Invierno 1999, el último más avalanchoso y asesino que se recuerda

Invierno 1999, el último más avalanchoso y asesino que se recuerda
Así fue en el trágico invierno, en el que las cimas de los Alpes no podían soportar tal cantidad de nieve.

En la historia reciente del mundo de la nieve y del esquí, hay una temporada invernal marcada en la mente de todos, que nos hace recordar quien manda en el planeta Tierra. Ni Donald Trum, ni Putin, ni ningún poderoso político a nivel mundial, es capaz de mandar más que la madre naturaleza. Y esto fue lo que pasó aquel invierno de 1999, cuando los "astros se juntaron" para enviar a los Alpes, unas nevadas brutales, de las más exageradas que se recuerdan.

Aquel no fue un invierno cualquiera, acostumbrados a que sea normalmente en Norteamérica donde se registren lo mayores temporales del hemisferio norte. Aquella temporada de 1998-99 fue el viejo continente quien se llevó la palma, pero de forma exagerada, más bien catastrófica, provocando multitud de avalanchas, algunas de ellas causando decenas de muertos y cuantiosos daños económicos, que a continuación vamos a describir en el siguiente artículo, con el objetivo de aprender.

Sabemos que es una avalancha y como se forma pero, ¿como definiríamos una avalancha catastrófica? Evidentemente son aquellas de gran magnitud, que se producen cuando el peligro de aludes es alto o extremo, pero que no han sido capaces de prever, llegando su destrucción incluso a zonas urbanas y cobrándose victimas mortales; lo que viene siendo una catástrofe.

Imagen de blog.weatherops.com

Eso fue lo que sucedió al inicio del año 1999 en los Alpes, con tres periodos de fuertes nevadas, todas ellas de noroeste. Primero nevó exageradamente entre el 26 y el 29 de enero, luego del 5 al 10 de febrero y por último del 17 al 24 de febrero. Tres episodios distintos de fuertes nevadas y de una misma orientación, que formaron 3 capas de nieve acumulando más de 5 metros en 5 semanas; toda una bomba de relojería, subiendo el riesgo de avalanchas al máximo 5 de 5. Las autoridades no tuvieron más remedio que cerrar cientos de carreteras intransitables, aislando durante algunas semanas a valles completos y más de 100.000 turistas no pudieron llegar a ninguna parte. Alrededor de 1400 avalanchas destructivas ocurrieron solo en los Alpes suizos ese invierno, en comparación con un promedio anual de 136.

La temporada de esquí empezó temprana, con unas primera nieves que permitiron a las estaciones abrir pronto, con buenos grosores cara al periodo navideño. La temporada seguió su curso normal hasta que llegó, el primer aviso de la naturaleza, el 9 de febrero de 1999 a las 14:40h. La localidad de Montroc, perteneciente al término de Chamonix en los Alpes franceses, iba a ser la primera víctima de este trágico invierno. Nevó un metro entre el 26 y el 29 de enero, algo habitual en esa zona a los pies del Montblanc, todavía no había nada de que preocuparse. Pero el 5 de febrero cayó la mundial, 2 metros más, acompañados de mucho viento, que hicieron acumular mucha más nieve todavía y en las mismas caras de la montaña. Las autoridades consideraron brevemente la evacuación de ciertas casas, que debido al auge del turismo y la construcción de los años 70, se habían edificado en lugares cercanos a zonas avalanchosas, pasando por alto ciertos peligros. Finalmente esa decisión de evacuar no se produjo, y el responsable político de turno, el Alcalde de Chamonix, acabó condenado a prisión por negligencia. Lamentablemente se produjo la avalancha catastrófica, que arrasó 14 chalets y mató a 12 personas. Una monstruosidad de avalancha, de 300.000 metros cúbicos de nieve, la avalancha más grande de la zona en los últimos 40 años, que bajaba a la aldea a gran velocidad, con una presión de 5 toneladas por m², y que dejó una escena de mucha devastación, pulverizando todo a su paso: bosques, edificios, torres de alta tensión... 

Imagen de ledauphine.com

Aquella tragedia fue un duro revés al turismo de nieve, pero a pesar de su magnitud, lo peor estaba aun por llegar. Se sucedieron multitud de avalanchas más por lo Alpes esos días, ninguna de ellas catastrófica. Pero tras el tercer y último episodio de grandes nevadas en los Alpes, el ser humano volvió a tropezar en la misma piedra y de nuevo, la madre naturaleza nos advirtió de su poder.

El trágico momento fue el 21 de Febrero, de noche, cuando nadie se lo esperaba y la gente dormía, en la localidad Suiza de Evolèn, en el cantón de Valais. La nieve acumulada en los picos de esta localidad, era tal que no le quedó otra que enfurecerse.

