Cuando el próximo sábado 21 de diciembre Lindsey Vonn se lance pista abajo en el Super-G de St. Moritz, habrán pasado casi seis años de su última participación en la Copa del Mundo. Exactamente 2.163 días que son los que la separan del Descenso de Cortina d'Ampezzo del sábado 19 de enero de 2019 en el que quedó 9ª. El domingo intentó volver a salir pero fuertes dolores se lo impidieron.
Aún así pudo recuperar fuerzas de no se sabe donde hasta ser capaz de plantarse en los Mundiales de Are un par de semanas después para acabar llevándose nada menos que una medalla de bronce en el Descenso. Y se retiró. La mejor velocista de la historia de la Copa del Mundo tuvo que colgar las botas en un buen momento de su carrera. Pero era eso o correr el riesgo de quedar impedida para toda la vida.
Desde entonces se ha sometido a varias intervenciones quirúrgicas, sesiones de recuperación física y hasta ha podido disfrutar del esquí. Se la vio por Baqueira Beret en 2022 acompañado de su novio, el español Diego Osorio. Después esquió con Roger Federer, y tanto disfrutó que se fue hasta Nueva Zelanda con sus compañeros del U.S. Ski Team. Allí tomó la decisión de que estaba preparada para competir de nuevo.
Una idea totalmente descabellada a ojos de muchos, pero poco se le puede decir a una mujer que se tuvo que retirar de su última carrera de la Copa del Mundo por fuertes dolores, y dos semanas después fue capaz de ganar toda una medalla de bronce.
Estas semanas ha ido cumpliendo con los requisitos FIS para poder lograr el preciado dorsal. Y haciéndolo con más cabeza que el malogrado Bill Johnson, el estadounidense ganador de una inaudita medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sarajevo 84 y que pretendió regresar a la Copa del Mundo con 40 años y muchos otros sin entrenar. Acabó estrellado contra un arbol en su primer entrenamiento de regreso.
Lindsey Vonn ha tenido todos los recursos necesarios a su alcance. Desde los adelantos médicos y físicos de Red Bull Sports, al material técnico y de profesionales que ha pedido a HEAD. Compitió sin arriesgar la semana pasada en Copper Mountain para lograr los puntos FIS para entrar en la Copa del Mundo.
Acaba de confirmar que St. Moritz le ha concedido la 'wild card' para participar en los dos Super-G de la semana que viene. No se esperaba otra cosa. A la estación de esquí suiza le ha tocado la lotería, como le tocó a Sölden cuando Marcel Hirscher y Lucas Braathen hicieron su regreso el pasado mes de octubre.
Irónicamente una leyenda se ha tenido que bajar y otra se sube ahora. En la misma semana que Marcel Hirscher cancela por lesión su participación (tenía previsto participar en el Slalom de Val d'Isère), Lindsey Vonn se apunta al Super-G de St. Moritz. El mundo del esquí se pierde la oportunidad histórica de ver a dos leyendas retiradas competir el mismo fin de semana.
Con todo, todas las apuestas dan una mayor audiencia al regreso de Lindsey Vonn el próximo sábado en St. Mortiz que la recibió Soelden en el Gigante del 27 de octubre. Y eso que también fue de récord.
