
Rossignol cuenta en su gama
Race con tres subcategorías claramente diferenciadas. Una es la gama
Worldcup, compuesta por dos modelos (uno de slalom y otro de gigante) destinados exclusivamente a la
competición, tremendamente duros y específicos, no recomendables para un uso recreacional. Estos están homologados por la FIS para carreras internaciones.
Algunos inventos nacen y rápidamente se hunden y fracasan, pero este no es el caso de el
R11 Mutix, este modelo que fue una de las revoluciones tecnológicas más notables de la pasada temporada, al incorporar un sistema de
brazos desmontables que varía las propiedades de flexión de este esquí. Un esquí con unas cotas similares a las de un slalom, pero que si se le incorporan los brazos largos adquiere una mayor rigidez, comportándose mejor en giros de radio amplio.
Por último tenemos otros
cuatro modelos, dos de
Slalom, y dos de
Gigante. Destinados a esquiadores de buen nivel que buscan un esquí pistero y con unas altas prestaciones.
Dentro de la gama de
slalom nos encontramos con el
R9S y el R8S. El primero un esquí que a pesar de ser un modelo de slalom es bastante permisivo e incluso polivalente si se lleva en una talla algo más alta de lo normal en un esquí de slalom. El
R8S es más blando que el
9s, para el esquiador de pista que busca un esquí con un tacto de slalom, aunque sin tener que sufrir las exigencias físicas y técnicas que tienen estos.
En el caso de los de gigante ocurre lo mismo, tenemos el
R9X y R8X, el primero más exigente y específico y al igual que ocurría con los modelos de slalom, el segundo más dócil y adaptado a las necesidades del esquiador de
nivel alto que le gusta la
velocidad y los virajes a de radio amplio y medio.