No es la típica estación en la que un europeo piensa como destino de esquí potente en Estados Unidos, aunque después de leer este artículo, quizás cambies de opinión. Big Sky Resort no es solo una estación de esquí. Es un paraíso alpino que presume de ser "The Biggest Skiing in America". Con 2.350 hectáreas de área esquiable, un desnivel de 1.326 metros y nieve en polvo fría y seca que cae a raudales (más de 10 metros al año), este lugar es un sueño para esquiadores de todos los niveles, desde los amantes de las verdes bien pisadas hasta los más quemados, que disfrutarán de las innumerables triple black diamond que parten de lo alto de Lone Peak. Por todo esto, no es extraño que haya sido escogida como la mejor estación de Norteamérica en 2026 por los lectores de SKI Magazine. ¿Te animas a conocerla?

¿Dónde se encuentra?
Big Sky Resort está enclavado en el corazón de las Montañas Rocosas, en el estado de Montana, al noroeste de EE.UU. Concretamente, se sitúa en el condado de Madison, cerca del Parque Nacional de Yellowstone.


Acercando más la imagen, vemos que se encuentra muy cerca de Bozeman, a solo 80 km al sur. Tiene a tocar el parque de Yellowstone y las fronteras de los estados de Idaho y Wyoming.
¿Cómo llegar a Big Sky?
Desde España, lo más directo es volar a Bozeman Yellowstone International Airport (BZN), con conexiones de aerolíneas como Delta, American Airlines o United desde Madrid o Barcelona. El viaje se puede hacer bastante largo, fácilmente serán más de 15 horas con escalas.
Desde el aeropuerto, es una hora en coche por la US-191, una carretera muy bonita que sube por el cañón del río Gallatin. Se puede llegar sin conducir, pues hay shuttles como Karst Stage o taxis/Uber (alrededor de 100-150 USD por trayecto), pero lo ideal es hacerse con un coche para poder alojarte fuera del núcleo de la estación o moverte con comodidad y poder visitar zonas vecinas.

Nada más poner el pie en Montana, está lleno de detalles que nos recuerdan dónde estamos
Es muy tentador hacerse con un pickup para no desentonar con el entorno, pues este tipo de coche es el más habitual en estas latitudes, pero ten en cuenta que quizás quieres dejar el coche cargado para ir a comprar, después de esquiar,... Y eso sin pensar en si nieva. Mi recomendación es que, si solo coges un coche, que sea de cabina cerrada.

Esta Ford F150 (el coche más vendido en USA) nos acompañó durante todo el viaje
La estación
Big Sky es enorme: casi 24 km2 de terreno esquiable, con más de 300 pistas y un desnivel vertical de 1.326 metros. Para que nos hagamos una idea es un 20% más grande que Grandvalira, convirtiéndola en una de las más grandes de Estados Unidos y toda Norteamérica.
Se trata de una estación casi perfecta, que dispone de pistas verdes y azules anchas y bien pisadas, perfectas para los esquiadores de nivel medio. Pero, por otro lado, se encuentra la cumbre de Lone Peak, de donde salen algunas de las bajadas más radicales que se pueden bajar y que están marcadas en el mapa de pistas. No he visto nada igual, es increíble lo que se puede esquiar. Te puedes complicar la vida tanto como quieras. Y de hecho, nos la complicamos bastante en algunos momentos.

