Nieve polvo de gran calidad, espesores históricos y todas las pistas abiertas. Sol y algo de viento, e incluso algunas nubes de paso al mediodía. Así se presentaba La Molina este jueves, en una jornada de esquí que rozó la perfección y que confirmó el excelente momento que vive la estación esta temporada. No es para menos: un manto blanco enorme lo cubre todo hasta la cota 1.500.
Acompañados por Tato Berini, para quienes no le conozcáis, referente del esquí alpino y especialista en la modalidad de bumps (baches) en los 80 y 90, recorrimos distintos sectores del dominio aprovechando unas condiciones inmejorables: nieve fría, bien pisada y paisajes completamente cubiertos de blanco que evocaban escenarios alpinos y nórdicos.
A pesar de que habían pasado más de 48 horas desde la última nevada, todavía fue posible encontrar zonas con nieve virgen en rincones protegidos, esos paravientos “secretos” que solo conocen bien quienes llevan años esquiando en la estación. Una experiencia redonda que confirma que La Molina está viviendo uno de sus mejores inviernos de las últimas décadas.
Berini, con una larga trayectoria como competidor y entrenador, ha estado vinculado a la formación de esquiadores y a la promoción de los deportes de invierno en el Pirineo. Estuvo a punto de ser olímpico en Albertville, pero en el último momento recuerda, con cierta resignación, que "apostaron por otro perfil" para competir en baches. También es una voz habitual en los medios de comunicación, donde a día de hoy sigue divulgando la actualidad del esquí y la nieve a través de su programa radiofónico Tato Nevat en GUM FM, desde la Vall d'Aran.
Un ambiente propio de fin de semana
La jornada comenzó con una primera parada en el recientemente reformado Niu de l’Àliga, donde el frío todavía intenso de buena mañana contrastaba con el buen ambiente tanto en el restaurante como en el telecabina, con cabinas subiendo casi llenas pese a tratarse de un día laborable. Una imagen que reflejará muy pronto el impacto positivo que va a tener esta buena temporada de nieve en la economía de comarcas como la Cerdanya, el Alt Berguedà y la Vall de Ribes.
Tras varios inviernos escasos de precipitaciones, el Pirineo vuelve a lucir su mejor versión, algo que se nota también en el ánimo de vecinos y visitantes.
Un recorrido por las mejores pistas
La esquiada arrancó en la pista Barcelona, abierta en toda su anchura y en condiciones magníficas. Y muy concurrida este jueves pasado. Reformada en 2022, este histórico trazado —ya mencionado en 1954— fue concebido con la nueva reforma para recibir competiciones de supergigante y descenso, con la vista puesta en una posible candidatura olímpica. Hoy es una de las pistas más populares de la estación, o comercialmente emergente, y cuenta con homologación FIS desde noviembre de 2023. Su nombre completo es un homenaje bien merecido: Barcelona – Estadi Lluís Breitfuss.
A partir de ahí, el recorrido mañanero continuó por sectores como Carena, Comella, Moixeres, Costa Rasa, Estadi, Genciana y l’Huguet, siempre con nieve de gran calidad, ideal para encadenar giros con ritmo y seguridad.
La Molina, al 100%
Actualmente, La Molina ofrece la totalidad de su dominio esquiable: 71 kilómetros abiertos de los 71 posibles. Los espesores medios rondan los dos metros, cubriendo completamente el relieve y dejando apenas visibles algunos paravientos de la parte alta.
Las condiciones permiten esquiar prácticamente por cualquier zona dentro del dominio, aunque desde la estación se insiste en no salir de las áreas balizadas debido al elevado riesgo de aludes en los próximos días.
En cuanto al material, Tato optó por esquís polivalentes que, según explicó, se adaptaron perfectamente a todo tipo de giros, muy diferentes a los específicos que utilizaba en competición.
Final gastronómico con sabor local
La jornada concluyó con una comida en el recientemente reformado restaurante del Niu de l’Àliga, también lleno a primera hora de la tarde. No faltó el tradicional trinxat de la Cerdanya, un clásico de la gastronomía de montaña que puso el broche de oro al día.
El descenso final por las pistas Dues Estacions y Olímpica se realizó ya entrada la tarde, aún con muy buenas condiciones de nieve y numerosos esquiadores aprovechando las últimas horas.
Para Berini, la experiencia fue clara: una “jornada para recordar”, destacando la cantidad de nieve, su calidad y el excelente estado de las pistas.
El reportaje ha contado con el guiado por la estación de Rosa Carcasona y con imágenes a cargo del autor del artículo, Ivan Sanz Tusell (IST), en una colaboración entre Reclam Cerdanya, Pànxing Cerdanya, Diari de la Neu, el blog Esquiar y Viajar de Nevasport y AvuiCerdanya.
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