Imagen de 24heures.ch

El riesgo de avalancha en la región de Valais era alto, 4 sobre 5, pero el sábado 20 nuevamente siguió nevando, con algo de calor para lo que allí es normal, la cota estaba alrededor de 1800-2000 metros sobre el nivel del mar. La combinación de nieve polvo en cimas y la nieve pesada más abajo en la montaña, fue el detonante de una avalancha colosal, de noche y a traición. 12 personas murieron y la lengua de la avalancha arrasó todo a su paso, entre ello 10 casas y 25 hectáreas de bosque, formando en el fondo del valle montoneras de nieve que superaban los 15 metros de altura. “Era inimaginable que la avalancha descendiera tan bajo” - dijo André Georges, jefe de seguridad municipal en el momento de la tragedia, el cual fue juzgado 6 años más tarde y condenado, junto al ex presidente de Evolène Pierre-Henri Pralong, por la negligencia de no evacuar. Solo la avalancha de Reckingen en Haut-Valais en 1970 fue más mortal en los Alpes suizos, que se cobró 30 víctimas.

Imagen de slf.ch

El invierno de 1999 estaba escribiendo en mayúsculas su negra historia, pero la cosa evolucionaría todavía a peor. Dos días más tarde de la tragedia de Evolèn, llegó el momento más duro de la historia moderna que se recuerda en los Alpes. Y digo de la história moderna, porque las avalanchas en los Alpes llevan sucediéndose desde tiempo inmemorables.

En el siglo I D.C., el poeta romano Silius Italicus, nos relata que el ejército de Aníbal "El Cartaginés", que quiso atacar Roma tras luchar en la Galia (Francia), fue atrapado por una tormenta de nieve, quizás en lo alto del Col du Mont Genèvre cerca de Briançon, en los Alpes Franceses, cercano al macizo de Écrins. En el empinado descenso, las tropas fueron alcanzadas por avalanchas. En total, Aníbal perdió 18.000 hombres y 2.000 caballos al cruzar los Alpes.

Imagen de i0.wp.com/caminandoporlahistoria.com

Con el paso de los siglos, las muertes por avalanchas se hicieron más frecuentes, a medida que la gente comenzó a construir aldeas más altas en las montañas. Más de 2.000 muertos en la avalancha de Rodi en Suiza en 1618 o la avalancha de Galeno de 1720 que cobró 88 vidas, fueron otras trágedias, que le han hecho al ser humano aprender que no se puede construir un pueblo donde a uno le plazca, sino a donde la naturaleza lo permita, debiendo dejar esas áreas peligrosas sin urbanizar o para uso agrícola. La historia nos hace aprender muchas cosas, pero a veces no se tienen los instrumentos ni los conocimientos necesarios para predecirlo todo. Esto es lo que sucedió en los siguientes capítulos de avalanchas trágicas de 1999. Lo peor estaba por llegar.

El oeste del Tirol sufrió fuertes nevadas desde principios de mes, y el mes de febrero fue muy frío, de 2 a 3 grados más de lo normal. Además, la friolera de 375 cm de nieve fresca cayó en la localidad de Galtür (Austria) durante todo el mes (eso es seis veces más de lo habitual). Pero todo viene de más atrás, el 20 de enero, una tormenta atlántica se estaba formando a 4.000 kilómetros. El aire cálido turbulento de los trópicos se dirigió hacia el norte, se enfrió y regresó hacia Europa, originando toda una serie de tormentas en todos los Alpes que duró pues eso, alrededor de un mes, entre el 20 de enero y el 20 febrero. En combinación con el aire frío del Ártico procedente del norte, hubo nevadas fuertes y muy secas. Aunque hacía frío, hubo dos picos de temperaturas altas que sin duda tuvieron una consecuencia en la composición del inestable manto de nieve. El último pico de temperaturas positivas se produjo días antes del 23 de Febrero, el fatídico día en Galtür. Desde el 20 de Febrero el riesgo de aludes en la región del Tirol era extremo, el máximo, 5 sobre 5. Esto, junto con las altas velocidades del viento de 120km/h, creó grandes acumulaciones de polvo y provocó que se depositaran aproximadamente 170.000 toneladas de nieve. Fue la tormenta perfecta, digna de un diseñador diabólico.

Imagen de devastatingdisasters.com

Todos los "astros se habían alineado" para causar la avalancha catastrófica más famosa de Austria. El 23 de febrero a las 16:00h se produjo el desastre natural, que provocó la muerte de 31 personas, la mayor cifra de ese fatídico invierno y la última más mortal que se recuerda. Un enorme "tsunami alpino" se precipitó hacia el valle a una velocidad sin precedentes, a más de 290 kilómetros por hora, que en solo 60 segundos llegó hasta la misma población de Galtür, enterrando a 57 personas, coches, casas..., y produciendo la peor avalancha alpina en 40 años.

