La esquiadora norteamericana Lindsey Vonn abandonó ayer su retiro de seis años con un par de Descensos en el FIS Fall Festival de Copper Mountain en donde su resultado estuvo por debajo de lo que se esperaba para este regreso.
Hoy ha vuelto a intentarlo con dos Super-G también en el FIS Fall Festival de Copper Mountain y los resultados han vuelto a estar por debajo de las expectativas para una corredora que en menos de tres semanas debe plantarse en lo alto de un estadio de competición de Copa del Mundo. Al menos ese es su objetivo después de que el U.S. Ski Team haya solicitado a St. Moritz una wild Card para que pueda participar en los dos Super-G de que la localidad suiza organiza los próximos 21 y 22 de diciembre.
Numerosas fans pedían autógrafos a Lindsey Vonn en Copper Mt,.
Si a los dos Descensos de ayer se presentaron algo más de 40 corredoras, al Super-G de hoy la cifra ha bajado hasta las 31 participantes. Nuevamente estaban ahí varias corredoras de Copa del Mundo de esquí alpino como la italiana Marta Bassino, Federica Brignone o la francesa Romane Miradoli que no quisieron perderse la oportunidad de seguir entrenando en una competición FIS junto a una leyenda.
En el primer Super-G, que se ha disputado en una mañana muy fría y soleada, Lindsey Vonn ha marcado el 24 mejor tiempo, a 2,19 segundos de su compatriota Lauren Macuga, vencedora de esa carrera y de la siguiente, en la que la leyenda norteamericana pudo rebajar la ventaja a los 2,06 segundos.
Según la corredora norteamericana, en qué posición quedaba este fin de semana era algo secundario para ella puesto que su objetivo era poder rebajar los puntos necesarios para que le dieran un dorsal de Copa del Mundo. Y eso ya lo logró ayer, entre otras cosas gracias al nivel de corredoras que había en el Descenso y las más de 40 participantes que se presentaron. En un mensaje que escribió ayer en sus redes sociales aseguró que
"Estoy segura de que la gente especulará y dirá que no estoy en mi mejor forma debido a los resultados, pero no estoy de acuerdo. Esto fue un entrenamiento para mí.
Todavía estoy probando el equipo y recuperando el ritmo. Esto es solo el principio y, en este momento, mi forma de esquiar es más importante que los tiempos".
Este domingo estaba también su amiga y excompañera del U.S. Ski Team Sara Schlepper, quién a sus 45 años y tras retirarse de la Copa del Mundo, sigue corriendo algunas veces con la federación de México, de donde es su marido.
"Le dije: 'Dame algunos consejos, Lindsey'". Y ella me respondió: 'Oh, es un truco de carretera, todo eso'. Luego me dijo: 'Es como en los viejos tiempos' ".
También estaba este fin de semana la italiana Federica Brignone, de 34 años. Hace unos días en el Gigante de Soelden hizo historia al convertirse en la corredora de más edad que logra una victoria en la Copa del Mundo de esquí alpino. En Austria se llevó los 100 puntos del Gigante. La suerte no le ha sonreído después y ha acabado fuera de las dos carreras de Killington la semana pasada. Sobre la vuelta de Vonn aseguró ayer que
"No espero que vuelva y gane, sólo que vuelva y se divierta. Se está divirtiendo y está haciendo lo que ama. Eso es lo mejor que podía hacer".
La última carrera de Lindsey Vonn fue en febrero de 2019 tras llevarse el bronce en el Descenso de los Mundiales de Are. La tres veces medallista olímpica abandonó el circuito cuando todavía estaba en pleno esplendor y buena forma, pero una serie de lesiones, incluida una en la rodilla que en abril se le tuvo que sustituir, le pasaron factura y la obligaron a retirarse.
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Lindsey Vonn ha podido seguir probándose a si misma en dos Super-G FIS organizados por la estación de esquí de Copper Motunain