El mapa de pistas es algo difícil de interpretar al principio, pues está formado por tres mapas, el principal, el del bowl de Lone Peak y el de la cara sur, que baja por detrás del mapa principal. Una vez allí, lo ves todo mucho más claro.
La base principal de la estación (Mountain Village) se encuentra a 2 286 m, aunque la base del remonte Loone Moose, en la parte izquierda de la estación, es la cota más baja, con 2 076 m. Por otro lado, la cota más alta está en Lone Peak, la montaña que domina toda la estación, que alcanza los 3 403 m.
Lo primero que llama la atención cuando llegas a Big Sky, es la cantidad de remontes de última generación, todos de Doppelmayr. No se me ocurre qué estación puede competir con esto. Algunos ejemplos:
- La góndola Explorer. La cabina más rápida del mundo (7,1 m/s). 10 plazas, asientos calefactados y con el cable Fatzer Performa-DT, con inserciones de plástico, que reduce las vibraciones al pasar por las pilonas. Instalada en 2025.
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- Madison 8. La silla de 8 más larga del mundo, es también la más rápida de Norteamérica (6 m/s). También con asientos calefactados con reposacabezas, capota para el mal tiempo y el Fatzer Performa-DT. Instalada en 2024.
- Lone Peak Tram. La joya de la corona de la estación. Un teleférico de 75 plazas, que sube a 10 m/s, plantándose en la cima en unos 4 minutos. En la cima está el mirador Kircliff, diseñado para aguantar vientos de más de 150 km/h, con el suelo de cuatro capas de cristal de 10 cm de grosor en total. Instalado en 2023. El mirador es de 2025.

Vista del Lone Peak Tram. Foto: Andrew Belli
- Swift Current 6. Otra silla que va a 6 m/s, con asientos calefactados, reposacabezas y capota para el mal tiempo. Instalada en 2021.
- Ramcharger 8. Asientos calefactados, con reposacabezas y capota para el mal tiempo. Instalada en 2018.
- Powder Seeker 6. Asientos calefactados y capota para el mal tiempo. Instalada en 2016.
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Todo ello forma parte de un plan estratégico de diez años, Big Sky 2025, que está enfocado en mejorar todos los aspectos de la estación, desde los remontes, los alojamientos en general y para empleados, a la restauración. En estos años han dado un salto de gigante, convirtiendo esta estación en una de las mejores del mundo. En 10 años han invertido en 20 remontes nuevos.
Hay que decir que, junto a estos remontes de última generación, en los extremos de la estación conviven otros mucho más antiguos, algunos ni siquiera tienen barra o apoyapiés, pero están en zonas donde esquía muy poca gente o son para llegar a las zonas residenciales.

También hay sillas sin barra ni reposapiés
Uno de los datos interesantes es que Big Sky ha evolucionado bastante en las últimas temporadas. La incorporación de las antiguas estaciones privadas de Spanish Peaks y Moonlight Basin en 2013 aumentó la superficie esquiable y subió la oferta de alojamientos de máximo nivel.

La nieve de esta región es legendaria. La llaman "cold smoke", con una humedad bajísima. Y no solo es extraordinaria, también cae abundantemente, con una precipitación de unos 10 metros anuales. La cobertura con nieve producida es otro de los puntos de mejora. De momento solo cubre el 10% del terreno. En nuestro caso, cogimos uno de los peores años posibles. Y aún así, la nieve estaba genial.
Y un aspecto importante es que no hay demasiada gente. Ni durante el fin de semana tienes la sensación de que hay alguna masificación. Y aún menos si te mueves por zonas de los extremos. Las colas son anecdóticas y, además, cuentan con la organización americana, es decir, que están gestionadas a la perfección. Pero vamos, que hay muchos momentos en los que puedes esquiar bastante solo.

En general, pistas muy tranquilas
La señalización es muy buena, con multitud de mapas grandes a la salida de los remontes, muchos de los cuales con pantallas. Y los letreros también señalizan bien cómo llegar a las distintas zonas.
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En distintos puntos de la estación puedes encontrar los famosos "ambassadors". Son personas jubiladas que se ofrecen para ayudar a los visitantes de la estación. Y a determinadas horas hacen incluso algún tour.

Dos ambassadors, con el típico anorak verde, ofreciendo ayuda frente a un mapa a la salida de la Gondola Express
Como curiosidad, desde la cara sur de la estación, se observa la que es, seguramente, la estación de esquí más exclusiva del mundo: Yellowstone Club. Ellos pueden decidir mezclarse con el pueblo y esquiar en Big Sky, pues están unidas, pero lamentablemente, no es recíproco.

