Este es de los artículos que gusta escribir, es de esos en que hay un componente emocional de grado superior; y es que por fin hemos empezado la temporada de esquí.
Se ha acabado la larga travesía de 7 meses sin esquís en los pies, una travesía que se hace ardua, pesada y, en mi propio caso, eterna. Los meses de verano deberían suprimirse y doblar los de invierno y primavera, jajaja.
Bueno, a lo que íbamos. Entrábamos en noviembre ya con un mono de esquí que se había convertido en gorila, contando los días para las primeras nevadas importantes o, en su ausencia, que hiciera frío para poder producir nieve y, en el último tercio del mes, se producía el milagro y estas dos premisas se cumplían. Por un lado unas buenas nevadas en el Pirineo y, por el otro, varios días seguidos de frío en los que las estaciones de esquí empezaron a producir nieve.
Así que este pasado fin de semana ya abrían algunas, entre ellas, una de las que es parada obligatoria de varios días en invierno, la estación del Capcir, Les Angles, y además lo hacía con todo el desnivel esquiable.
Semana de nervios y preparativos, con el cambio de trabajo poco tiempo había tenido para preparar todo, así que eso acentuaba los nervios de la noche anterior, que se juntaban con la emoción de poder empezar a deslizar por el blanco elemento.
Suena el despertador a las 6 de la mañana, ¡¡qué sensación!! Es el sonido que odiamos el resto de año, pero que en temporada de nieve es una alegría. Eso significa que empieza el día para esquiar.
Cargar el coche y para Les Angles.
Vuelvo a comprobar que no me deje nada: esquís, botas, casco, gafas, guantes, cámaras; todo en orden.
Llegada con tiempo para desayunar tranquilamente, ponerse las botas y para el telecabina.
Aquí os dejo un pequeño vídeo para que veáis bien como fue el primer día. Está en catalán, pero es bastante fácil de entender.
Como veis, el día no era de los mejores meteorológicamente hablando, a ratos niebla baja, a ratos alta, sin ver el sol en toda la mañana, pero daba igual, estábamos disfrutando del mejor deporte/afición del mundo, no importaba nada.
Hace ya un tiempo, cuando empezaba la temporada, lo hacía esquiando normal, como si estuviera haciendo algo que hago todos los días, pero desde que tuve la lesión de rodilla me lo tomo con calma, la temporada dura 5 meses y hay que intentar hacerlos todos, así que mi consejo es que vayáis con prudencia los primeros días, ni la musculatura, ni las articulaciones, ni nuestra mente están preparados después de varios meses sin esquiar.
Da igual correr más o menos, lo importante es coger sensaciones y disfrutar de lo que estamos haciendo. Y eso es lo que hice este pasado domingo, disfrutar.
Si la gente que pasaba a mi lado me miraba, seguro que sonreían de verme la cara, la misma que un niño pequeño cuando ve a los Reyes Magos.
Además del vídeo, os enlazo algunas fotos del ansiado día.
