Estamos a mitad de marzo en una temporada que será recordada por muchos de nosotros, una temporada de récords de nevadas y, por qué no decirlo, una temporada de récords de alegrías.
Una temporada en la que he perdido la cuenta de la cantidad de borrascas que nos han cruzado y han ido aumentando el grosor de nieve en nuestras montañas y estaciones de esquí.
Pero hemos llegado a esa época en la que cada día se ve menos gente en nuestras estaciones, en cambio, las montañas están llenas del elemento que más nos gusta, la nieve.
La primavera es una estación del año que me encanta, aunque aquí tengo sentimientos encontrados; por un lado los días son más largos, la nieve se disfruta en todos sus estados y, también es época de grandes nevadas; además, el tomar un refresco al solecito en alguna terraza cuando terminamos la jornada, es como estar deslizando sobre cremita primaveral. Por el contrario, cuando llegamos a estas alturas de temporada, significa que cada día quedan menos días de esquí y que las estaciones van a cerrar sus tornos en pocas semanas.
Hoy mismo estamos a 12 de marzo y hace un ratito he llegado de esquiar en mi estación, Port del Comte. Es cierto que es entre semana y lo habitual es que haya poca gente, pero esto me ha hecho recordar que en breve ya no vamos a tener remontes abiertos para poder practicar el deporte o afición que más nos gusta.

Incluso al llegar a casa con unas temperaturas muy agradables y un buen sol, he notado que había gente que me miraba raro como queriendo decir: ¿dónde va este vestido de esquí con el solecito que hace? Y eso que vivo en un pueblo en el que todos nos conocemos y la gente ya sabe de mi pasión por el esquí.
Pues bien, a toda esta gente les diría que nuestras montañas siguen repletas de nieve, mucha, y además, este fin de semana volveremos a ver caer unos buenos copos del cielo.
¿Qué quiero decir con esto? Pues a todas y todos os diría que todavía quedan cantidades ingentes de nieve en las montañas, que tenemos las estaciones de esquí a rebosar de nieve como pocas veces hemos visto, y que si no aprovechamos estas semanas, estoy seguro que nos vamos a arrepentir.
Es cierto que llevamos unos meses en los que los fines de semana sigue sonando el despertador, incluso a algunos seguramente os sonará más temprano que los días laborables, pero no desistáis, no tiréis la toalla, pensad que en pocas semanas ya no esquiaremos y os vais a lamentar, incluso desearéis que suene el despertador para poder ir a esquiar.
Pensad que vendrán meses de larga espera para volver a deslizar sobre el blanco elemento, meses para volver a notar ese aire fresco en la nariz y las mejillas, en definitiva, meses para volver a ser libres en la montaña, para sentir la felicidad absoluta y para estar en el lugar dónde las penas no existen.
No os lo penséis más, salid a esquiar cada día que podáis y cada finde que tengáis.
Yo lo tengo claro y este finde voy a volver a Port del Comte, no pienso perdonar ni un sólo día de esquí. Pero es que además, las condiciones de nieve son espectaculares, nieve de esa que te permite hacer de todo, esa que incluso te hace esquiar mejor.
Y vosotros, ¿vais a subir a vuestras estaciones habituales o vais a ir a conocer alguna otra?