Las pistas del fondo son del Yellowstone Club
El Bowl
Mención aparte merece lo que se puede esquiar en esta zona de la estación. No he visto nada tan extremo en mi vida. Viendo el mapa, ya ves el panorama que te espera si decides esquiar por esta zona. Pero aún impresiona más cuando lo ves en directo. Se trata de una olla que se encuentra en Lone Mountain (donde llega el Tram) y que se puede esquiar hacia dentro o fuera.

Detalle del interior del Bowl
La cantidad de pistas triple black diamond (sí, algunas estaciones americanas tienen esta clasificación) que encontrarás aquí es alucinante. Y sí, son muy complicadas, de esas que los americanos denominan "no fall", porque mejor que no te caigas, pues están muy expuestas y con una pendiente muy alta. Si tienes un nivel de esquí alto, las podrás disfrutar. Sino, mejor miralas desde abajo.

El mirador Kircliff de lo alto del Tram, con el suelo de cristal de 4 capas de 2,5 cm de grosor, es espectacular.
En nuestro caso, pudimos esquiar tres de las más potentes: Hellsoaring, en la zona que da a Madison (la olla por fuera), The Gullies, partiendo de lo alto del Tram y el mítico Big Couloir, una de las bajadas marcadas más potentes de Norteamérica (y casi del mundo). Empecemos viendo las distintas opciones que se pueden bajar.

Típica foto a la salida del Tram
Liberty Bowl
Es la bajada más sencilla, la única equivalente a una roja de nuestras montañas. La sensación que da estar allí arriba, rodeado de palas de vértigo hace que parezca un poco más, especialmente el hecho de pensar qué pasa si te equivocas y acabas donde no toca. Pero no hay que preocuparse. Es un camino muy evidente y está perfectamente señalizado. Solo hay que tener en cuenta que estamos a más de 3400 m, sin montañas que nos protejan y suele soplar el viento.
Empieza a la salida del Tram, por la cara sur. Un par de giros por un camino marcado y empieza la bajada. Es muy ancha y con una pendiente media-alta. Cualquier esquiador que baje la Comabella de La Molina puede bajar esta pista sin ningún problema.

Lenin - Marx
Desde el principio de Liberty Bowl, siguiendo el camino hacia la izquierda, como si fuéramos a bajar por The Gullies, encontramos primero Lenin y luego Marx. Sí, los nombres de algunas de estas bajadas son curiosos y vienen de antes de la construcción del primer Tram. Hubo intentos de cambiarlas, pero los locales se opusieron y allí siguen y, por qué no, tienen gracia y hasta hacen que estas bajadas den más respeto.
Son bajadas paralelas a Liberty Bowl y algo más difíciles por la pendiente, pero siguen siendo anchas y nada peligrosas.

La pista por donde van esquiadores es la Marx
The Gullies
Una vez pasada la pista Marx, siguiendo hacia la izquierda y un poco más abajo, llegas al Gullies Traverse y cruzas al otro lado, donde te esperan The Gullies, unas bajadas con ya más complicación, especialmente las primeras. Siempre puedes ir hasta el final, donde la cosa está algo más controlada.
Aquí ya encontrarás más exposición a rocas y caerse ya no es tan inocente. Son bajadas con bastante pendiente y...

Hellroaring
Una de las cosas que te preguntas cuando ves lo estrechas que son las crestas que rodean el bowl es cómo demonios se llega a algunas pistas. Pues bien, el primer día que cogimos la silla Headwaters 2 (se llega caminando una pequeña subida desde lo alto de la silla Madison), entendimos cómo iba la cosa.

Estación inferior de Headwaters 2. Arriba a la derecha se aprecian algunas de las bajadas a las que se accede. Foto: IPD
Y es que esta bajada no se baja desde lo alto del Tram. Una vez en lo alto de Headwaters 2, ves la entrada con una subida a pie hacia las bajadas que se encuentran en las partes altas de la cresta. Hasta aquí todo bien.

De hecho, empezamos "calentando" un poco bajando Alder Gulch y Cold Spring, dos doble black diamond muy divertidas que se bajan sin tener que caminar nada pero que ya empiezan a enseñar cómo se puede poner la cosa. Tocaba ir un poco más lejos.

