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Última actualización: 23/07/2024 a las 12:43:44 (CET)

A quien madruga...

A quien madruga...
El deporte blanco durante la primavera se convierte en un puro deleite gracias al buen tiempo, pero el estado de la nieve recomienda disfrutar de ella desde primera hora hasta el mediodía para evitar lesiones.
Atrás quedó el frío y crudo invierno, que regala nieve en abundancia para disfrutar con las tablas pero también sorprende con destructivas heladas y ventiscas. Hace ya tres semanas que la primavera renació -aunque con puntuales excepciones- acompañada de buen tiempo y altas temperaturas. En estas fabulosas circunstancias, la práctica de los deportes blancos supone un auténtico placer en todos los sentidos. Sin embargo, la entrada de la nueva estación obliga en cierto modo a cambiar de hábitos y organizar la jornada de esquí de forma diferente si se desean evitar lesiones que empañen el inminente final de la temporada.

Aunque algunas privilegiadas estaciones disponen de nieve polvo o dura, la mayoría de los centros invernales que permanecen abiertos anuncian nieve primavera como el tipo de manto que cubre sus pistas. Y es ella, también conocida popularmente como "nieve sopa", la que aumenta el peligro de lesiones inesperadas y la razón de modificar las costumbres. Desde las estaciones se recomienda madrugar para iniciar la jornada a primera hora, momento en el que las instalaciones empiezan a funcionar -suele ser a las 9.00-. Es entonces cuando la nieve se encuentra en perfectas condiciones.
"Sopa" blanca

A lo largo del día, debido a la acción del sol, el aumento de la temperatura ambiental y el paso de esquiadores, la nieve adquiere un estado caldoso y pesado que dificulta e incomoda la práctica del esquí. La capa blanca se vuelve así, en las zonas más soleadas y concurridas, en una trampa para el deportista, que se ve sorprendido por una calidad de nieve que no se espera. Las tablas se frenan con brusquedad y la peor consecuencia la sufre el propio cuerpo, que pocas veces puede evitar la caída. El cansancio acumulado también provoca la lentitud de reflejos.

Para ahorrarse lamentaciones a estas alturas de la temporada, se recomienda abandonar la actividad a partir del mediodía y dedicarse a descansar mientras se toma un aperitivo o disfrutar de la naturaleza paseando al aire libre. Para aquellos que no puedan resistirse y deseen amortizar hasta el último momento el "forfait", se aconseja extremar la precaución y controlar la velocidad al máximo.

La nieve primavera es la protagonista en este tramo final del calendario blanco, pero no es el único tipo de nieve que existe. A lo largo del invierno, dependiendo de los temporales y las temperaturas, el manto blanco presenta distintas texturas y calidades. El hielo o la nieve dura, por ejemplo, exigen un elevado control de sus movimientos por parte del esquiador. Con este tipo de nieve es recomendable disponer de un par de tablas con los cantos bien afilados, para no resbalar ladera abajo. Pero la reina, la preferida por todos los aficionados, es la nieve polvo: facilita el aprendizaje a los novatos y cautiva a los expertos.

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