Imagen de timenote.info

El desastre había sucedido pero ¿como es posible que una avalancha haya llegado hasta las calles del pueblo? Galtür, como la mayoría de pueblos alpinos, se divide en zonas de peligro según el riesgo de avalanchas. En la zona roja no se permite edificar, en la amarilla el riesgo es moderado y solo se permite edificar si las casas se construyen reforzadas para resistir avalanchas. Sin embargo esta criminal avalancha llegó hasta la zona verde, la zona segura, el centro del pueblo, por ello los edificios no estaban preparados y sucumbieron ante la gigantesta avalancha. Los criterios para determinar los colores de las zonas se basaban en registros de avalanchas históricos de la zona. Nunca antes una avalancha había llegado hasta esa zona, por eso se consideraba segura y estaba permitida la construcción. Actualmente y debido a estos sucesos, se usan otros instrumentos y cálculos matemáticos, para prevenir estas catástrofes.

Imagen de sn.at

El peor de los escenarios se había producido, no solo Galtür sino también sus aldeas próximas, en definitiva en todo el valle, se encontraban aislaos por carretera. Se trataba del más grave de una larga cadena de aludes en el centro de Europa, que en las horas precedentes había provocado otros tres muertos, dos de ellos en la propia Austria y uno en Italia. Al igual que numerosos pueblos alpinos, era imposible acceder a Galtür, el riesgo era máximo y la carretera impracticable, por lo que no hubo más remedio que pedir ayuda por aire al ejército. Hasta allí se desplazaron distintos helicópteros con equipos de rescate y perros, para salvar el mayor número de vidas posible. 26 personas fueron rescatas gracias al buen hacer de los perros adiestrados. Pero la zona cero seguía siendo un riesgo, más de 18:000 turistas, esquiadores y snowboarders, copaban el valle en plena temporada alta, en lo que se suponía que iban a ser unas vacaciones de ensueño, plagada de nieve y paisajes espectaculares.

Ninguno de ellos podía imaginar que sus vacaciones acabarían de esta manera, viviendo el peor escenario imaginable en un viaje de nieve, y siendo evacuados del valle en helicóptero, en una operación "militar" sin precedentes.

wikipedia.org

En solo 935 horas de vuelo, se evacuaron 18.400 personas, en 3 helicopteros del ejército austriaco, apoyados por otros alemanes, suizos y norteamericanos. También se transportaron 271 toneladas de suministros de primera necesidad, como mantas, comida, agua, medicamentos... La misión humanitaria fue crucial para que la gente no muriera de frío, y los helicópteros tuvieron que volar siempre por debajo de la línea de árboles de las montañas, para no crear más avalanchas, pues todo valle Paznaun era un auténtico polvorín.

tv.orf.at

Prueba de ello fue la siguiente avalancha mortal, solo 24 horas después, el 24 de febrero y a solo 4 kilómetros. Sucedió en Valtur, en el mismo valle Paznaun, donde otras 7 personas fallecieron, de nuevo por otra sorprendente avalancha, del invierno de 1999, el más avalanchoso y catastrófico que se recuerda en los Alpes, con un total de 62 fallecidos, como resultado de las avalanchas que asolaron sus hogares. Los países alpinos aprendieron lecciones de esta experiencia, en particular mejorando la formación, prevención y organización de los servicios de avalancha. Pero incluso hoy en día, no existe una seguridad absoluta, la naturaleza es la que manda.

 

 

Texto:

Richard Quiros

Gatos del Pirineo Ski Club

6 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    20/09/2020 13:35
    #1
    El efecto de los temporales fue catastrófico para las personas que fallecieron y para los responsables políticos por las decisiones que tomaron que fueron sancionados penalmente.
    Aunque quizás este no sea el ejemplo más apropiado, una buena medida de la legislación francesa que deberíamos importar

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    • Gracias!
  • #2
    Fecha comentario:
    21/09/2020 09:28
    #2
    Gran report. Impresiona mucho todo lo contado... :frown:

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    • Gracias!
  • #3
    Fecha comentario:
    21/09/2020 13:29
    #3
    Thanks por contarlo así, está bien recordar de vez en cuando el poder de la madre narturaleza!!!!

    en fin, esperemos que no se repita, que nieve mucho sí, pero con control!

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    • Gracias!
  • #4
    Fecha comentario:
    22/09/2020 18:53
    #4
    #2 si impresiona si, gracias por comentar

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    • Gracias!
  • #5
    Fecha comentario:
    22/09/2020 18:53
    #5
    #3 la naturaleza manda! ;) ;)

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    • Gracias!
  • #6
    Fecha comentario:
    03/10/2020 15:04
    #6
    Menuda temporada de nieve y avalanchas, este año parece que sera de mucha nieve, esperemos que sin peligro. Buen report. :+: :+:

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    • Gracias!

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