Inicio de la caminata por la cresta

Aquí todo eran risas pensando en la bajada
Es cuando llevas caminando unos minutos y estás bastante arriba, que la cosa se empieza a poner complicada. El paso cada vez es más estrecho y con una caída a la derecha que no permite ningún error. De hecho, hay una cuerda para cogerse a la izquierda. A este pequeño problema, súmale que la mayoría íbamos con botas racing, que para esquiar muy bien, pero para caminar con seguridad, nada. Cómo echábamos en falta un buen Gripwalk.
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Un camino muy estrecho, con una caída por la derecha brutal y carteles con calaveras.... En este momento, las caras ya eran más de preocupación que otra cosa

¿Alguien lo ve claro?
Al final nos animamos a bajar un tramo caminando hasta la zona esquiable (algunos, de malas maneras) y pudimos disfrutar de la bajada. Ninguno de nosotros habría imaginado que lo peor de esta aventura sería sin los esquís puestos. De hecho, a la que nos pusimos los esquís, tuvimos una sensación de seguridad total.
Y claro, tras esta experiencia, los cuatro que estábamos allí teníamos claro que el Big Couloir se iba a bajar.
Big Couloir
El Big Couloir, o Big C, es una de las bajadas más míticas de Norteamérica. Más de 400 m de desnivel con una pendiente de unos 50º. Los datos pueden impresionar, pero cuando lo ves desde abajo es cuando te entran todas las dudas. Da mucho respeto.

Vista del Big Couloir
Lo que más llama la atención es todo el tema protocolario antes de bajar. Cuando te enteras que hay que pasar por la caseta de los patrols para firmar y que hay que bajar de uno en uno, en grupos de dos, por si te caes, que no te lleves al de delante, las piernas flojean un poco. Solo un poco.
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Una vez pasado el trámite de la firma, el patrol nos dice que con lo que hemos bajado los días previos, no tendremos ningún problema con el Big-C. Respiramos un poco, pero no demasiado...

A partir de este momento, empieza la aventura del Big-C
Una vez alcanzado el punto de partida, la primera parte es muy complicada. La tensión es muy alta, es una zona bastante estrecha, la pendiente es descomunal y lo que queda por debajo en caso de caída son centenares de metros.

Con la tensión que se puede cortar con un cuchillo, cuesta sacar el móvil... ¿Alguien se fijó en las vistas?
Hacen falta unos cuantos giros para que empieces a ver que se puede esquiar bien y que tienes la confianza para no fallar. A partir de aquí, cada giro es mejor y a medida que te acercas a la curva a izquierda, la bajada se empieza a disfrutar de verdad. Poco a poco se va haciendo más ancha y cada vez te sientes más cómodo.

El subidón al llegar abajo es brutal. Solo por eso, vale la pena bajar el Big Couloir. Gracias Jordi, Miguel y Javi por acompañarnos los unos a los otros.
¿Qué forfait coger?
Big Sky forma parte de Boyne Resorts, una compañía con 12 estaciones de esquí en Norteamérica. Por tanto, si vas a esquiar en Big Sky, puedes mirar alguno de los Boyne Pass. También está dentro del Ikon Pass y Mountain Collective Pass, por lo que también son opciones válidas, en función de los días que vayas a esquiar.
Hay que tener en cuenta que ninguno de estos pases de unos días incluye el Tram. Cada subida cuesta 25 $. Este es un factor a tener en cuenta. Tendrás que hacer números y ver cuántas subidas en el Tram hay de diferencia entre uno de los pass y el forfait de varios días. Si no eres un loco de la adrenalina, difícilmente vas a subir más de dos veces al día al Tram, Y si eres de pistas más o menos normales, igual acabas subiendo dos o tres veces en una semana.
En cualquier caso, es importante mirar los forfaits con tiempo, pues los pases se acaban y el forfait de varios días tiene un precio al que no estamos acostumbrados en Europa. Y si hablamos del forfait de día, es fácil que te pueda costar, sumando los impuestos, cerca de 300 $.
¿Dónde alojarse?
Big Sky tiene dos núcleos con algo de vida: la base de la estación y el pueblo de Big Sky, separados por unos 10 km. La base principal de la estación es Mountain Village, un pequeño complejo con hoteles lujosos como el Summit Hotel o apartamentos en The Lodge at Big Sky. Los precios en esta zona son bastante elevados, con muchas opciones prácticamente de ski-in/ski-out.
Para presupuestos más contenidos, a poca distancia de la estación tienes infinidad de alojamientos, aunque pocos de precio bajo. Y si dispones de presupuesto casi ilimitado, siempre puedes encontrar una de las enormes casas o apartamentos más pequeños que se encuentran en medio de la estación, en zonas como Spanish Peaks o Madison. Los núcleos que se encuentran en las puntas de la estación tienen remontes que te dejan, como quién dice, en la puerta de casa.
Nosotros nos alojamos en una casa enorme en Meadow Village, a través de la plataforma VRBO.

