasta el mes de marzo. González explica al Norte de Castilla que es
De hecho, aunque no llegamos a colgar el cartel de 'completo', las tres últimas semanas de marzo ha habido niveles récord con días con casi 2.000 forfaits vendidos».
La parte negativa son esos aparcamientos completos desde las 07h de la mañana. De esquiadores que han llegado de madrugada para tener plaza de estacionamiento y se han tenido que quedar a dormir en el coche a la espera de la apertura de los remontes. Algo que se podría solventar facilitando un sistema de reserva de sitio, pero que desde el Ministerio de Transición no les permiten (tampoco a Valdesquí).
En definitiva, unos números que reflejan que cuando hay ganas, se puede ofrecer una temporada muy amplia. Todo lo contrario que su 'vecina' La Pinilla, donde apenas supieron mantener 15 pírricos días de temporada pese a tener un sistema de producción de nieve que le da mil vueltas al de Navacerrada.
Por otra parte, la estación de esquí de Navacerrada se revela de nuevo como unas instalaciones necesarias para regular el enorme flujo de familias, turistas y madrileños que suben a la Sierra en cuanto hay nieve. Allí arriba saben que tienen, servicios y cierta seguridad.
![]() |
|
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
En cuanto cae la nieve, los madrileños saben que en Navacerrada tendrán pistas abiertas





