La localidad austriaca ya ha anunciado las medidas que van a tomar este invierno. Arriba del todo está "se acabó el aprés-ski". Y es que este mes de marzo cuando el coronavirus empezó a correr por las calles de toda Europa, se acusó a Ischgl de ser uno de los principales propagadores del virus en nuestro continente. Y la razón de esto se buscó en los bares de copas y fiesta. No es para menos. Allí la gente bailaba pegada pasándose los sudores unos a los otros e incluso intercambiándose un silbato de boca en boca. La 'Ibiza de los Alpes' quiere cambiar....
De todas maneras no es que realmente se vaya a acabar la fiesta en Ischgl. Los hosteleros saben que ahí está gran parte del negocio del invierno. Así que si bien se va a limitar mucho los cupos en los locales, también se harán frecuentes limpiezas para desinfectar. A las 17h será 'toque de queda' para todos estos garitos. Todo el mundo deberá salir para higienizar, y se podrá volver a abrir a las 18h. Y es que según un portavoz de la compañía,
Tampoco habrá música en vivo dentro de los locales, solo se permitirá la que suene de fondo. Por esa misma razón se anula el concierto de apertura de temporada que acostumbraba a reunir a unas 25.000 personas ese fin de semana.

A partir de aquí, se toman una serie de medidas ya enfocadas al esquiador en pistas. El acceso y las colas se deberá hacer con protección nasal y bucal. Vamos, una mascarilla, aunque también será válido el típico tubular que llevan muchos esquiadores. Se espera una avalancha de modelos con filtros FFP2 para este invierno. Algunas marcas ya lanzaron los suyos en primavera, y se espera que el resto lo vaya haciendo a lo largo de estas próximas semanas.
Por cada forfait que se venda, se entregará una toallita deshigienizante. La empresa ha comprado 600.000 unidades. y se pedirá que una vez usadas sean depositadas en los recipientes de deshechos.
Además, todas las cabinas de telecabinas, tal como se está haciendo en verano, se desinfectarán varias veces al día con dispositivos especiales de nebulización. Los autobuses que transportan esquiadores, las tiendas de deportes, los guarda esquís, baños y remontes también se desinfectarán todos los días.
No se tiene previsto limitar el número de personas en las zonas de esquí, por lo que visto como ha ido el verano y viendo que las encuestas realizadas por algunas agencias revelan que la gente tiene intención de ir a esquiar este invierno, las colas en los remontes van a seguir ahí para disgusto de quien pensaba que este año se las iba a ahorrar.
De todas maneras, la empresa se reserva el derecho de impedir que hayan reuniones masivas de personas en un solo punto. Tratarán de dispersar los puntos de encuentro.
Los restaurantes de montaña se regirán según la regulación actual del Gobierno en materia de locales de restauración. Es decir, habrá que llevar la mascarilla dentro del garito, pero a la hora de comer podrás retirártela. Separación entre mesas, colocación de tabiques y menús en los móviles a través de códigos QR complementan las medidas, que son las que ya nos estamos acostumbrando a ver en nuestro día a día.
Para los empleados también hay medidas. Deberán llevar la mascarilla puesta en todo momento. Evitar al máximo el contacto, y tomarse la temperatura antes de empezar a trabajar. Al irse también deberán pasar por el termómetro.
También habrá mediciones de temperatura para los huéspedes al momento del check-in en el alojamiento. Como alternativa, se recomienda a los clientes que presenten un resultado de prueba negativo que no tenga más de 72 horas. También en el hotel se ofrecerán opciones de pruebas voluntarias .
La Comunidad de pueblos del Valle de Paznaun también hará controles periódicos de las aguas residuales para la detección temprana de posibles infecciones.
Ischgl, igual que muchas estaciones de esquí ya, trabaja desde hace varias temporadas con forfaits manos libres, con lo que el esquiador tampoco tendrá que sacarse los guantes al llegar al remonte o tener que tocar nada. También está avanzada la venta on-line, así como el pago con tarjeta en los establecimientos tanto de pie de pistas y población, como ya en la zona de pistas y alta montaña.

Con cerca de 100 millones de euros facturados cada año, Silvrettaseilbahn AG es todo un monstruo internacional en el sector del turismo de deportes de invierno. Gestionan las pistas de la localidad austriaca de Ischgl, pero también cuentan con una participación del 53% en la empresa que lleva Samnaun, la estación de esquí situada al otro lado del valle, ya en territorio suizo. Junta ofrecen un extenso dominio de 238 kilómetros de pistas. No es el dominio más grande de Austria, pero según ellos, sí el más extenso, "puedes estar una semana sin repetir una pista" aseguraba su máximo responsable hace un año a un diario local.
El 80% de los clientes de Silvretta Arena son personas que ya han estado alguna vez. Que repiten. Por eso cuando este invierno se les acusó de ser el propagador del coronavirus en una parte de los países europeos, los empresarios se pusieron la manos en la cabeza preocupados por si habían perdido el negocio.
La realidad es que tras unos ajustes y una serie de medidas tomadas este verano, la gente ha vuelto al valle y han llenado los hoteles abiertos estos meses de julio y agosto. Ischgl es una localidad que vive sobre todo del esquí, pero el turismo de verano siempre es un buen complemento para años como este, en que el invierno no ha sido tan bueno como el esperado.
Acabado el verano, las miradas se han puesto todas en la campaña de invierno. Y siendo algo tan importante para la economía de los pueblos del valle, era importante tener las ideas claras en el tema del coronavirus para evitar una imagen como la del invierno pasado. Y al mismo tiempo que estas medidas no afectaran al esquiador demasiado.