La casa donde nos alojamos. Foto: Sotheby's
Otra opción es estar en el pueblo de Big Sky, pequeño, pero muy agradable. Es otra opción con precios más contenidos que en la base de la estación y sin tener que coger el coche más que para ir a esquiar.
¿Dónde aparcar en pistas?
Hay numerosos aparcamientos en los aledaños de la base principal de la estación (Mountain Village). Hay uno de pago (además de los de los alojamientos de pie de pistas), con un precio de 50 $ diarios que se puede reservar online. Exceptuando días concretos o fines de semana, los parkings no se suelen llenar, por lo que, lo más recomendable, es aparcar en alguno de los parkings gratuitos que hay. La estación dispone de un servicio de "guagua" (shuttle) tirados por flamantes Rivian eléctricos, por lo que no te comes el humo mientras llegas o vuelves de pistas.
Lo ideal es aparcar cerca de alguna parada del shuttle, de manera que no tengas que caminar casi nada. El servicio es bastante rápido y muy frecuente.

Hay que tener en cuenta que los parkings están bastante lejos. Si decides caminar, es fácil que estés a unos 500 m de la plaza de donde parten casi todos los remontes.

Hay otras zonas donde aparcar, como en Madison o la base de la silla Pony Express 3, pero ya no estarás donde hay todo el meollo.
¿Dónde comer en pistas?
Si buscas una comida o cena de nivel (40 $ por una burger) en medio de la estación, puedes probar el Everett's 8800 en la cima de Andesite Mountain, a la salida de la silla Ramcharger. Si buscas algo más "normal", teniendo en cuenta que los precios aquí son altos, puedes comer en Montana Jack, en la base de la estación. Si caminas unos metros, en el Scissorsbill Saloon podrás encontrar un menú parecido (burgers, nachos, ensaladas,...) y por un 20% menos.

Scissorsbill saloon. Foto: IPD
El Iglu, aunque no es propiamente un sitio para comer algo, sino más bien de bebidas, es de visita obligada. Un iglú justo al lado de la salida del Tram:

En la cara sur, si vienes de bajar alguna de las Dictator Chutes o llegas a través de la silla Shedhorn y pasas por delante de Shedhorn Grill, es posible que el aroma a parrilla te obligue a parar. Se trata de unas cabañas donde comer una hamburguesa o una salchicha muy bien de precio.

Shedhorn Grill. Foto: IPD
Si lo que buscas es algo rápido y "barato", tienes la opción de un hot dog en Yeti Dogs en la base de la estación y lo más económico es comprarte un frankfurt en el supermercado de las galerías de la plaza principal.

Yeti Dogs. Foto: IPD
¿Dónde comer o cenar fuera de la estación?
En el pueblo de Big Sky hay muchas opciones de restaurantes. Todo muy típico americano. Nosotros probamos el Tips Up. El local muy chulo, con un ambiente de college americano, pero la comida es normalita.

