La estación del grupo Trio-Pyrénées mantiene el 100% de apertura desde principios de temporada gracias a una situación geográfica privilegiada que favorece la entrada de nieve de todos los frentes
Ayer, 14 de enero, visitamos la estación de esquí de Formiguères, perteneciente al grupo Trio-Pyrénées, que año tras año destaca por ofrecer muy buenas condiciones de nieve. Y no es casualidad: tiene una explicación clara que ya pudimos conocer de primera mano el invierno pasado y que este año hemos vuelto a comprobar, confirmando por qué siempre sale beneficiada por casi todas las perturbaciones, vengan de dónde vengan.
Desde el primer fin de semana de diciembre de esta temporada, Formiguères se encuentra al 100% de apertura, con todas las pistas y remontes en funcionamiento. Un hecho poco habitual en muchas estaciones al inicio de campaña, pero que aquí parece casi una norma. La clave está en su privilegiada situación geográfica.
Perturbaciones que entran sin grandes barreras
Cuando las borrascas entran por el Atlántico, aunque Formiguères se sitúa en el Pirineo Oriental, también dejan aquí su huella en forma de nieve. Las perturbaciones atlánticas lo hacen siguiendo una trayectoria diagonal desde Ariège a través del valle de Orlu, aportando importantes precipitaciones. No existen grandes obstáculos orográficos y el propio valle actúa como un trampolín ascendente que acaba depositando la nieve al otro lado del collado de Orlu, es decir, sobre las laderas de la sierra de Mauri.
Si las perturbaciones llegan del norte, la nieve entra por el “valle” que se inicia aproximadamente en Carcasona, siguiendo el curso del río Aude y afectando de lleno a su cabecera y cuenca alta. El valle las arrastra como si fuera un embudo, canalizando el aire y la humedad del norte hacia el Capcir.
Cuando son perturbaciones de gregal, procedentes del este, la nieve remonta en una línea casi recta por el valle del Tet. Aquí tampoco hay grandes barreras naturales, solo un gran canal natural encajonado entre los macizos del Canigó y del Madres, que dirige las precipitaciones por la vía más directa hacia el Capcir y el Alt Conflent.
Y finalmente, cuando la nieve llega del sur, el eje central del Pirineo no actúa como barrera. ¿Cómo es posible? Entre el macizo del Canigó (2.784 m) y la cima del Costabona (2.465 m) se forma una especie de “collado gigante” que no solo no impide, sino que incluso facilita la entrada y penetración de perturbaciones del sur hacia el norte. Todo ello convierte a Formiguères en un auténtico imán de nevadas.
En ese contexto, hemos salido a comprobar el estado de la estación en estos días de mediados de enero. Nos ha acompañado Miquel Soto, con quien hemos recorrido diversas pistas. El resultado no podría ser mejor: nieve polvo de calidad, pistas en perfecto estado y, además, un día completamente soleado.
El bosque protector, la altitud y la orientación
Existen además tres factores más que favorecen la conservación de la nieve.
Las cotas de la estación, aunque no destacan por ser especialmente elevadas (entre los 1.600 y los 2.300 metros), son garantía suficiente para mantener la nieve en buenas condiciones. Cabe destacar que esta misma altitud, sumada al hecho de encontrarse en una especie de cubeta protegida por los macizos del Carlit y del Madres, evita un impacto excesivo del viento del norte, al menos en las pistas bajas y medias.
En segundo lugar, la orientación norte-noreste de la mayoría de pistas reduce el impacto directo del sol sobre los trazados.
Y finalmente, el bosque. El 100% de las pistas de Formiguères discurren entre bosques de pino negro adulto, que proporcionan sombra a la nieve y actúan como cortavientos cuando sopla con fuerza.
¿Qué opinan los esquiadores?
Otro de los puntos fuertes de ayer fue la tranquilidad. Poca gente en pistas, lo que nos ha permitido disfrutar de una esquiada cómoda y segura. Hemos hablado con algunos clientes, como Miguel Ángel, de Cornellà de Llobregat, y Xevi, de Centelles, quienes desde el retorno del telesilla Serra de Mauri nos han confirmado las buenas sensaciones.
“La nieve está estupenda, poca gente y pistas perfectas”, ha explicado Miguel Ángel, mientras que Xevi lo ha resumido con un adjetivo directo: “Formiguères está excepcional”.
También coincidían en su valoración Helena y Lloris, vecinos de Collioure (Rosellón). Helena ha destacado que estaba siendo un gran día para esquiar: “Buena meteorología, poca gente y la nieve está muy bien”.
Un gran día de esquí
Nuestra jornada ha finalizado alrededor de la una del mediodía, con un sol todavía radiante. La nieve no se ha transformado en ningún momento por efecto del sol, ni por temperaturas elevadas ni por exceso de esquiadores. Todo lo contrario: la temperatura se ha mantenido baja durante toda la jornada, reforzando la sensación de vivir una auténtica esquiada invernal, con el añadido de disfrutar de un paisaje completamente nevado. En pistas, ambiente puro de esquí.
En resumen, un día de nieve polvo y todo abierto que confirma que estamos viviendo una de las mejores temporadas de los últimos años en el Pirineo oriental.
Y el consejo del día: no os perdáis el vídeo grabado hoy en Formiguères, la prueba más evidente de que una imagen vale más que mil palabras, y que un vídeo grabado in situ permite comprobar de primera mano todo lo que aquí hemos explicado.
Nuestra recomendación: no os quedéis en casa. Este invierno, más que nunca, nos vemos en pistas!
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