“Bueno, pero el año que viene no esquiarás, ¿no?”
"¿Y ahora qué? ¿Ya no podrás volver a esquiar?”
“Con esa operación… mejor te buscas otro hobby más tranquilito, que ya no tienes edad.
Si has pasado por una lesión seria de rodilla, sabes perfectamente de lo que hablo. Y si estás leyendo esto, es muy probable que tú también seas de los que, cuando te dicen que no volverás a esquiar, sonríes por dentro y piensas: “Ya veremos quién no vuelve”.
Porque sí, me han operado. Ligamento cruzado, malla para juntar los restos de cartílago, factores de crecimiento,... Muletas, cojera, fisio, hielo, más fisio, y esa sensación de que la montaña está ahí fuera, esperándote, mientras tú haces ejercicios todo el día y tu vida se ha complicado más de lo que imaginabas porque, no nos engañemos, no es lo mismo pasar por esto con 20 que con más de 50.
Y claro, la gente te ve así, muy tocado, y lo primero que sueltan es: “Supongo que este año no esquiarás”. ¡Pues claro que no! ¡Este año no! ¡Pero el que viene… el que viene va a ser épico!
Porque si algo tenemos los que amamos esto, los que vivimos con el sonido de las fijaciones en la cabeza y soñamos con deslizar todo el año, es que no pasamos por todo esto para quedarnos en casa viendo la Copa del Mundo. No, esto ya lo hicimos la pasada. Pasamos por esto para volver. Para volver mejor. Más fuertes. Más conscientes. Más hambrientos de nieve.
De hecho, al poco tiempo operarme, una de las primeras cosas que hice fue reservar lo que tuve que anular el año pasado: la clásica escapada a los Alpes en Semana Santa. Porque si no hay objetivo, no hay motivación. Y si no hay motivación, ¿para qué demonios estás haciendo todo esto?
Así que sí, el año que viene tocará esquiar.
Y no solo por el año que viene.
Tocará esquiar por este también.
Por cada bajada que me he perdido.
Por cada nevada que he visto desde la ventana.
Por cada vídeo de powder que me ha hecho apretar los dientes.
¿Lo conseguiré? En eso estamos.
¿Llegaré al 100%? No lo sé.
¿Lo voy a intentar con todo? Eso, ni lo dudes.
Porque esto no va solo de esquiar. Va de volver. Va de no rendirse. Va de demostrar que, aunque te rompas, aunque te digan que no, aunque te miren con cara de pena… tú sabes que volverás. Porque esto es lo que somos. Y si tú también lo eres, nos veremos en pistas. Con una sonrisa de oreja a oreja.