Espectacular la decoración del Tips Up. Foto: IPD
Más apartado del pueblo está el Riverhouse Grill, un local muy auténtico donde podrás degustar platos de carne realmente buenos.
Y si lo que buscas es una cena muy top, tienes la opción de M de Alinea, del chef triestrellado Grant Achatz. Se encuentra al lado de la plaza de la base de la estación. Y cuenta que difícilmente bajarás de 300 USD por persona.
¿Qué se puede comprar allí?
Big Sky no es un paraíso de shopping, pero tiene lo esencial. En Mountain Village hay unas galerías que se llaman Exchanhe y donde hay tiendas de prácticamente todo, desde equipos deportivos, recuerdos de toda clase y un supermercado bastante surtido (menos carne). Hay que tener en cuenta que solo en las tiendas oficiales encontrarás recuerdos con el logo de la estación.
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En el pueblo de Big Sky también hay algunas tiendas, pero no esperes una locura de compras, es todo bastante tranquilo. Aquí es donde puedes encontrar buenos sombreros. Hay una tienda oficial de la estación en el pueblo, pero no tienen lo mismo que en la de la estación.
Après-ski
El ambiente es relajado. En la plaza de la base hay música y ambiente (bastante tranquilo) unos cuantos días de la semana desde que cierran los remontes.
No estamos en el mejor sitio para un gran après-ski. Para que nos hagamos una idea, el Scissorsbill Saloon se lleva el premio al mejor après casi cada año y es música en directo bastante tranquila.
Otras actividades
Más allá del esquí: tubing, snowshoeing, ziplines, paseos en trineo con caballos o dogsledding. Para no esquiadores, spas en los hoteles o visitas a Yellowstone (en invierno, en snowmobile). En verano, hiking, mountain bike, golf y pesca. ¡Es un destino total, año redondo!
Demostraciones de los perros patrol. Se hacen los miércoles en Andesite, en la caseta al lado del Everett's 8000.

Enchanted Forest. Un plan familiar de tarde en lo alto de Andesite. Más de 10 000 luces iluminan el camino a lo largo de un kilómetro. Se necesita reservar. El acesso es a través de la silla Ramcharger 8 (calefactada y con capota).
Vale la pena echar un vistazo al calendario cuando estés por allí, Tuvimos la suerte de coincidir con el FAT ICE, una carrera de coches sobre nieve que hasta hace poco solo se hacía en Austria y que reúne unas unidades que son casi imposibles de ver. Algunas de las joyas que estaban expuestas en el pueblo el día antes de la carrera: Porsche 959, Marsien, Dakar, Singer, Ferrari Enzo, Bentley Mulliner Speed Six y cosas más "normales" como Lamborghini Sterrato, Ferrari FF, 911 de todo tipo, Bentayga,...
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Y ya fuera de la estación y su entorno, siempre puedes visitar el Parque de Yellowstone (se puede hacer una excursión en moto de nieve).
¿Qué esquís llevar a Big Sky?
Puedes alquilar buen material en la estación, pero es mucho más barato llevarlo desde aquí (en la bolsa de esquís puedes llevar la ropa que necesitarás y cuenta como una maleta).
Lo ideal es llevarse un buen all mountain, que vaya realmente bien por pista y que, si nieva o si vas a hacer un poco el cabra, responda bien. Hay muchas pistas pisadas, pero también muchísimas sin pisar, que serán de baches. Y luego están las dobles y triples black diamond. En función de lo que vayas a hacer, elige más o menos pistero. Y luego también está la previsión del tiempo, porque si va a nevar muchísimo, igual hay que replantearse el tema.

Yo me llevé unos all mountain de 93 de patín con doble lámina de titanal y fue una muy buena elección.
Para completar el viaje de esquí
Como seguramente habrás llegado aquí via Bozeman, es muy recomendable que dediques un par de días a visitar la vecina estación de Bridger Bowl, mucho más local pero con un montón de posibilidades. Vale muchísimo la pena.
En resumen, Big Sky es un destino imprescindible para quien busca grandeza sin pretensiones. Esquí super épico, naturaleza salvaje y un ambiente auténtico que te encantará. Solo aquellos que esquíen poco rato seguramente echarán en falta más vida en la base de la estación y el pueblo de Big Sky. Pero quizás ahí radica la magia de esta estación. Vamos, que se va directa a la lista de destinos a los que me gustaría volver.




















